El motivo por el que los presidentes Laura Fernández, de Costa Rica, y José Raúl Mulino, de Panamá, están teniendo desacuerdos y por el que Panamá ya no venderá más electricidad a nuestro país, no es nuevo, tiene cola; incluso, hay un pronunciamiento legal al respecto.
El economista Fernando Rodríguez, nos explicó que las diferencias iniciaron en el 2019 cuando Panamá impuso ciertas restricciones inicialmente a la importación de productos agrícolas como piña, banano y fresa desde Costa Rica y la extendió alrededor del 2020 a productos cárnicos, lácteos y otros.
“Alrededor de diez productos fueron sometidos a restricciones. Hay que entender que este, si bien en cumplimiento de acuerdos internacionales y tratados de libre comercio, los países no pueden imponer medidas arancelarias, o sea, poner impuestos a la importación de productos, muchas veces las barreras se establecen a través de lo que llamamos medidas no arancelarias.
“Las disposiciones sanitarias o fitosanitarias, o sea, aquellas medidas que buscan proteger la salud de las personas, la salud de las plantas o la salud de los animales, se utilizan comúnmente como barreras”, explicó el economista.
OMC le dio la razón a Costa Rica
Ante la imposición de esas medidas por parte de Panamá, Costa Rica acudió a la Organización Mundial de Comercio (OMC) y a finales del 2024 la entidad le dio la razón a nuestro país.
“La OMC dijo que, efectivamente, Panamá procedió de una manera que no correspondía, y le pidió corregir esa situación; sin embargo, Panamá apeló el fallo y el asunto todavía está en discusión”, agregó Rodríguez.
El experto dice que este tipo de situaciones entre países vecinos son muy comunes, pero lo mejor es actuar con prudencia para evitar conflictos mayores.
“Lo que normalmente se hace para evitar un conflicto diplomático es que se deja la discusión en un plano técnico. Se discute si es posible lograr un acuerdo. Se hace un acercamiento entre los países para ver si el diferendo puede ser resuelto de una manera amistosa que no implique una discusión.
“Si no se logra resolver el tema por la vía de la negociación, pues se deja en manos de los órganos técnicos y se espera el fallo que corresponda. En este caso hay que esperar que la apelación presentada por Panamá sea analizada y se defina por los órganos técnicos dentro de la Organización Mundial de Comercio. Eso es lo que corresponde”, argumentó el experto.
¿Conflicto podría causar afectación a la población?
Este jueves trascendió la noticia de que el presidente panameño frenó la venta de energía hacia Costa Rica como medida de “reciprocidad” a las declaraciones dadas recientemente por Laura Fernández, en las que ella dice que no permitirá que Panamá “maltrate” a los productores ticos con restricciones sin justificación jurídica y por eso pidió a las autoridades ticas actuar para frenar el bloqueo.
Fernando dice que si la situación entre ambos países no mejora pronto, el bolsillo de los costarricenses podría verse afectado.
“Hay que considerar que Costa Rica podría tener que comprar electricidad más cara a otros países de la región. Todos los países vamos a enfrentar las consecuencias del fenómeno de El Niño y entonces vamos a tener que comprar electricidad más cara porque va a tener que ser generada con combustibles.
“Si además de eso no tenemos la capacidad para generarla de forma local, tenemos que recurrir al mercado regional y ya no está el país que nos la puede vender más barata, entonces esa electricidad va a ser más cara y ese costo adicional se va a tener que trasladar a la tarifa o al recibo eléctrico que pagamos los consumidores en el país”, explicó Rodríguez.
Si la tarifa eléctrica llega a subir, dado que se trata de un insumo de producción, ese costo adicional se va a trasladar al resto de precios. Esto puede terminar convirtiéndose en una especie de bola de nieve.
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Dos grandes tareas por hacer
El economista Leiner Vargas coincide con Rodríguez al decir que, en caso de que el fenómeno de El Niño sea muy agresivo, Costa Rica podría necesitar energía de otros países.
El experto además señaló que si el tema entre ambos países no se resuelve a mediano plazo, podrían llegar a darme medidas como los cortes de electricidad anunciados en el 2024.
Vargas destacó que el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) cuenta con capacidad suficiente y tiene en marcha inversiones por mil millones de dólares para modernizar y diversificar la red energética nacional.
“El conflicto comercial con Panamá deja dos lecciones: una es acelerar la diversificación energética para reducir la vulnerabilidad climática y la otra es fortalecer los mecanismos multilaterales de cumplimiento comercial ante un sistema de la OMC que hoy no puede ejecutar sus propios fallos”.
La Cámara Nacional de Productores de Leche se pronunció en apoyo a la posición de Laura Fernández y condenó las restricciones sanitarias vigentes por parte de Panamá a los productos ticos.
“La declaraciones recientes del presidente y de otras autoridades panameñas, reafirman la intención de su Gobierno de perpetuar el bloqueo, retratando sus verdaderas intenciones para continuar manteniendo prácticas proteccionistas injustificadas, contrarias a la normativa internacional de comercio, que evidencian la fragilidad de su argumentación tal cual demostró el panel arbitral.
“Lamentamos mucho que, como contundentemente lo indica el fallo del panel arbitral de la OMC, se siga utilizando indebidamente pretextos sanitarios, sin fundamento científico ni justificación técnica válida, para bloquear las exportaciones de productos lácteos ticos, que por más de veinte años se realizaron a Panamá en beneficio de sus consumidores y sin tener ningún hallazgo relacionado con la calidad o inocuidad de estos que representaran algún tipo de riesgo”.
— Cámara Nacional de Productores de Leche


