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Therians: qué es este fenómeno y cuándo puede ser una señal de riesgo

El fenómeno therian genera dudas y controversia. La psicóloga Florencia Rodríguez explicó que no implica necesariamente una patología, pero sí requiere una mirada atenta para detectar posibles riesgos

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El fenómeno de los therians, —personas que se autoperciben como animales— ha generado inquietud y debate en la opinión pública. ¿Se trata de una moda digital, una nueva tribu urbana o una señal de alerta para la salud mental?

El fenómeno therian creció con la expansión de redes sociales. (Foto creada con IA)
El fenómeno therian creció con la expansión de redes sociales. (Foto creada con IA) (Chatgpt/Chatgpt)

La psicóloga Florencia Rodríguez explicó que no necesariamente existe una patología detrás de esta identidad, aunque subrayó la importancia de observar el contexto y las conductas asociadas.

“Se sabe poco sobre los therians y por eso genera tanta controversia”, señaló la especialista en diálogo con Infobae en Vivo. Según indicó, comprender esta vivencia implica el desafío de mirar la realidad desde la perspectiva de quienes la experimentan.

Imagen creada con IA
Imagen creada con IA (Inteligencia Artificial/ChatGPT)

Los therians no se limitan a imitar animales o adoptar una estética particular. Según Rodríguez, estas personas se autoperciben como una especie no humana y experimentan una conexión profunda con esa identidad.

“La diferencia radica en que buscan referentes que no son humanos; piensan y sienten como si fueran ese animal”, explicó la especialista.

Este factor marca una distancia considerable con otras expresiones juveniles o tribus urbanas tradicionales. Aunque ambos fenómenos han crecido bajo el impulso de internet, en el caso de los therians existe una construcción identitaria más compleja que trasciende lo estético.

La psicóloga fue enfática: identificarse como therian no significa, por sí solo, la existencia de un trastorno mental. “Que sean therians no implica que haya una patología; es simplemente un punto a evaluar”, afirmó.

Sin embargo, advirtió que se debe prestar especial atención cuando la identidad animal interfiere en las responsabilidades de la vida cotidiana o se acompaña de señales de alarma en el comportamiento social.

La psicóloga Rodríguez enumeró algunos indicadores que deben encender las alertas en el entorno familiar y escolar:

  • Dificultad para distinguir entre el juego y la realidad: Cuando la persona pierde la noción de su condición humana de forma persistente.
  • Pensamiento desorganizado o ideas delirantes: Creencias fijas de transformación física que no se ajustan a la realidad.
  • Ideación suicida o autolesiones: Conductas de riesgo que requieren intervención inmediata.
  • Consumo problemático de sustancias: Uso de drogas o alcohol como método de evasión.
  • Aislamiento social extremo: Abandono total de vínculos humanos para refugiarse únicamente en comunidades digitales o en la identidad animal.

“Si no pueden salir del personaje y empiezan a confundir la realidad, el panorama cambia drásticamente”, explicó la especialista.

La clave reside en evaluar si la conducta afecta el funcionamiento diario, impactando áreas críticas como la educación, el empleo, los vínculos afectivos y las responsabilidades básicas.

Finalmente, advirtió que, debido a que el tema se ha vuelto tendencia en redes sociales, muchas personas adoptan el término y los comportamientos en tono de broma o parodia; sin embargo, subrayó que es imperativo prestar atención y buscar información veraz ante cualquier duda.

Durante la adolescencia, la construcción de la identidad suele apoyarse en referentes externos: artistas, líderes o figuras admiradas. Sin embargo, la psicóloga Rodríguez explica que algunos jóvenes perciben el mundo humano como un entorno hostil y no logran establecer una conexión con estas figuras tradicionales.

“Buscan referentes que no son humanos porque no pueden identificarse con personas”, analizó la especialista.

Este fenómeno, que tuvo sus raíces en Estados Unidos, se ha expandido globalmente a través de las redes sociales, donde las comunidades digitales brindan un fuerte sentido de pertenencia a quienes se sienten fuera del molde social convencional.

Para las familias, el desafío es dual: evitar el rechazo que fractura la comunicación y, al mismo tiempo, sostener límites claros que mantengan al joven anclado a su realidad.

“Respetar no significa permitir todo”, enfatizó Rodríguez. La experta recomienda no ridiculizar ni minimizar la vivencia, pero sí ser firmes con las reglas del hogar:

  • Asistencia regular a los centros educativos.
  • Cumplimiento de responsabilidades domésticas.
  • Conservación de hábitos de higiene y salud humana.

El acompañamiento efectivo implica diálogo constante, observación atenta y, ante la aparición de conductas de riesgo, la consulta inmediata con profesionales de la salud mental.

Finalmente, Rodríguez planteó una reflexión práctica sobre el equilibrio: entre el aislamiento absoluto frente a una pantalla y una actividad que fomente la creatividad, el estudio y la socialización (aunque sea bajo esta identidad), el segundo escenario puede resultar más saludable, siempre y cuando no desplace ni sustituya la realidad cotidiana.

El fenómeno 'therian' ganó visibilidad en Uruguay y Argentina, aunque el concepto no es nuevo.
El fenómeno 'therian' ganó visibilidad en Uruguay y Argentina, aunque el concepto no es nuevo. (@foxcor_ /IG)

El eje central del debate no es la identidad animal en sí misma, sino el grado de interferencia que esta tiene en la vida de la persona.

Si la experiencia se integra de forma armónica, sin afectar el funcionamiento social o académico, puede tratarse de una expresión identitaria o una fase de exploración. Sin embargo, si esta autopercepción genera aislamiento, sufrimiento profundo o conductas de riesgo, la intervención profesional se vuelve indispensable.

El fenómeno therian plantea interrogantes complejas sobre la identidad, el sentido de pertenencia y la salud mental en la era digital. Para los especialistas, la respuesta no reside en el juicio inmediato o el estigma, sino en la observación atenta, la empatía y el acompañamiento responsable por parte de los adultos.

Nota realizada con ayuda de IA

Hillary Chinchilla Marín

Hillary Chinchilla Marín

Periodista de Teleguía con experiencia en diversas áreas de la comunicación. Cuenta con una Licenciatura en Periodismo deportivo y un bachillerato en Periodismo de la Universidad Federada San Judas Tadeo. Sumando experiencia profesional desde el 2016.

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