Katherinne González no tuvo problema en admitir que esta vez su mamá tenía toda la razón.
La influencer y comediante confesó que tomó una decisión cuando era adolescente, pese a que su mamá le había advertido que no lo hiciera, y con el tiempo terminó arrepintiéndose… y pagando las consecuencias.
“Si sus mamás en algún momento les dicen ‘no se hagan eso porque se van a arrepentir’, no lo hagan porque de verdad se van a arrepentir”, comentó por medio de TikTok.
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Todo empezó por una moda
Katherinne contó que todo ocurrió cuando estaba en el colegio, en una etapa en la que quiso seguir una tendencia sin pensarlo mucho.
“Quería ser emo, y yo veía de otros emos cosas que quería copiar”, relató.
Entre esas ideas, decidió hacerse expansiones en las orejas, algo que hoy reconoce que no nació realmente de ella.
“No tengo nada en contra de eso porque yo tuve, pero lo hice más por moda y no porque me encantara”, explicó.
La comediante aseguró que se hizo los huecos en las orejas sin medir las consecuencias.
“De verdad no sé cómo no se me cayeron”, dijo.
El accidente que lo cambió todo
Con el paso del tiempo, lo que empezó como una decisión impulsiva terminó complicándose.
Katherinne contó que un día, mientras se peinaba, tuvo un accidente que le dejó una fuerte consecuencia.
“Se me prensó en la oreja y se me partió”, recordó.
Tras lo ocurrido, tuvo que acudir a un Ebais para que le hicieran una sutura.
“Me hicieron un punto, pero quedó mal”, explicó.
Desde ese momento, la situación no mejoró del todo.
Incluso, contó que tiempo después volvió a tener problemas en la misma zona.
“Un día me puse un arete y se volvió a partir, aunque no me salió sangre”, detalló.
Tuvo que someterse a un procedimiento
Luego de postergar durante años una solución definitiva, Katherinne decidió atender el problema de una vez por todas.
La humorista contó que acudió a una clínica para reconstruir el lóbulo de su oreja.
“Ahí ando con puntos y un silicón, y en mes y medio me vuelven a hacer el hueco”, explicó.
“Tuve que pagar el precio”
La comediante no dudó en reconocer que todo pudo evitarse si hubiera escuchado a su mamá en su momento.
“Todas las veces que mi mamá me dijo que no me hiciera eso… y de jupona me lo hice y tuve que pagar el precio”, confesó.
Ahora, aunque ya pasó por el proceso más complicado, ve el lado positivo de la situación.
“Al fin voy a poder usar aretes lindos”, dijo.
Además, aprovechó para dejar un mensaje claro a quienes la siguen.
“No hagan cosas de las que se pueden arrepentir, porque después les toca pagar el precio”, concluyó.



