Roberto Artavia, nuevo presidente del Saprissa sacó su lado más humano, en una entrevista donde dejó claro que su vínculo con la S va mucho más allá del cargo que hoy ocupa.
El dirigente morado recordó cómo su amor por el morado y blanco nació en la familia y se fortaleció en el barrio, en aquellas visitas a la Cueva recién inaugurada y en la convivencia que solo el fútbol permite.
Artavia conversó con La Teja y recordó cuál partido lo ha marcado como saprissista y a los jugadores que admira. Además, dijo a quién le gustaría volver a ver con la chema morada puesta.
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Marca personal
- ¿Quién lo hizo saprissista?
Yo diría que es una combinación de toda mi familia, pero más que todo diría que también fue por el grupo de chiquillos del barrio, que todos coincidíamos en ser morados. Entonces, entre la identidad de familia —que íbamos juntos al estadio cuando era más chiquillo— y ya adolescente con mis amigos, todos éramos morados. Ya en esa época yo tenía entre 13 años y 14 años y veníamos aquí a la Cueva recién estrenada.
De hecho, en esa primera Cueva lo que estaba era la gradería este y una gradería de sol en el oeste, un palco que tenía el marcador encima y en el sur; en el norte no había nada en ese momento.
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Era un estadio mucho más pequeño, pero ya empezó a formar esas raíces, esa identidad fundamental que tiene el saprissismo con la Cueva.
- ¿Cuál es el título que más ha disfrutado?
Bueno, a mí el que más me movió fue aquella vez que le dimos vuelta a la Liga en el Morera Soto, con el gol de Gerald Drummond (junio de 1998), con nueve hombres, porque fue épico.
Pero la verdad es que también tengo muchos recuerdos; no un campeonato, sino el famoso partido del gol de Luis Chacón, que le ganamos a Cartago 1-0 con un gol en la ‘Saprihora’. Después de eso, a la semana siguiente, Saprissa le ganó 4-1 a San Carlos y Cartago, ya desmoralizado, perdió 2-1 con Limón; eso fue lo que hizo campeón al Saprissa.
También, cuando se dio el hexacampeonato (1972-1977), yo no estaba en el país, pero tengo los recortes. Mi papá me los mandaba a donde yo estuviera, porque en ese tiempo andaba navegando como marino por todos lados. Cuando llegaba a puerto, me llegaban cantidad de cartas; pero no eran cartas, era la sección deportiva de La Nación enrollada, con la dirección puesta. En cada puerto me llegaban dos o tres.
- ¿Cómo ha asimilado la exposición que le da su nuevo cargo?
El otro día le comentaba a mi esposa, y le he comentado a otros amigos, casi que como chiste, que yo salí de la rectoría del INCAE en el 2007 y estamos en enero del 2026 y todo el mundo me sigue viendo como el rector de INCAE o el exrector de INCAE. Esa fue la etiqueta que se me quedó.
En dos horas se me borró la marca que he acarreado por cuatro décadas. Es impresionante la convocatoria que genera el fútbol.
- ¿Y el apoyo de la afición en redes?
Recibí desde “deje de hablar paja y póngase a manejar el equipo”, hasta mensajes de total apoyo. Obviamente no puedo responderles a todos, son cientos literalmente, pero otra vez me confirma lo que yo creo y es que con el mensaje y el enfoque correcto, esto es una plataforma maravillosa para llegarle a la juventud, llegarle a la gente con los mensajes, con los valores, con las ideas que les queramos transmitir.
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- ¿A cuál jugador admira en Saprissa?
A muchos. El primero fue Wálter Elizondo; era el líder del equipo cuando yo estaba chiquillo. Y, por supuesto, antes de que se fuera a la Liga, me identificaba mucho con ‘Yuba’ Paniagua cuando era muy joven; me identificaba mucho con su talento y con su capacidad de juego.
Le tengo una enorme admiración a Evaristo Coronado, el talento de (Alexandre) Guimaraes, el coraje del “Puro” Ureña, la cobertura de Carlos Santana.
Marco Antonio Rojas, porque también me encantaba. Y en tiempos más recientes cómo no identificarse con el talento de Mariano (Torres), cómo no identificarse con la presencia de Kendall Waston, “Paté” Centeno; la verdad es que Saprisa siempre ha tenido figuras que son muy emblemáticas, muy atractivas con la que es fácil identificarse.
- ¿Y a cuál jugador le gustaría volver a ver con la camisa saprissista?
En primer lugar a Keylor Navas, sin duda alguna, si eso fuera del todo posible. Y y si tuviera que escoger un jugador que esté en otro equipo en este momento, la verdad es que más que todo, por cariño personal, diría que me encantaría que Celso Borges se hubiera retirado en Saprissa. Yo creo que ya no es posible, pero quién sabe.



