Karol Espinoza.5 noviembre, 2018

El amor por un equipo de fútbol puede hacer que los aficionados busquen diversas formas de mostrar ese sentimiento, don Rónald Villalobos es un fiel ejemplo, solo que él lo hizo de una forma muy particular.

Este seguidor del Club Sport Herediano, de 47 años, se enamoró del bus que transporta al equipo rojiamarillo a los distintos estadios del país, por lo que se ofreció para pulirlo y así dejarlo bien chaneado.

La meta de don Rónald Villalobos es seguir limpiando el bus cada 15 días. Albert Marín.
La meta de don Rónald Villalobos es seguir limpiando el bus cada 15 días. Albert Marín.
“La primera vez que celebré un título del Herediano fue el bicampeonato de 1978-1979”, Rónald Villalobos, aficionado del Herediano.

“Soy originario de barrio Mercedes Sur, ahí nací, y desde los cinco años mi papá y mis tíos me llevaron al estadio. En ese momento me llamó mucho la atención ver a jugadores como Javier Vicente Wanchope (papá) y Miguel Lacey, porque casi no había jugadores negros. Ahí nació mi cariño hacia la institución”, señala el actual vecino de Barreal de Heredia.

Al enterarnos del gesto tan pura vida que tuvo de irse a pulir y encerar el bus de los rojiamarillos, nos sentamos a conversar con el fiebrazo sobre su amor por el equipo dirigido por Jafet Soto que aún mantiene vivas las esperanzas de meterse a la fase final del torneo.

– ¿Cómo vivió esos 19 años sin ser campeones (entre 1993 y 2012)?

– Fue algo muy extraño, todos los años decíamos “este año sí” y en la provincia se armó como un chiste.

– ¿A qué se dedica usted?

– Trabajo como polaco, soy vendedor puerta por puerta.

– Explíqueme cómo es eso que usted puso de su propio dinero para comprar artículos de limpieza y pulir el bus que transporta a los jugadores del Herediano...

– Entre seis o siete amigos me regalaron mil, dos mil o tres mil colones cada uno, porque un tarrito de cera cuesta cinco mil colones, los pliegos de lija cuestan quinientos colones cada uno y un pulidor de buena calidad puede andar por los diez mil colones.

En el arranque se pueden invertir unos treinta mil colones. Además, la máquina pulidora que yo tengo anda por los ciento sesenta mil colones y la espuma que da vuelta a la máquina vale entre diez o doce mil colones.

Después de eso, lo que se necesita es un poquito amor, aunque lo que me afecta es el tiempo que conlleva hacer el trabajo.

Villalobos compró con plata suya y de sus amigos los artículos de limpieza. Albert Marín
Villalobos compró con plata suya y de sus amigos los artículos de limpieza. Albert Marín

Yo a veces llegaba al plantel de buses a las ocho de la mañana y terminaba a las cuatro de la tarde. El bus lleva un proceso donde lo primero es lavarlo, aunque la empresa me lo dio lavado.

- ¿Por qué quiso hacer ese trabajo tan duro?

– Me enamoré de ese bus cuando lo vi un día en el estadio. Me acuerdo que me acerqué y vi que tenía manchas, rayas, estaba un poco opaco.

Hablé con el chofer (don Miguel) y le pregunte que si yo podía lavarlo, que mi sueño era encerarlo con mis propias manos y me dijo que tenía que hablar con los dueños de la empresa, lo hice y me dieron el permiso.

Le pedí ayuda a un amigo (Alejandro Brown) de Hatillo, quien tiene un taller, él vino y me explicó. Le dije que quería encerarlo y pulirlo por las manchas, entonces me asesoró y dijo que el bus había que lijarlo todo, de tal manera que se le van quitando las rayas del humo, alguna piedrilla que le pegó y lo rayó.

Yo lo lijé todo y le apliqué los aditivos, son como cremas de pelo, solo que para lata. Luego empecé a aplicarle la crema restauradora de pintura, la cual se le aplica a mano y con la máquina lo va puliendo.

Me falta pulirle los vidrios.

– ¿Cuándo le dio esa primera pulida?

–Lo hicimos con mucho cariño, quería que el bus fuera bonito al partido ante Saprissa (el 12 de agosto), que por cierto perdimos (1-0), el bus fue lindísimo, llegó precioso, quedó reluciente, me sentí muy feliz.

Yo duré puliendo ese bus cinco sábados, a veces iba viernes y sábado, sacaba ratos de mi trabajo para hacerlo.

El fiebrazo se declara admirador de Yendrick Ruiz y de Jafet Soto. Albert Marín
El fiebrazo se declara admirador de Yendrick Ruiz y de Jafet Soto. Albert Marín

Mi intención es que, apenas termine de pulirlo bien, seguir dándole mantenimiento cada 15 días.

– ¿Ese bus es solo para transportar al Herediano?

– Tengo entendido que está dedicado solo al equipo y que tiene contrato con una empresa de Barreal de Heredia. No lo usan para transporte diario.

– ¿Fue su primera vez encerando un bus?

– Sí, mi carro sí lo había encerado, pero un bus no, por ratos se pega la cera y el trabajo es mayor.

– Como fiebre herediano, ¿cree que el equipo clasifica a las semifinales?

– La tenemos bastante complicada porque los demás equipos andan bien, pero tengo toda la fe de clasificar, aunque va a estar bastante peleado.

– ¿A cuál jugador rojiamarillo admira?

– A Yendrick Ruiz porque es polifuncional, si tiene que ser defensa, lo es, si tiene que ser volante, también.

Este es el bus que jala al equipo a los estadios. Albert Marín
Este es el bus que jala al equipo a los estadios. Albert Marín

Cumple en muchos puestos al mismo tiempo, lo que pasa es que mucha gente no lo ve, pero yo sí lo he visto defendiendo como un defensa más, jugando como si fuera Rándall Azofeifa, por eso lo admiro mucho, aprendió bien del Mambo (Víctor Núñez).

– ¿Qué piensa de Jafet Soto? ¿Lo siente muy polémico?

– Como todo padre que ama a sus hijos, cuando debe reprenderlos, los reprende, cuando debe aplaudirlos, los aplaude.

Es un gran ser humano, recuerde que cada persona sincera en el mundo cae mal y eso pasa con él.

Yo siento que los presidentes de otros equipos lo admiran mucho, es un gerente que cualquier equipo se lo desea, es experto en contrataciones y tiene mucha experiencia.