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“Dibu” Martínez, un pibe de barrio que voló hacia su sueño de ser campeón

Emiliano “Dibu” Martínez se crió en Mar del Plata, en Argentina y quienes compartieron con él en su niñez recuerdan al arquero campeón del Mundo

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Optimista, buen compañero y líder nato: así recuerdan maestras y entrenadores a Emiliano “Dibu” Martínez, un niño que entre sus primeras atajadas ya se imaginaba como campeón mundial con Argentina, un sueño que solo cabía en su cabeza obstinada y que hizo realidad en Catar 2022.

En su Mar del Plata natal, ni la playa distraía del rigor del entrenamiento al pequeño Emiliano, quien a los 8 años ya destacaba por su compromiso y actitud, rememoró el entrenador infantil Jorge Peta.

Bajo su conducción jugó en los clubes Atlético Talleres y San Isidro, y de su mano viajó a la capital argentina para probarse en River Plate y Boca Juniors. Ambos colosos lo rechazaron.

Copa América
Emiliano Martínez (AFP)
Emiliano “Dibu” Martínez, es recordado como un niño que entre sus primeras atajadas ya se imaginaba campeón mundial con Argentina. Foto: AFP. (AFP)

Lejos de decaer, el actual portero titular de la Albiceleste, que defenderá el título en Norteamérica 2026 desde junio, regresó más fuerte a Mar del Plata.

“Me dijo: ‘Profe, no se preocupe, la próxima quedo’. ¡Él me consolaba a mí!”, recuerda risueño Peta. “Emiliano siempre destacó por su cabeza; la adversidad lo alimentaba”.

Esa próxima fue una prueba en Independiente, donde con 12 años impresionó al entrenador Miguel Ángel “Pepé” Santoro.

“‘Si el pibe trajo el bolso, ya se queda, eh’, nos dijo. Volvimos a Mar del Plata, se despidió de la familia y dos días después empezó en Independiente”, cuenta Peta.

Emiliano Martínez, portero de la Selección de Argentina.
El Dibu (con traje gris) se crió en Mar del Plata y desde niño ahnelaba con levantar la copa del Mundo, que lo logró en Catar 2022. Foto: AFP. (MARA SOSTI/AFP)

El formador todavía se emociona por aquel primer peldaño de una escalera que lo llevó a la cima del fútbol mundial como un atajapenales superlativo y con una actuación brillante en la final de 2022 ante Francia.

Sus primeras estiradas las hizo en una plaza, sin arco ni vallas.

“El predio del club nos quedaba lejos y citábamos a los chicos ahí, una zona carenciada donde vivía la mayoría. Dos buzos marcaban un arco imaginario y atábamos la pelota en una rama para enseñarles a cabecear”, recordó.

“Se entrenaba hasta con lluvia; con barro se divertían más. Emiliano era el primero en llegar y el último en irse, siempre quería más”, afirmó el profe, quien todavía mantiene un contacto fluido con el jugador del Aston Villa.

Emiliano Martínez, portero de la Selección de Argentina.
Alejandra León fue una de las docentes de Martínez y recordó cómo era el portero de niño. Foto: AFP. (MARA SOSTI/AFP)

De pequeño, mostró habilidad y un temperamento arrollador, como el que exhibe en el profesionalismo y que más de una vez le ha traído problemas porque muchos lo consideran provocador.

“En los partidos era como tener un segundo entrenador, no paraba de hablarles a los compañeros, era una radio”, dijo Peta.

En Independiente se ganó el apodo de Dibu porque sus pecas y su pelo rojizo recordaban a un popular “dibujito” animado de televisión.

Era tan alto para su edad que levantaba sospechas de los rivales y desde su club debían mostrarles su documento para disipar dudas sobre cualquier irregularidad.

“Tenía una enorme capacidad, pero necesitaba mucho trabajo de arquero. Trataba de copiar a los compañeros y, cuando no podía, lloraba. Esas lágrimas forjaron un espíritu inquebrantable”, admitió Santoro.

El técnico considera que, además de su habilidad, “la personalidad lo hace diferente”. “Es fundamental para un arquero saber sobreponerse a las circunstancias cuando las cosas no salen como uno quiere”, recalca.

A los 17 años jugó en la selección sub-17 en el Mundial del 2009. “Ahí lo vio la gente de Arsenal y le pidieron que fuera a probarse a Inglaterra por diez días”, cuenta Santoro, quien lo acompañó en esa prueba de fuego, la puerta de ingreso a su carrera internacional.

Emiliano Martínez, portero de la Selección de Argentina.
Emiliano llevó sus estudios secundarios en el colegio La Sagrada Familia. Foto: AFP. (MARA SOSTI/AFP)

Hijo menor de una familia humilde y muy unida, su madre trabajaba en limpieza y su padre en el puerto. Emiliano era muy apegado a su hermano Alejandro, tres años mayor.

Ambos asistieron al colegio católico La Sagrada Familia, donde la maestra Sonia Reynoso lo recuerda “muy familiero y buen compañero”.

“Mis alumnos lo imitan en sus bailecitos; todos se ponen Dibu de apodo. Me da mucha alegría que sea un ejemplo sano a seguir por su gran perseverancia”, contó.

Otra de sus maestras, Alejandra León, lo recuerda como “un alumno cumplidor y educado, pero con el fútbol en la cabeza”.

“Ni bien sonaba el timbre del recreo, bajaba la escalera haciendo un bollo de papel porque no permitíamos pelotas en el patio y siempre era el último en entrar porque pedía ‘un jueguito más’”, comentó.

Alberto, su papá, era el encargado de llevar a los hermanos a entrenar. “Siempre los retiraba antes de hora, lo que molestaba a la directora, que una vez lo increpó: ‘¿A usted le interesa más el fútbol que el colegio?’, le dijo, ‘¡Por supuesto!’, le respondió el papá”.

Emiliano Martínez, portero de la Selección de Argentina.
El argentino Jorge Peta fue uno de los entrenadores del Dibu. Foto: AFP. (MARA SOSTI/AFP)
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AFP

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