El lamentable fallecimiento del jugador español Jesús de Miguel Alameda, quien sufrió un violento golpe durante un partido, el lunes pasado, generó un debate sobre algunas acciones que se ven a diario en el fútbol local e internacional.
La tragedia que conmocionó al mundo ocurrió un día después del partido entre el Tenerife y el FC Andorra —disputado el lunes 2 de noviembre— cuando De Miguel disputaba un balón dividido con el guardameta rival, Jesús Owono, y recibió un fuerte impacto de rodilla en el rostro y el pecho.
El delantero cayó al césped, perdió el conocimiento y presentó convulsiones, por lo que los servicios médicos ingresaron inmediatamente al terreno de juego.
El exdefensor de Alajuelense Carlos Castro recordó cuando en 1999, el argentino Hernán Vigna, quien era jugador del Necaxa de México, le clavó de forma violenta en su cuello el antebrazo, lo que le provocó un enorme dolor y tuvo que dejar el partido para trasladarse al hospital.
Era la final de la Copa de Campeones de la Concacaf, un partido que se llevó a cabo el 3 de octubre de 1999, en Las Vegas, Estados Unidos.
Un buen susto
El Dóberman recordó lo que le pasó en aquel duelo y cómo se preocupó por su salud.
“Recuerdo que en 1999 tuve un episodio que me hizo ir al hospital. El defensor del Necaxa Hernán Vigna me recibió con el brazo en el cuello, me lastimó la manzana y casi me ahogo.
“Había entrado de cambio al minuto 52 —si no me falla la memoria— y tuve que dejar el partido al 76. Me sacaron en camilla y me llevaron a un hospital cerca del estadio (Sam Boyd) para hacerme exámenes y descartar una lesión de mayor cuidado”, afirmó.
LEA MÁS: “Rotos de dolor”: club confirma la muerte de futbolista que sufrió golpe en un partido
Para el exdefensor, lo que le pasó no fue fácil, pero, afortunadamente, hoy es un recuerdo.
“Para fortuna mía no pasó nada, pero muchas veces se dan este tipo de acciones. De mi parte nunca pensé en hacerle daño a un compañero, porque estas cosas se pueden dar hasta en un entrenamiento.
“Hay algunas acciones que se pueden evitar, hay jugadas accidentales, pero hay que ser conscientes, me parece que en este caso del jugador español, nunca hubo intención de hacerle daño a la otra persona”, recalcó.
Lamentable
El coach deportivo Edwin Lugo lamentó lo que pasó con el delantero español y analizó cómo una situación de estas puede golpear a un camerino y al arquero involucrado.
“Fue una falta muy dura, desafortunadamente fue un salto, le dio con la rodilla y no fue una jugada con mala intención.
“Esta es una situación complicada, porque era un jugador muy querido y sus compañeros, como seres humanos, sienten la pérdida y se analizan muchas cosas. Esto unirá mucho al camerino.
“Cuando un jugador se lesiona por largo tiempo, el camerino se vuelca en apoyo hacia el jugador y lo respaldan; lo vimos cuando ocurrió lo de Diogo Jota”, destacó.
LEA MÁS: Portero involucrado en la jugada que provocó la muerte de Jesús de Miguel compartió doloroso mensaje
Para Lugo, es muy importante acuerpar al arquero.
“Ahora hay que pensar en el jugador que cometió la falta, todo lo que pasa a su alrededor, no hizo esto pensando en que su colega perdiera la vida, eso jamás, pero él tiene familia, puede afectarlo a nivel laboral. Es complejo”, añadió.
El especialista envió un mensaje a los jugadores actuales, porque si bien el fútbol es un deporte de contacto, hay situaciones que podrían evitarse.
“Es posible que piensen un poco más lo que pasa en la cancha, cuando se busca un balón, el cerebro manda la comunicación en ese momento, es algo instintivo, en el momento de que hay un balón dividido.
“Hace un tiempo se vivió con el jugador Kevin Cabezas (Puntarenas FC), cuando estaba en Alajuelense, fue una lesión desafortunada. En el fútbol siempre habrá contacto, porque así es este deporte”, recalcó.
Lo piensa dos veces
Carlos Vargas, un mejenguero de Santo Domingo de Heredia, contó que juega bola desde que tiene 5 años y hoy, a sus 38 años, dice que lo piensa dos veces, para hacer una falta, porque puede ser muy grave.
“Lamentablemente estas cosas no son atípicas y es el pan de cada día en cualquier país del mundo.
“Cuando tenía 15 años, estaba en mi ‘prime’ (buen momento) y arremetía con todo, pero tengo lesiones de tobillos en ambas piernas y decidí hacer conciencia y ser más cuidadoso a la hora de jugar”, comentó.
LEA MÁS: ¿Se pudo evitar la muerte de Jesús de Miguel? Una doctora explicó un detalle clave
Charlie, como es conocido entre sus amigos de cancha, dijo que cuando ve que un rival puede ir con fuerza hacia él, lo deja pasar.
“Hay que tener mucho cuidado, hay que medirlo, yo no soy jugador profesional y al otro día tengo que trabajar y no hacer un fútbol tan brusco, pero esto se ve en el fútbol profesional”, añadió.



