Catalina Rivera, exfigura del desaparecido programa A Todo Dar, dejó a muchos con la boca abierta al contar uno de los episodios más duros y extraños que vivió fuera del país.
Por medio de su cuenta de TikTok, la exbailarina relató que en un viaje a Tailandia se quedó prácticamente sin dinero mientras esperaba que le aprobaran la visa para trasladarse a Australia.
“Chicos, la cosa es que me quedé sin plata, y cuando digo esto fue porque me quedé con 20 dólares (poco más de nueve mil colones) para estar de una semana a diez días en Tailandia y luego transportarme al aeropuerto para agarrar avión a Australia, y de ahí agarrar para la casa de mi amiga, o sea, estaba quebrada, mae”, contó.
Ante la situación, no tuvo otra opción que recurrir al CouchSurfing, una modalidad de hospedaje gratuito por cortos periodos. Sin embargo, el panorama no era alentador.
“Nadie me quería hospedar porque no tenía referencias, todo el mundo me rechazaba, hasta que aparece una aceptación. Eso fue ver la luz, no se imaginan. Era un ruso superabierto, un mae buena gente, trabajador; de hecho, cuando llegué a la casa me dijo que me quedara en la cama y él dormía en el piso”, recordó.
Las altas temperaturas complicaban aún más su estadía. Según contó, el calor era tan intenso que tenía que ir al supermercado del frente a “meter la cabeza en la refri de los quesos” para refrescarse.
Catalina fue sincera con su anfitrión y le confesó que no tenía ni siquiera dinero para comer.
“Me dijo que no me preocupara, pues él en algún momento había hecho lo mismo. Me dijo que había un templo donde tienen la obligación de darle a uno de comer”, relató.
Rivera explicó que durante varios días asistió al templo para desayunar, almorzar y cenar.
“Me voy a quemar porque yo iba a ese templo, me sentaba, me ponía todas las ropas, me quedaba calladita, hacía la pantomima de que meditaba, me moría del hambre, me sonaba la panza y apenas terminaba, abríamos los ojos y yo decía: ‘comida’. Así pasé como cinco días, con alimentación y chante”, confesó.
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Pero la experiencia dio un giro inesperado cuando su anfitrión le avisó que llegaría otro huésped.
“Yo le decía no se preocupe, nada más no me eche porque no tengo donde dormir. Cuando llegó el otro mae me tocó dormir con él, compartiendo los caldos”, contó, detallando que por el calor dormía con muy poca ropa.
Al día siguiente, el nuevo huésped empezó a hacerle preguntas que le parecieron extrañas, especialmente sobre cómo usar el celular y Facebook.
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“A mí nadie me tiene preguntando, yo le consulté que cuándo salía de Tailandia y me comentó que dentro de poco, pero que tenía que esperar que le firmaran una autorización para salir del país”, contó al darse cuenta de la verdad.
“Me dijo que venía saliendo de la cárcel, 25 años preso por asaltar un banco. Y la primera noche que sale de la cárcel duerme conmigo, el mae tenía 25 años de no ver una mujer y no es que tenga las nalgas de Jennifer López, es que cuando usted tiene años de no ver a alguien, una lagartija es sexi y yo dormía casi chinga a la par del mae”, relató, admitiendo que el miedo la invadió al enterarse.
A pesar de la revelación, aseguró que el hombre fue respetuoso y atento, e incluso compartían el té todas las tardes y hasta salían a caminar.
“Mi mente criminal le preguntó sobre la plata y me contestó que se la robó su socio y él no fue preso”, concluyó, señalando que es una experiencia que definitivamente no quiere repetir.


