Por: Karol Espinoza.  Hace 5 días
El último equipo del Zorro fue Puntarenas, en la segunda división. Foto: Albert Marín.
El último equipo del Zorro fue Puntarenas, en la segunda división. Foto: Albert Marín.

Carlos Hernández, el cañonero que se hizo famoso en el fútbol costarricense gracias a sus cobros de tiro libre y remates de larga distancia decidió decirle adiós al fútbol a los 37 años.

El Zorro debutó en la máxima categoría con Alajuelense, al mando del técnico colombiano Jorge Luis Pinto, de quien decían, lo veía como un hijo.

Según datos del estadígrafo Luis Quirós, el debut del exvolante ocurrió el 10 de noviembre del 2002, en una mejenga en la que los manudos empataron 3-3 ante Santa Bárbara, en el estadio Carlos Alvarado.

Gracias a sus condiciones dejó la Liga y jaló a jugar por seis años en el Melbourne Victory de Australia, así como en el Wellington Phoenix de Nueva Zelanda. También probó suerte en el fútbol de la India. Al regresar al suelo tico militó con el Cartaginés y Liberia, en la máxima categoría.

La Teja contactó a Hernández, exmundialista de Alemania 2006, para hacer un repaso de lo que se fue su carrera y lo que vendrá ahora que colgó los tacos.

–¿Es cierto que usted era el "hijo predilecto" de Pinto?

–Tal vez no el "hijo", pero él confiaba mucho en mí, sabía lo que le podía dar por mi capacidad de jugar en varias posiciones.

–¿Qué recuerda de la primera vez que vio a Pinto?

–Cuando llegó (a la Liga), lo primero que hizo fue mandarme a la UCR, en la segunda división, (risas) porque me dijo que necesitaba agarrar ritmo, que jugara más.

En ese momento comencé a jugar en segunda y en 10 partidos llevaba 9 goles, por lo que me mandó a traer de vuelta, así que empecé a jugar con la Liga.

–¿Qué recuerda de su debut con Alajuelense?

–Uno casi siempre se da cuenta si va a jugar o no, dos días antes. Recuerdo que debuté en Santa Bárbara. Yo estaba preparado porque venía de jugar el Mundial sub 20 en Argentina y de jugar con la UCR, por lo que tenía confianza y eso era lo que quería Pinto.

–¿Qué me puede decir de su primer gol con la Liga?

–No me acuerdo cuándo fue.

Para el proceso mundialista a Brasil 2014, Hernández bajó varios kilos con ayuda del técnico Pinto, quien al final no lo llevó al evento futbolístico. foto rafael murillo
Para el proceso mundialista a Brasil 2014, Hernández bajó varios kilos con ayuda del técnico Pinto, quien al final no lo llevó al evento futbolístico. foto rafael murillo

–¿En sus inicios como jugador le tocó viajar en bus?

–Sí claro, cuando estaba en las ligas menores. Cuando me subieron al primer equipo, primero viajaba con Steven Bryce, ya que vivía cerca de mi casa. Él fue uno que siempre me ayudó. Después ahorré para comprarme un carrito. Yo viajaba desde Guadalupe a Alajuela, así que era complicado.

–¿Cuánto recibió en su primer sueldo?

–Recibí ¢500 mil, hace como unos 14 años, cuando estaba en el equipo de Primera y nos dirigía Pinto. Primero ganaba ¢135 mil, que era lo que me daban en Promesas, luego pasé al primer equipo y don Rafa (Ortiz, expresidente rojinegro) me hizo un contrato por ¢500 mil.

–¿Cuál fue el primer gusto que se dio con ese salario?

–Comencé a ahorrar para comprarme un Nissan B12 negro.

–¿Le dejó amigos el fútbol?

–El fútbol deja muchos amigos y es bonito porque con todos tengo buena relación. Además de la posibilidad de conocer otros países y culturas.

–¿Es cierto que don Jorge Luis Pinto le escondía el arroz en las concentraciones?

–No solo a mí, sino a varios que también tenían el problema de subir rápido de peso. A mí siempre me ha costado adelgazar, pero siempre me esforcé. Pinto nos hacía lo mismo en la Selección y la verdad yo siempre le he estado agradecido por eso, él me vio condiciones y estuvo pendiente porque sabía que si andaba bien, le iba a cumplir en la cancha.

–¿A qué otros les prohibía Pinto comer arroz?

En el 2016, el Zorro abrió una escuela de fútbol en San Miguel de Escazú. foto Rafael Murillo
En el 2016, el Zorro abrió una escuela de fútbol en San Miguel de Escazú. foto Rafael Murillo

–En la mesa en la que nos sentábamos los que no podíamos comer arroz, estaban Warren (Granados), Rolando Fonseca, la Bala Gómez y Pablo Chinchilla.

–Ahora que se retira de las canchas, ¿usted come todo lo que quiere?

–No, quiero cuidarme, no quiero hacerme un panzón. Estoy en el gimnasio, aunque tampoco entreno como lo hacía profesionalmente.

Sepa más del Zorro
Hernández es padre de Carlos Daniel, de 11 años, y Lasmhi, de 9, frutos de una relación anterior. Con su actual pareja no tiene hijos.

–¿Cuándo y cómo fue el día que usted dijo: me retiro?

–La verdad no quería que la prensa dijera cuándo tenía que retirarme, aunque yo podía seguir jugando porque nunca tuve una lesión grave. El problema es que aquí ha cambiado mucho el tema con respecto a los jugadores de experiencia, porque ahora los equipos solo buscan jóvenes. Además, las ofertas económicas no son buenas y por eso tomé la decisión de hacerme a un lado.

–¿De qué va a vivir ahora?

–Tengo una academia de fútbol en Escazú, el programa en tele y hay otro proyecto en camino. Ahora voy a tratar de sacar la licencia de entrenador, aunque no es mi sueño ser técnico.

–Usted jugó mucho tiempo fuera del país, ¿ahorró durante ese tiempo?

–No me gusta hablar del tema, pero sí me fue bien, ya que tengo unos apartamentos. No soy multimillonario, pero sé que puedo estar tranquilo. Me hubiera gustado jugar en estos tiempos, que es más fácil jugar en otro país.

Carlos Hernández jugó el Mundial Juvenil de Argentina 2001. Archivo.
Carlos Hernández jugó el Mundial Juvenil de Argentina 2001. Archivo.

–¿Por qué ya no vemos jugadores cañoneros como lo fue usted?

–La verdad no sé si es que no lo trabajan o si el jugador ahora ya no tiene la confianza de rematar a marco. A mí no me importaba rematar, porque sabía que era una de mis virtudes y sabía que podía tirar dos afuera, pero en algún momento una era gol.

–¿Por qué nunca jugó con Saprissa?

–Tuve la oportunidad, me reuní con (Jorge) Alarcón en Tibás y tenía todo listo para irme, pero en eso la Liga me ofreció renovar el contrato y la verdad pesó más ser manudo.

–De los países donde vivió, ¿cuál le gustó más?

–Australia, porque era un país tranquilo, donde usted no tenía que andar preocupado por ser asaltado, podía dejar las ventanas del carro abiertas, la casa sin llaves, era un país muy tranquilo y limpio.

"Siempre fui una persona que aceptaba las críticas, uno sabía que tenía sus etapas buenas y malas y el periodista trabaja para hacerlo notar, así que va a decir cuando uno está bien o mal", Carlos Hernández, exjugador.

La gente es muy culta y te ayudaba. A mí me ayudaron bastante cuando llegué, mis primeros cuatro meses no fueron fáciles porque no hablaba inglés, no conocía a la gente y cuando llegaba a los restaurantes, no sabía qué pedir por lo que trataban de explicarme cuál comida era buena.

–¿Por qué al futbolista le cuesta tanto aceptar cuando lo critican?

Carlos hizo felices a los rojinegros con sus golazos de tiro libre. / fotos albert Marin
Carlos hizo felices a los rojinegros con sus golazos de tiro libre. / fotos albert Marin

–No sé, tal vez en mi caso no me costaba. Le agradezco a mi mamá (Yamileth Valverde) que siempre me mantuvo con los pies sobre la tierra, me decía que no olvidara nunda de dónde venía y que no le faltara respeto a la gente.

–¿Qué es lo mejor ahora que ya no es futbolista?

–Tal vez quitarse la presión de estar día a día tratando de hacer bien las cosas, de salir a la cancha a ganar y de sentir esa presión de puntuar.

–Ahora que dejó de entrenar, ¿ha subido de peso?

–(Risas) Soy como "Flash" para subir de peso, he subido como 4 kilos en dos meses.

–¿Le gustaría que Alajuelense le haga un partido de despedida?

–Siempre quise terminar la carrera vestido con la camiseta de la Liga, no sé si se dará la posibilidad de jugar, por lo menos, un último partido vestido de rojinegro, pero si no se da tampoco tendré rencor.

–¿Algún chile o castigo que le tocó vivir en sus años como futbolista?

–Yo siempre fui muy responsable, era el primero y el último en irme de los entrenamientos y hasta hoy, siempre he sido así, no me gusta andar ajustado de tiempo. Mi novia (Jéssica Abarca) me vacila, dice que soy intenso porque me gusta estar una hora o 45 minutos antes en un lugar; siempre fui así.

"India era un país muy complicado, con mucha pobreza. Se veía a los chiquitos tirados en la calle sin tener qué comer. Era como darle la vuelta a la moneda de lo que había sido Australia", Carlos Hernández, exvolante.
Carlos Hernández y su novia Jéssica Abarca durante una premiación de la Unfaut. Fotos: Mayela López
Carlos Hernández y su novia Jéssica Abarca durante una premiación de la Unfaut. Fotos: Mayela López

Eso sí, cuando jugaba en Australia nos daban cinco semanas de vacaciones y yo siempre agarraba una más, nos multaban con $1.000 (más de medio millón de colones).

Yo les decía que cómo me iban a dar cinco semanas sabiendo que era de un país tan lejano, que los días se iban rapidísimo. Me daba miedo que me echaran, lo hice dos veces (tomarse una semana de más y pagar la multa) y dije que no más, porque tal vez la tercera era le vencida.

Veálo en tele
El exvolante participa en el programa "Fútbol TV", que se transmite por canal 42 los domingos, a las 9 a. m. Este fin de semana, por la final del Mundial, el programa se pasará el sábado, a las 10:30 a. m.

–¿Qué hizo los tacos, balones, camisetas y todas las cosas que consiguió durante su carrera de futbolista?

–No soy de guardar cosas, los tacos casi siempre los regalaba, solo me dejé un par por aquello de ir a mejenguear, aunque sí tengo algunas camisetas.