Hace poco más de un año, Marianela Valverde y su esposo, Juan David Cardona, vivían una de las etapas más esperadas de sus vidas. Después de un camino lleno de ilusiones, retos y mucha preparación emocional, finalmente tienen en brazos a la pequeña Macarena.
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Hoy, cuando faltan apenas unos días para celebrar el primer cumpleaños de la niña, la comunicadora reconoce que el tiempo pasó tan rápido que todavía le cuesta creerlo.
En una conversación con La Teja, nos contó que después de todo este proceso ya descubrió cuál es uno de sus mayores temores dentro de la maternidad, y con total franquesa dijo que era “parpadear” y perderse de algo.
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Y es que para Nela, cada día junto a su hija ha sido un recordatorio de lo rápido que crecen los niños y de lo importante que es disfrutar cada etapa antes de que se convierta en un recuerdo.
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Un año que le cambió la vida
Convertirse en mamá transformó por completo la vida de Marianela.
La guapa reconoce que la maternidad le enseñó cosas que nunca imaginó y la obligó a descubrir una fortaleza que ni siquiera sabía que tenía.
“Estoy muy consciente de que el tiempo pasa demasiado rápido. Además, Macarena es nuestra única hija y eso hace que uno quiera aprovechar absolutamente cada momento, incluso los más difíciles”, comentó.
La comunicadora explicó que durante este primer año aprendió a valorar situaciones que antes podían parecer simples, como una sonrisa, una siesta tranquila o un abrazo inesperado.
Ahora entiende que muchas de esas pequeñas cosas son las que terminan construyendo los recuerdos más importantes.
Porque cuando se trata de los hijos, los días pueden parecer largos, pero los años pasan volando.
Una palabra para describir la maternidad
Cuando se le pidió resumir en una sola palabra lo que ha significado esta experiencia, Marianela respondió sin titubear.
“Tormenta”.
Lejos de utilizar la palabra con una connotación negativa, explicó que representa la intensidad emocional que acompaña la maternidad.
Según detalló, durante este primer año ha experimentado felicidad, miedo, cansancio, incertidumbre, gratitud y amor en niveles que jamás había sentido.
“Es una tormenta porque hay muchas emociones ocurriendo al mismo tiempo. Hay días hermosos, otros muy difíciles y muchos en los que uno simplemente aprende sobre la marcha”, explicó.
Esa mezcla de sentimientos la ha llevado a vivir algunos de los momentos más desafiantes, pero también algunos de los más felices de toda su vida.
Un camino que los preparó para todo
La llegada de Macarena tuvo un significado todavía más profundo porque detrás existió una historia de preparación y aprendizaje.
Marianela contó que tanto ella como Juan Da, como le dicen de cariño, buscaron apoyo profesional para afrontar de la mejor manera posible el proceso de convertirse en padres.
“Llevamos terapia de pareja, terapia individual y psicofertilidad”, recordó.
Aquellas herramientas les permitieron fortalecer su relación y prepararse emocionalmente para una etapa que sabían que cambiaría sus vidas para siempre.
Sin embargo, reconoce que por más preparación que exista, la maternidad siempre encuentra la forma de sorprender a cualquiera.
Una nueva admiración por las mamás
Si hay algo que este primer año le dejó claro a Marianela es la enorme admiración que siente por todas las madres.
Aunque siempre valoró el esfuerzo de quienes tienen hijos, asegura que ahora comprende mucho mejor todo lo que implica criar a un niño.
Las noches sin dormir, las preocupaciones constantes, el cansancio físico y emocional y la responsabilidad de cuidar a otro ser humano le hicieron ver la maternidad desde una perspectiva completamente diferente.
Por eso asegura que hoy siente un respeto todavía más profundo por las mamás que enfrentan esta labor solas o que tienen varios hijos bajo su cuidado.
“Ahora entiendo mucho más todo lo que hacen las mamás y el esfuerzo que realizan todos los días”, afirmó.
Una realidad que, según reconoce, solo logró dimensionar cuando la vivió en carne propia.
Una celebración llena de significado
El primer cumpleaños de Macarena, este 14 de junio, será mucho más que una fiesta familiar.
Para Marianela y su esposo representa la celebración de un año lleno de aprendizajes, crecimiento y momentos que quedarán guardados para siempre en sus corazones.
Es también una fecha que les recuerda todo lo que han recorrido para llegar hasta aquí y lo mucho que han disfrutado viendo crecer a su hija.
Por eso, mientras organizan cada detalle de la celebración, ambos tienen claro que lo más importante no serán los regalos ni la decoración.
Lo verdaderamente valioso será tener la oportunidad de seguir creando recuerdos junto a la pequeña que cambió sus vidas para siempre.
Porque aunque Marianela sabe que vienen muchas etapas hermosas por delante, también entiende que ninguna volverá a repetirse exactamente igual.
Y justamente por eso procura disfrutar cada abrazo, cada sonrisa y cada instante.
Porque su mayor miedo como mamá sigue siendo el mismo, parpadear y descubrir que su pequeña ya dejó atrás otra etapa de su vida.





