Don Cristian Rojas Castro salió un momento del local en el que estaba trabajando en Alajuela para ir a una ferretería cercana, pues necesitaba comprar una broca para su taladro.
El recorrido a pie era bastante corto, de aproximadamente 600 metros, pero en medio de ese trayecto ocurrió un mortal e inusual accidente, del que Rojas salió con vida de forma milagrosa.
Don Cristian fue atropellado por un vagón del tren de varios que se soltaron del lugar en el que trabajaban unos funcionarios contratados por el Incofer. Ese vagón terminó estrellándose contra el carro en el que viajaba una pareja, cobrando la vida de ambos.
Han pasado ocho años desde esa tragedia y, hasta el día de hoy, Rojas no logra explicar cómo sobrevivió; sin embargo, en su corazón cree que un gesto de fe que hizo minutos antes le brindó una protección divina.
“Yo digo que solo Diosito y la Virgencita saben cómo hacen las cosas, porque ellos lo hacen todo bien, y por eso aquí estoy contando el cuento”, dijo Rojas.
Ese terrible accidente le cambió la vida a don Cristian, ya que, aunque logró sobrevivir, sufrió graves secuelas que aún lo aquejan; sin embargo, él no se arruga ante ninguna situación.
Un día de trabajo normal
Rojas se gana la vida realizando distintos trabajos de construcción y ese lejano 9 de enero del 2018, se encontraba realizando unas labores en un local ubicado en San Rafael de Alajuela.
“Estaba trabajando, pegando una cerámica por la iglesia de San Rafael, pero tuve que salir para ir a la ferretería, porque necesitaba comprar una broca punta diamante; tenía que caminar como 600 metros”.
El constructor contó que desde muy niño siempre ha tenido la costumbre de persignarse antes de salir de su casa, para así encomendarse a Dios y a la Virgen, pero por las carreras de ese día olvidó hacerlo.
Sin embargo, antes de irse a la ferretería se acordó de esto, por lo que se persignó antes de emprender el viaje. Según Cristian, ese gesto de fe fue el que le salvó la vida.
“Mis padres me enseñaron eso, que hay que darle gracias a Dios y a la Virgencita, día con día, agradecerles que uno amanece bien y con trabajo, también para que nos guarden en el camino”.
Salió volando
Rojas recordó que cuando iba llegando a la línea férrea, se bajó de la acera y avanzó unos metros. En ese momento escuchó que varias personas empezaron a gritarle, pero cuando se percató del peligro, ya era demasiado tarde; lo último que alcanzó a ver fue un polvazal a su lado.
“Lo recuerdo cuando me golpeó y salí volando como a siete u ocho metros de distancia, caí por donde estaba un palo de mango; yo me acuerdo de todo eso”, contó.
Ese terrible accidente fue grabado por una cámara de seguridad cercana, en cuyo video se observa cuando el vagón pasó a toda velocidad llevándose por delante a don Cristian, quien ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar.
El constructor dijo que cuando él y sus seres queridos vieron ese video quedaron impresionados, porque el impacto del vagón fue brutal. Para ellos lo que ocurrió en ese sitio es un verdadero milagro.
Bañado en sangre
Aunque en ningún momento perdió el conocimiento, Rojas no tenía mucha claridad de lo que había pasado, solo sabía que había sido atropellado.
“Yo de una vez capté que había sufrido un accidente, porque estaba todo bañado en sangre, entonces reaccioné y me recordé del accidente”.
El constructor fue atendido por varios médicos, los cuales determinaron que presentaba múltiples heridas en distintas partes de su cuerpo, debido al violento impacto; sin embargo, milagrosamente se encontraba bien, dentro de lo que cabía en ese momento.
Uno de los momentos más duros para él vino poco después, cuando los doctores le revelaron una grave secuela que podría llegar a afectarlo de por vida.
“Muchos doctores decían que si yo no podía mover las piernas en día y medio, podía quedar paralítico para el resto de la vida. Estaba preocupado, porque en ese momento sentía las piernas como dormidas, pero me vinieron a la mente Dios y la Virgencita, y ellos me ayudaron”.
Afortunadamente Rojas pudo mover sus piernas nuevamente, lo que significó un enorme alivio para él.
“Yo les dije a mis hermanos que solo el de arriba sabe cómo hace las cosas, porque legalmente era para que yo muriera con lo que me pasó, pero aún no me tocaba irme al otro lado”, destacó.
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Huesos muy fuertes
Don Cristian recordó que en un inicio los médicos les dijeron a sus familiares que, debido al accidente y las lesiones que sufrió, iba a tener que pasar aproximadamente cuatro meses internado.
Sin embargo, esa predicción no se cumplió, pues Rojas solamente pasó 18 días internado en los hospitales San Rafael y México.
“Me hicieron otros análisis, estudios y todo, me dijeron que mis huesos tenían mucho calcio, ‘por eso usted se está recuperando bastante bien’, me comentó uno de los doctores.
“Uno de los médicos me preguntó si cuando estaba pequeño tomaba mucha leche y le dije que sí, porque mi papá mantenía siempre vacas de leche, y me respondió que capaz eso fue lo que me ayudó”.
Varias secuelas
Rojas es un milagro andante, pero esto no significa que no haya sufrido ninguna secuela; de hecho, hasta el día de hoy carga con varios dolores que le dejó ese terrible accidente.
“En la ingle tengo seis reventaduras en el hueso, después en la columna tengo doce, de lado a lado; en las dos clavículas tengo dieciséis, ocho en cada una. Son reventaduras en el hueso; con eso no se puede hacer nada; el hueso tiene que ir cerrando poco a poco.
“En la mandíbula tengo cuatro platinas, me la reconstruyeron completamente, y también me quedaron cicatrices de seis cortes en la cabeza”.
Según don Cristian, esas secuelas le cambiaron para siempre la vida, pues aunque aún sigue trabajando en construcción, hay muchas labores que no puede realizar debido al dolor que siente.
“Más que todo, el lado izquierdo de la columna me molesta bastante; según el esfuerzo que haga, me jode mucho. No puedo hacer esfuerzo, digamos, para alzar algo pesado, pero a veces uno hace tonteras y se pone a hacer esfuerzos, pero qué va, después estoy sufriendo.
“Es duro, porque ahora casi que solo trabajo en lo que es electricidad o soldadura, cosas así, pero ya según la posición que tenga, me empieza a molestar”.
Doloroso hecho
Rojas vive agradecido con Dios por la segunda oportunidad que le dio; sin embargo, para él es inevitable sentirse mal al recordar ese accidente, sobre todo porque piensa en la pareja que no tuvo la misma suerte que él.
En ese hecho perdieron la vida Alberto Madriz Soto, de 54 años, y Ángela Mayela Abarca Calero, de 56, quienes fallecieron cuando el vagón impactó el carro en el que viajaban.
En aquel momento trascendió que la pareja tenía cerca de dos años de relación y para el momento del mortal accidente, tenían unos cuantos meses de estar viviendo juntos.
Ningún miembro de esta familia imaginó que el viaje que efectuaba Alberto, al igual que todas las mañanas, desde su casa hacia el trabajo en Belén iba a ser el último.
Tras el trágico accidente, los familiares de la pareja, así como don Cristian, iniciaron un proceso legal contra el Incofer por lo sucedido.
En el caso de Rojas, él fue representado por el abogado Rafael Rodríguez, quien le confirmó a este medio que en ese caso se llegó a una conciliación.
“Se llegó a un acuerdo de conciliación donde el Incofer canceló los extremos con el pago de los daños y perjuicios ocasionados. Ya se canceló todo lo pactado. En referencia con el Incofer, aceptó pagar los extremos requeridos por las partes”, dijo Rodríguez.
Por su parte, don Cristian finalizó diciendo que él vivirá eternamente agradecido con Dios por permitirle ser un milagro andante.
“En esta vida Dios sabe cómo hace las cosas, pero uno tiene que echar para adelante, uno no puede echarse a morir; todos podemos sufrir una tragedia, pero es ahí cuando uno tiene que agarrarse del de arriba y, como se dice popularmente, pellejearla hasta donde humanamente se pueda”.




