¡Bien breteado!

Ebanista pasó de hacer muebles a detallados camioncitos a escala

Luis Ramírez hizo regalos para tres nietos y encontró en ellos una nueva forma de vida

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Luis Gerardo Ramírez Solano es un ebanista de esos buenos. Trabajó en varios talleres de renombre y sus más de 50 años en esa labor respaldan el negocio que tiene con uno de sus hijos.

Él es el orgulloso abuelo de cuatro pequeños: tres varoncitos y una niña y el año pasado quiso tener con ellos un detalle diferente que terminó cambiándole la vida.

“Quería darles un regalo diferente, así que me puse a hacer un carrito a escala para cada uno, inspirándome en un modelo Ford de 1939. Esos carros siempre me han gustado mucho, por eso elegí ese en particular. Además, me parece sencillo de trabajar porque no tiene tantas extras como los carros de ahora.

“Cuando los terminé me gustó tanto el proceso y el resultado final que decidí seguir haciendo. Ya tengo 73 años, así que es hora de retirarme, pero tampoco quiero quedarme sin hacer nada así que me parece que ese es un bonito trabajito que puedo seguir haciendo”, contó.

El ebanista dice que disfruta mucho de hacer estos carros, siente una gran satisfacción y hasta se relaja.

Todo el mundo ha tenido que ver con los carritos, le dicen que están puras tejas, por eso pensó en comercializarlos y ya ha vendido un montón.

Viajaron fuera del país

En este momento en su taller, Fábrica de Muebles El Sabanillo, don Luis tiene un inventario de 50 carritos a escala y tiene la fe de que de aquí a diciembre se le vayan todos.

“En el taller se siguen haciendo muebles y siempre que viene un cliente le enseño los carros. También hay algunas tiendas que los ofrecen en consignación y cuando voy a hacer mandados a algún lado los llevo también para ofrecerlos.

“Me han comprado hasta para mandar fuera del país, un señor se llevó unos para Nueva Zelanda para regalárselos a los nietos y otro se llevó otros para enviarlos a Estados Unidos”, dijo orgulloso.

La pintura que le da el toque final a las lindas piezas es especial, no es tóxica, por aquello de que un chiquito esté jugando con uno y se lo lleve a la boca.

Pero estos artículos no solo son buscados para niños, muchos adultos se enamoran y los compran para tenerlos de adorno. ¡Son todo un lujo!

“Están muy bien hechos, el acabado es fino, no es un trabajo chambón y eso es lo que más le gusta a la gente. Me han comprado muchos para ponerlos de adorno en una biblioteca, en la sala, en el estudio, donde sea que los coloquen llaman la atención.

Un modelo a la vez

Don Luis contó que ha estado en comunicación con un colombiano que también hace carros a escala pero a un nivel mucho mayor y él le recomendó que se enfoque en tener un gran inventario de un solo modelo antes de pensar incursionar en otro.

“La recomendación de él es que me concentre en hacer al menos unos 200 carros de este modelo y ya cuando estén listos, pensar en iniciar con otro porque si me pongo a ofrecer unos tres modelos a la vez se me puede complicar el asunto.

“Todos los días saco unas tres o cuatro horas para ir haciendo las piezas, voy cortando y alistando varias a la vez y ya luego ensamblo varios carritos. Hay de varios colores: azul; blanco, rojo, verde, negro, pero incluso la gente puede pedir el color que quiere para que se lo pongamos”, manifestó.

El ebanista dice que el principal reto que ha tenido en esta nueva faceta es que debe hacer piezas muy pequeñas y la mayoría de máquinas que tiene son para hacer trabajo grandes, por lo que está invirtiendo en comprar unas más pequeñas.

Don Luis calcula que cada carrito lleva en promedio unas cuatro horas de trabajo, y mucha paciencia y dedicación.

El precio de cada camión a escala es de ¢20 mil.

El ebanista dice que más adelante piensa capacitar a alguien para que continúe con el legado de los carros a escala, porque siente que es una buena oportunidad para hacer crecer el negocio.

Si usted quiere uno puede contactar a don Luis a los teléfonos 8326-5170 o 8390-4517 y se pone de acuerdo para que escoja el color del carro.

La Fábrica de Muebles el Sabanillo queda en El Tejar de El Guarco, 300 metros al norte del bar-restaurante el Quijongo. Si usted quiere ver los trabajos que hace don Luis para terminarse convencer de la calidad de trabajo puede visitar su página de Facebook.

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