La presentación de candidatos presidenciales del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) dejó algunos aspirantes bien posicionados y otros no tanto.
En La Teja conversamos con dos politólogos para que nos dijeran, según su criterio, cuáles fueron los candidatos que aprovecharon mejor esa plataforma y cuáles más bien salieron perdiendo, y esto fue lo que nos dijeron.
Los mejores en posicionamiento de ideas
Para el politólogo Jaime Grillo, hubo cuatro figuras que supieron capitalizar el espacio para conectar los seguidores y posicionar sus ideas:
- Claudia Dobles (Coalición Agenda Ciudadana): El experto la describe como una figura que se ve fresca y con autocrítica. Destacó su seguridad al hablar y su capacidad para proponer alianzas, presentándose como un aire renovado dentro del ideario de su partido.
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- Laura Fernández (Pueblo Soberano): Según el analista, cumplió a cabalidad con el “librillo de táctica” de sus mentores, Pilar Cisneros y Rodrigo Chaves. Logró conectar con un sector de la población mediante códigos comunicacionales muy ticos y expresiones de cercanía. Cumplió con su papel y con el personaje de continuidad del mandatario Chaves.
- Ariel Robles (Frente Amplio): Grillo resalta que Robles se mostró coherente con su labor como diputado. Lo define como un candidato aterrizado y humilde, cuya forma de expresarse genera empatía inmediata y aleja la imagen de una candidatura prefabricada.
- José Aguilar Berrocal (Avanza): Fue la sorpresa de los encuentros. Para el politólogo, Aguilar se posicionó como el “confrontador inteligente” del oficialismo, utilizando datos para refutar argumentos. Su seguridad y energía podrían permitirle atraer votos del sector indeciso.
José Aguilar Berrocal dio la sorpresa
Por su parte, el politólogo Gustavo Araya, opina que el candidato que dio la sorpresa y aprovechó mejor el espacio del TSE fue José Aguilar Berrocal, del Partido Avanza.
“Supo marcar diferencias, aprovechar el tiempo para dedicarse a proponer su nombre”.
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En segundo y tercer lugar señaló a Álvaro Ramos (PLN) y Claudio Alpízar (Esperanza Nacional), siente que ellos aprovecharon bien el debate.
También rescató la participación de Claudia Dobles; dice que logró reforzar su propuesta ante los votantes. También piensa que Robles hizo un buen papel, fue elocuente y se expresó bien, y en sexto lugar mencionó a Laura Fernández.
“No le habló nunca a la población indecisa, le habló a sus propias filas. Fue a dar misa para sus seguidores, para consolidar su propia base”, explicó el experto.
Los candidatos a los que no les fue tan bien
El análisis de Jaime Grillo es contundente al señalar que los partidos tradicionales fueron los que menos provecho sacaron de la exposición mediática.
Describe a Álvaro Ramos (PLN) y a Juan Carlos Hidalgo de la Unidad Social Cristiana, como personajes “deslucidos” y fuera de la lógica electoral actual.
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Grillo fue enfático al decir que Hidalgo “no tiene la madera para ser candidato” en este momento, viéndolo vago en sus propuestas y con poca fortaleza al hablar.
Sobre Ramos dijo que, aunque tiene experiencia, el peso de la marca de su partido le “falsea el piso”.
Para el politólogo, el candidato liberacionista está estancado en su base electoral y no logra proyectarse como una figura de cambio.
En cuanto a Gustavo Araya, él siente que los aspirantes a los que les fue peor, fueron Eli Feinzaig, quien no logró sacar provecho de su experiencia en la Asamblea Legislativa para contrarrestar los argumentos del oficialismo.
También mencionó a David Hernández, del Partido de la Clase Trabajadora, quien solo le habló a los militantes de su agrupación.
La importancia de los códigos de comunicación
Más allá de las propuestas técnicas, los politólogos aseguran que el éxito en un debate presidencial depende también de la empatía y la seguridad que los candidatos demuestran en la presentación.
“Si usted como candidato no tiene esos códigos comunicacionales, que generan ese sentimiento con la idea que expone, no lo va a lograr”, manifestó Guillo.


