A Marianela Herrera muchos la recuerdan por su sonrisa, por su paso por los concursos de belleza y por convertirse en una de las figuras más queridas de Fantástico, el programa dominical que marcó a varias generaciones de costarricenses a través de la pantalla de Teletica.
Tras dejar la tele a mediados de los años 90, la expresentadora ha construido una historia muy distinta a la que muchos imaginarían: hoy divide su tiempo entre el arte, la docencia universitaria, la producción de espectáculos, la cocina y una faceta que la tiene completamente enamorada, la de abuela.
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La esposa del músico Carlos Guzmán, líder del grupo Gaviota y compositor de la emblemática canción “Soy tico”, confesó que sigue sorprendida por el cariño que la gente le guarda después de tantos años fuera de la televisión.
“Mucha gente me pregunta qué se hizo Marianela. A veces, me dicen que crecieron viéndome o que les recuerdo momentos con sus papás o sus abuelitos viendo Fantástico. La gente siempre ha sido muy cariñosa conmigo”, recordó.
De vuelta a la tele
Y es que, aunque dejó la pantalla hace más de tres décadas, recientemente volvió a aparecer en televisión gracias a varias invitaciones al programa Buen día.
Primero llegó junto con su esposo para preparar una receta por el Día de los Enamorados y después la volvieron a llamar para enseñar cómo cocinar flor de itabo, pero gustó tanto su participación que la siguieron llamando.
De hecho, este lunes regresará al espacio de canal 7 para preparar tres recetas rápidas hechas con zuquini. Lo curioso es que, según confesó, aprendió a cocinar viendo a su mamá y leyendo recetas de revistas.
“Lo que hago es cocinar en la casa. Me encanta cocinar y experimentar. Me gusta probar comidas orientales, italianas y españolas. Lo único que no me gusta hacer es repostería porque no tengo ni la paciencia ni la mano”, contó entre risas.
Eso sí, los tamales son su especialidad gracias a una receta familiar heredada de su abuela y cuyo secreto guarda celosamente.
Su reencuentro con las cámaras la emociona mucho, pues es algo que le sigue gustando, pero solo así, por ratitos, pues ahora tiene otras prioridades.
Metida en el arte
Si algo ocupa gran parte de su vida actualmente, es el arte. Tras el cierre de Fantástico, en 1995, estudió Diseño Publicitario y posteriormente obtuvo un bachillerato en Bellas Artes. Hoy se dedica a la pintura, participa en exposiciones y, además, da clases universitarias relacionadas con arte e investigación.
“Siempre me gustó muchísimo. Mi mamá estudió Bellas Artes y mi papá también pintaba. Vengo de una familia muy ligada al arte”, explicó.
Le gusta tanto que ha participado en exposiciones colectivas con temáticas tan variadas como flores, historia colonial y esclavitud. Todas pintadas bajo la técnica de oleo.
Pero a la vez, paralelamente, continúa trabajando junto con Carlos Guzmán detrás de los escenarios.
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Cuando Gaviota organiza conciertos o espectáculos especiales, ella se encarga de labores de producción junto con él y, aunque antes también cantaban juntos, ya la música solo los hace cantar en reuniones familiares o de amigos.
“Siempre he trabajado en producción. Coordinar ensayos, conseguir cosas, organizar detalles. Me gusta estar activa y hacer cosas variadas”, comentó.
A volver a chinear
Y hablando de Guzmán, la pareja está a punto de celebrar nada menos que 39 años de matrimonio (en agosto), una cifra que hoy parece cada vez más difícil de alcanzar.
Para Marianela no existe ninguna fórmula mágica, sino una suma de pequeños detalles cotidianos lo que ha permitido mantener su relación por tantos años.
“Agradecer las cosas, piropearse, sacar tiempo para salir a comer o dar una vuelta. Mantener el respeto y resolver los problemas cuando aparecen. Si uno deja que las cosas se acumulen, después explota por cosas que ni siquiera sabe de dónde vienen”, reflexionó.
La vida también le ha regalado una nueva alegría: su nieto Cian, de dos años, hijo de su hija menor Lucía “Luti”, de 33 años, quien la tiene loca de amor.
“Ser abuela es un amor indescriptible. Es una maravilla. Tal vez, cuando uno tiene hijos, está trabajando y corriendo de un lado para otro. Con los nietos uno tiene más tiempo para disfrutarlos”, aseguró.
La felicidad será doble dentro de pocos meses, pues la familia espera la llegada de una nieta, hermanita de Cian, que nacerá a finales de setiembre o principios de octubre.
“Es una emoción muy bonita”, dijo.
De hija mayor, Carolina “Nina”, nos contó que ahora vive en Francia, mientras que la Luti reside en San Mateo de Alajuela, por lo que la pareja ya se acostumbró hace años a vivir solos.
Lejos de sufrir el llamado síndrome del nido vacío, asegura que aprendió a aceptar que cada hijo debe seguir su propio camino.
“No lo he vivido como una tragedia. Hablamos mucho y entiendo que cada persona tiene que seguir su rumbo”, afirmó.
Además de disfrutar a su familia, Nela también mantiene contacto con sus antiguos compañeros de Fantástico, entre ellos Leonardo Perucci, con quien recientemente habló tras enterarse de su operación.
De hecho, contó que junto con Carlos esperan visitarlo pronto para compartir una tarde de música, recuerdos y amistad.
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