Cualquiera que escucha hablar a Lautaro Ayala se podría ir con la finta de que es tico; al ratito le identificas un acento argentino que se disimula un poco por los años que lleva viviendo en Costa Rica, donde se desarrolló como profesional.
El defensor es uno de los emblemas y figuras de Guadalupe FC, club que vio nacer en el 2016 cuando era apenas un chiquillo que había llegado a jugar a Belén FC, institución que luego se transformó en el cuadro josefino.
Posiblemente, no hay otro jugador en el plantel que tenga tanto arraigo e identidad con el club.
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Un acento argentino que se volvió más tico
Hoy por hoy, Lautaro Ayala siente a Costa Rica como su país, al punto que acá formó una familia dentro y fuera de la cancha. Al dueño del club, el mexicano Antonio Abasolo, lo ve como un papá y tiempo después acá consiguió a su esposa, con quien hoy tiene una hijita.
La Teja conversó con Ayala sobre su particular historia en el país, donde hasta encontró el amor mediante las redes sociales y tiene muy adelantado su proceso de nacionalización.
“Obviamente, uno donde nace siempre lo lleva, pero sí me siento como un tico más; tengo a mi hija y esposa que son de acá, entonces ya me siento uno más. Me siento muy agradecido con el país, porque es el que me ha dado la oportunidad de ser quien soy”.
Su compenetración en Tiquicia ha sido tal que es de los pocos argentinos en el fútbol nacional cuyo acento ha ido perdiendo un poco de fuerza al lado del tico.
“Sí, sí, eso es curioso, todavía tengo un poco de acento, pero sí, también ya tantos años acá, salir de muy chico de mi casa, entonces uno va a perder un poco el acento, pero algo queda todavía”, contó.
De Argentina a Primera División en Costa Rica
Lautaro Ayala dejó su país cuando era un adolescente, tenía solo 16 años, cuando primero se fue para México y después ya se vino para Costa Rica, en el que completó su etapa de crecimiento tras salir del Alto Rendimiento de Belén FC y luego debutar en Primera División.
En Argentina hizo las ligas menores en Lanús y en el club Victoriano Arenas, de la misma ciudad, en la provincia de Buenos Aires.
“Yo tengo las bases argentinas porque hice todas las inferiores allá, pero me terminé de formar acá en Costa Rica, así que sí, soy un producto de ambos países”, destacó.
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El amor que nació en redes sociales
Lautaro fue un joven muy decidido en alcanzar sus sueños, al punto que toda su familia sigue en Argentina; él se vino al otro lado del continente y salió adelante.
Solo del todo nunca ha estado; siempre ha tenido mucho respaldo de sus compañeros y amigos en Costa Rica, pero con el tiempo conoció a Katherine, su esposa, y tuvieron a la pequeña Aria, quien tiene tres añitos.
La historia de cómo se conocieron es bastante curiosa, pues fue por las redes sociales que se dio el “match”.
“Hoy en día todo se hace por redes sociales y allí es donde la conocí; teníamos un amigo en común que nos presentó y ahí ya empezamos a hablar. Fue hace años ya, como por el 2019, y desde entonces nos conocemos”, destacó.
La nena incluso ya fue a Argentina a conocer a su familia y conectar con sus raíces ches, que también forman parte de su identidad.
Guadalupe FC, el club que le cambió la vida
Pese a que en México estuvo poco tiempo, marcó un momento muy importante, porque allí es donde conoció a Flavio Davino, quien se la jugó por él para traerlo al equipo que tenía en Costa Rica.
“Para mí Guadalupe FC es todo, fue el que me dio la oportunidad de estar acá, estar en Primera, así que yo le debo mucho a ellos y yo creo que también le he dado de mi parte. Le tengo mucho cariño a la institución como a Antonio Abasolo, así que por eso me siento ya parte de la historia de Guadalupe.
“A Antonio le agradeceré siempre haber apostado por mí y que lo siga haciendo hoy en día. Siempre me echó una mano, me ayudó y yo lo veo como alguien muy cercano”, explicó.
Por todo lo descrito, Lautaro Ayala lucha por mantener a Guadalupe FC en Primera División no solo por un contrato, sino por algo mucho más profundo: identidad, agradecimiento y pertenencia.
Nació en Argentina, pero su carrera, su familia y su corazón ya hablan con acento tico.



