Paola Calderón, exbailarina del programa A todo dar y quien hoy es una de las presentadoras más reconocidas de Guatemala, gracias a su participación en el espacio matutino “Nuestro Mundo”, vive un proceso médico complejo en Colombia, donde fue sometida a su tercera cirugía para retirar biopolímeros que le fueron inyectados en los glúteos hace casi 17 años.
La costarricense decidió contar su historia públicamente con un objetivo claro: “Que a nadie más le toque repetir esta situación”.
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Desde el inicio, Paola explicó cómo estas sustancias llegan al cuerpo de muchas mujeres sin que siquiera sepan qué les están colocando.
“Biopolímeros son todas las sustancias que no son compatibles con el cuerpo, que muchas veces ni sabemos que nos han colocado porque les ponen muchísimos nombres”, relató.
Según explicó, estos productos suelen venderse como rellenos inofensivos, como los peptonas, el ácido hialurónico o la vitamina C, pero no se sabe qué químicos contienen.
Pao recalcó que muchas veces, como en su caso, se termina confiando en el médico porque “te muestran la patente, el permiso sanitario, el permiso de salud y el ingreso al país, y obviamente uno confía”.
Además, reconoció que, en su caso, la presión social y los resultados en otras personas influyeron en su decisión.
“Uno siempre se guía porque fulanita quedó muy bien y uno dice: ‘Yo no me quiero ver como la otra, yo me quiero ver como esta’”, comentó.
A eso se suma, según ella, que incluso algunos profesionales podrían no conocer el verdadero contenido de lo que inyectan. “Muchas veces los mismos médicos no saben lo que están colocando o son engañados por la industria”, aseguró.
Dicho procedimiento se lo hizo en el 2008 en una clínica de Costa Rica y, según había revelado en una entrevista anterior, fue por recomendación de una excompañera de A todo dar.
Pura silicona
Con el paso del tiempo, la presentadora descubrió que lo que tenía en su cuerpo no era más que “pura silicona” o algún otro aceite como “aceite para carros, no solo aceite para cocinar”, lo que sorprende aún más de su testimonio.
“En mi inocencia quiero creer que nadie sabe que es veneno, pero en realidad es un gran negocio”, afirmó.
La tica confesó que cuando aceptó el procedimiento atravesaba un momento personal muy frágil y, simplemente, quería verse más bella.
“Yo ni siquiera lo necesitaba, era simplemente una cuestión de autoestima. Estaba en el peor momento de mi vida, vulnerable”, dijo.
En una entrevista previa, nos había contado que se inyectó los glúteos en el 2008, luego que su pareja le diera vuelta con una mujer que se había hecho lo mismo.
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Incluso recordó que una llamada que pensó sería “la respuesta a mis problemas”, terminó convirtiéndose en una de las decisiones más equivocadas de su vida.
Paola decidió iniciar el proceso para retirar los biopolímeros porque aseguró que es “peligrosísimo”, “una bomba de tiempo en el cuerpo” y la semana pasada la operaron por tercera vez para intentar quitarle toda la sustancia que anda por su cuerpo.
“Esta aventura de los biopolímeros no se acaba”, dijo. Es decir, aún le falta más cirugías para eliminarlo todo.
Finalmente, Calderón hizo un llamado urgente a la conciencia y a la información.
“Hoy vivimos en un mundo lleno de información y aún así no nos informamos, nos confiamos demasiado y ese fue mi primer error”, reflexionó.
También lamentó que en muchos países “ni siquiera tenemos leyes para defendernos” y que existen “muchísimas víctimas que no saben que lo son”.
“Que mi historia sirva para escarmentar por cabeza ajena. La vanidad cuesta muy caro y en las manos incorrectas uno hasta puede perder la vida”, mencionó en el video que subió a sus redes este miércoles.
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La costarricense ya lleva 17 días en Bogotá recuperándose de la cirugía de extracción de los biopolímeros y de momento debe andar con un aparato adherido a su cuerpo que le va drenando, por decirlo así, y suministrando los medicamentos para sentirse mejor.
La exmiss Costa Rica Jazmín Morales ya se había sometido a este tratamiento hace unos cinco años, igualmente en Colombia, tras descubrir que le habían inyectado biopolímeros en sus clúteos años atrás.




