La familia de Jessy Álvarez Amador, la estilista que desapareció misteriosamente desde mayo del 2025, vive entre la esperanza y el miedo, tras el hallazgo de unos supuestos restos que, según el OIJ, podrían ser de Jessy.
Jazmín Ugarte, sobrina de Álvarez, contó a La Teja que ella personalmente tiene sentimientos encontrados con esta situación, pues en el fondo de su corazón desea que no se trate de Jessy, pero en el caso de que así fuera, al menos su familia podría darle santa sepultura.
“Nosotros en el fondo no queremos que se trate de ella, porque aunque han pasado meses, uno tiene la esperanza de encontrarla, pero no en esas condiciones.
“También pienso que si se confirma que se trata de ella, uno ya no estaría con esa incertidumbre y mi abuela no estaría sufriendo tanto, porque ya al menos podría despedirse de ella y darle sepultura”, explicó Ugarte.
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El hallazgo de los restos óseos se dio el martes 23 de diciembre del 2025, cuando el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) realizó una inspección en una propiedad en el sector de Los Lotes, en Vuelta de Jorco, Aserrí, tras recibir una información confidencial.
“Ella, en apariencia, sale en un vehículo de plataforma con rumbo hacia la parte alta de Aserrí. Estamos verificando que iba a verse con una persona conocida y este es el último evento que tenemos. Estamos tratando de unir el momento de la desaparición, ese traslado y la localización de estos restos óseos. Es importante dejar claro que todavía no tenemos certeza de que sean restos humanos y menos que sean de la persona desaparecida”, manifestó Michael Soto, director del OIJ ese día.
La Teja consultó a la Policía Judicial sobre si hubo algún avance en cuanto al análisis de los restos, pero indicaron que todavía están a la espera del resultado de las pericias, por lo que, de momento, ni siquiera se puede confirmar que se trate de restos humanos.
Impactados y molestos
Jazmín contó que la noticia sobre el hallazgo de los restos y su posible ligamen con la desaparición de Jessy, quien es vecina de Pavas, fue un duro golpe para su familia, pues prácticamente, fueron los últimos en enterarse de lo que estaba pasando.
“Nosotros les dijimos (al OIJ) que era una falta de respeto que dijeran eso, porque están suponiendo, ni siquiera están seguros de que sea ella; así como puede serlo, también puede ser otra persona”.
Lo más duro para la familia de la estilista fue darse cuenta de esa situación cuando estaban a pocas horas de celebrar la Navidad.
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“Fue horrible, porque, como le digo, decir algo así tan fuerte, de que podría ser ella y no estar seguros, y soltar una noticia antes de Navidad, pues nadie se lo espera”, añadió.
Ugarte también mencionó que lo único que les han dicho en el OIJ es que deben tener paciencia, pues el proceso para identificar los restos podría tardar hasta tres meses.
“No nos dijeron absolutamente nada, solo que tengamos paciencia, que eso no era de la noche a la mañana que iban a estar los resultados.
“Dijeron que nosotros íbamos a ser los primeros en saber, entonces les respondí que sí, así como fuimos los primeros en darnos cuenta de esa situación (hallazgo de los restos), porque ni se comunicaron con nosotros”, destacó Ugarte.
Mamá de Jessy se encierra a llorar
Toda la familia de Jessy está sufriendo por esta situación, pero sin duda alguna la más afectada es su mamá, doña Elizabeth, que a diario tiene que reunir las fuerzas para seguir adelante.
“Yo soy la que siempre está con mi abuela, animándola; ella está muy tranquila, en el sentido de que no está aquí como con depresión, pero a veces ella se encierra en su cuarto y llora, y se siente muy mal por toda esta situación”, comentó.
Jazmín y su familia entienden que el proceso de análisis de los restos llevará su tiempo, pero les piden a las autoridades que hagan lo posible para tener los resultados lo antes posible, sobre todo por su abuelita.
“Mi abuela les dijo que por favor, que le ayudaran, que ella estaba desesperada, que quería respuestas”.
Jessy desapareció la noche del sábado 10 de mayo del 2025, cuando salió de su casa en Pavas y se subió a un carro que, al parecer, era de una app de transporte.
Días después de la desaparición, el OIJ dio a conocer que el celular de la estilista fue activado por última vez en Aserrí, a más de 15 kilómetros de la casa de Jessy.



