Ser el técnico de la Selección Nacional es uno de los mayores retos en la carrera de Bryan Ruiz, pero asumirlo también implica responsabilidades personales y familiares que el exjugador tuvo que analizar antes de dar el sí definitivo.
El entrenador reconoció que la posibilidad de dirigir a la Tricolor de manera interina no le generaba mayores dudas; sin embargo, cuando la propuesta pasó a ser permanente, tuvo que sentarse a estudiarla, principalmente por la situación familiar y los viajes que debe realizar para acompañar a su esposa, Carolina, quien lucha contra el cáncer.
De hecho, aseguró que ella fue una de las personas que más lo impulsaron a aceptar el puesto, pues consideró que estaba preparado y que las fechas de los compromisos de la Selección no interferían con sus planes familiares.
Ruiz se confesó con La Teja y añadió que, aunque muchos lo perciben como una persona tranquila, también tiene su carácter y se molesta cuando las cosas no salen como él las ha trabajado.
“Mi esposa es prioridad para mí y entre las circunstancias, los últimos tres exámenes gracias a Dios salieron libres de tumores y seguimos con el tratamiento”. Bryan Ruiz, técnico de la Selección Nacional.
Íntimo
- ¿Qué fue lo primero que se le vino a la mente cuando le ofrecieron ser técnico en la Selección?
Cuando me ofrecieron el puesto de manera interina, lo sentí como una posibilidad real para mí, porque sabía la situación que tenía con la familia, con mi esposa, por eso no vi tanto problema.
Pero una vez que se me propuso la idea de ser permanente, sí lo pensé mucho. Primero, lo relativo al tema familiar: mi esposa ya lo había analizado y fue ella quien también me empujó un poco. Comprobamos que las fechas de los partidos importantes de la Selección no chocaban con las fechas de los viajes que tenemos que hacer con ella para sus tratamientos.
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Lo analicé rápidamente; me sentí preparado y, al final, todo se dio con facilidad. Creo que todo fluyó, y eso, de cierta manera, facilitó que, al final, tomara la decisión.
- ¿Qué ha tenido que sacrificar personalmente al asumir este reto?
No creo que sea un sacrificio; más bien, me siento orgulloso de ser tomado en cuenta. Esta oportunidad se me presenta por lo que fui en la Selección y porque lo hice bien en dos partidos con la Liga y con la Selección.
Para mí no cambia mucho. Obviamente, está la presión de hacer las cosas bien, porque la Selección es todo el país, el que va a estar atento a los resultados y cuando los resultados no son buenos, habrá en algún momento una crítica constructiva y otra destructiva.
- ¿Cómo tomaron doña Carolina y sus hijos el llamado?
Mis hijos estaban más que felices, aunque cuando se les dijo que iba a ser permanente surgió una duda por el tema de mi esposa.
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Mi hijo de 10 años, Benjamín, fue quien me preguntó qué iba a pasar con el tratamiento de su mamá; se les explicó cómo funciona la selección, lo entendieron y están más que felices.
Carolina fue quien más me alentó y ella está bien, se mantiene estable en su situación.
- ¿Cómo llega este reto cuando dos de las personas más importantes para usted (su esposa Carolina y su abuelito don Rubén) enfrentan situaciones complejas de salud?
Mi abuelito, gracias a Dios, está bien. Si bien es cierto, el alzhéimer es una enfermedad que posiblemente pueda avanzar más rápido o más lento, él dentro de todo está bien. Mi abuelita está bien y lo cuida junto con mi mamá y mis tías, principalmente.
Mi abuelo tiene 89 años. Es una edad en la que uno ya debe entender que podría tener alguna enfermedad; hay que estar muy atentos a él, pero está bien y eso nos alegra muchísimo.
Mi esposa es prioridad para mí y, entre las circunstancias, los últimos tres exámenes, gracias a Dios, salieron libres de tumores y seguimos con el tratamiento.
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- ¿Qué es algo que la gente cree conocer de usted, pero que en realidad no sabe?
Yo creo que la gente no sabe que yo sí me pongo bravo. O sea, que sí me enojo; sé que me veo bastante tranquilo, a veces más paciente de lo que debería, según lo que me dicen, pero, como entrenador, ha habido momentos en los que ya me he molestado, porque el jugador no hace lo que se le pide.
Y cuando estoy peleando por algo y sé que tengo razón, también me molesto. Pasa poco porque soy de pensar mucho y analizar mucho las cosas antes de hacerlas o de tomar una decisión así.




