En el estadio Carlos Alvarado en Santa Bárbara ver a la garra herediana es toda una tradición, la barra que acompaña al Herediano en todos sus juegos de locales no falla, pero eso no siempre fue así.
Hubo un momento en la historia de la agrupación que lo marcó, fue un enfrentamiento con aficionados del Cartaginés afuera del estadio Fello Meza, un golpe muy fuerte que pudo haber acabado con la agrupación.
Allan Orías, uno de los líderes del grupo, habló con La Teja y contó que el incidente por el que casi muere un fanático brumoso el 27 de agosto del 2017, marcó un antes y un después para que la barra se replanteara hacia adonde se estaba yendo.
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El caso que sacudió al Herediano y provocó sanciones
En aquella tarde, al aficionado Esteban Araya le tiraron una piedra en la cabeza que lo dejó seriamente herido, los señalamientos a la Garra fueron duros, al punto que el Herediano optó por expulsar al grupo del estadio Rosabal Cordero.
Hoy, Orias afirma que el enfoque del grupo cambió para que el aficionado en el estadio no sienta temor, que a su lado se puedan sentar niños y hasta disfruten del bombo que estrenaron hace quince días en el Rosabalito.
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Un cambio de mentalidad dentro de la barra
Lavar esa imagen ante la gente no ha sido fácil, pero comentó que hoy en día existen reglas y códigos que adentro del grupo se deben cumplir.
“Yo tengo 30 años en la barra y nosotros a raíz de lo que pasó en Cartago hace unos años, a nosotros se nos vino todo encima y viendo las cosas, tuvieron toda la razón. Yo la acción que pasó no la justifico, lo que hizo el muchacho de nosotros, no tenía que hacerlo, no estuvo bien, pero fue una situación muy complicada.
“Ese tipo de cosas hay que tratar de evitarlas, porque no pueden suceder”, destacó.
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El llamado a evitar que las barras se salgan de control
Orias indicó que hay que tener mucho cuidado con que las barras no se salgan de control cuando juegan los equipos grandes en partidos calientes como entre Alajuelense y Herediano, en los que la rivalidad es muy picada.
“Lamentablemente todo este tipo de rivalidades se está canalizando mal. En el fútbol nacional luego de las finales los jugadores de ambos equipos salen y conviven juntos entre sí, yo he comprendido que el fútbol es así.
“Yo he viajado a México, Chile y países en los que se ve cómo es el verdadero barrismo, el que se debe comprometer en la gradería nada más. Nosotros trabajamos para que el aficionado entienda eso, por lo que hacemos iniciativas, como la del bombo”.
Expulsión del estadio los marcó
Pili, como le apodan a Orias, afirma que desde que los expulsaron del estadio del equipo de sus amores, entendieron qué debían hacer si querían regresar algún día.
“Claro, eso marcó mucho, nosotros como barra lo que buscamos es apoyar al equipo, entre todos los viejos que estamos acá, tratamos de meterle a los jóvenes que el fin de llegar a una barra no es llegar a delinquir”, destacó.
Orias, por supuesto, no justificó la medida que tomó el club.
“Es que esto fue con toda razón, lo que pasó fue muy serio. ¿Qué reacción iba a tener el club? ¿Aplaudirnos? Nos tocó aprender de eso“, añadió.
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El viaje a México que reforzó su nueva identidad
El dirigente recordó cuando viajaron a Toluca en el 2024 para ver al Team en la serie ante los Diablos Rojos por la Copa de Campeones de Concacaf.
“Una de las cosas más bonitas fue cuando llevamos la barra a México, llevé 200 personas, íbamos con el marcador en contra (perdieron 2-1 la ida en Alajuela) cuando llegamos allá nos decían que nos iban a golear.
“Luego de ese partido, ver que ganamos, le dimos vuelta a la serie, no hubo nada más lindo, entonces el fin nuestro es ese, es lo que queremos que se entienda, no hacer cosas que no van”.
Un compromiso permanente contra la violencia en el fútbol
“Si queremos cambiar nuestra imagen, nosotros como las cabezas tenemos que trabajar en eso y formar a los que vienen en ese aspecto”, comentó.
Pili sabe que un problema puede darse en cualquier lado, nadie puede garantizar que no va a pasar nada, pero a lo interno ellos ya saben cómo deben actuar con aquellos que se salen del saco y de la visión verdadera, apoyar al club con pasión y sin violencia.

