Un hombre apellidado Ureña, de 72 años, quien es investigado por el homicidio de su propio hijo de 8 años, aseguró a sus familiares que no tuvo nada que ver con el crimen y que, más bien, todo se habría tratado de una venganza en su contra.
Este caso ha cobrado relevancia en las últimas horas debido a que el Ministerio Público confirmó a La Teja que el niño fue víctima de un homicidio y que su muerte no se dio por un suicidio, como su padre habría dicho a las autoridades inicialmente.
Una familiar cercana a Ureña, quien pidió que su identidad no fuera revelada, contó que el sospechoso dio a conocer otra versión en la que se desliga del crimen y señala a tres nicaragüenses como los presuntos responsables.
“Ellos (los nicaragüenses) alquilaban una casa que él (Ureña) compró y les dijo que tenían que desalojarla; ellos se enojaron y tuvieron un pleito con él, incluso tuvieron que llamar a la Policía de San Pablo.
“Él lo que dice es que uno de los muchachos le dijo que si con él (Ureña) no podía hacer nada, entonces se iba a vengar con lo que más quería”, explicó la familiar.
La familiar de Ureña contó que sus allegados le preguntaron por qué contó eso hasta tiempo después, a lo que el hombre le habría dicho que se le había olvidado debido a la presión y angustia que sentía por la muerte de su hijo.
LEA MÁS: Macabra revelación en caso de niño que se creía que se había suicidado da un giro doloroso y cruel
“Cuando él se acordó, fue y le dijo al abogado, pero dice que no quiso recibirlo como para ponerlo en el caso”.
La allegada dijo que no sabe ni qué creer, pues aunque Ureña asegura que jamás le haría daño a su propio hijo, tienen ciertas dudas por la crianza que le dieron al chiquito, que no fue la mejor.
“Él jura y dice que mejor se hubiera matado él antes de tocar al chiquito. Yo estoy entre mitad y mitad, porque no sé qué creerle”.
LEA MÁS: Familia de Junieysis recibe noticia del PANI sobre la custodia de las niñas este lunes
La muerte del menor ocurrió el martes 15 de abril del 2025 en una casa ubicada en El Rosario de San Pablo de León Cortés, pero fue hasta este lunes que el Ministerio Público confirmó que se trató de un homicidio.
Por este caso, ocho días después de la muerte del niño, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) detuvo a los padres del menor, un hombre apellidado Ureña, de 72 años; y una mujer de apellido Granados, de 50.
En aquel momento el Juzgado a cargo del caso ordenó medidas cautelares no privativas de libertad para ambos padres. La Teja consultó si dichas medidas se mantienen, por lo que se está a la espera de la respuesta de la Fiscalía.

