¿Ha sentido que el dinero le rinde menos a la hora de ir al súper? Si la respuesta es sí, déjeme decirle que no es el único; cada vez son más las personas que sienten que la plata rinde menos y que llenar la canasta con comida fresca y sana se complica.
Ante esta dura realidad, el Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN) pegó el grito al cielo. La institución advierte que el aumento en el costo de los alimentos saludables está golpeando fuerte, no solo los bolsillos, sino también las decisiones que se toman para alimentar a las familias.
Cuando el bolsillo manda sobre la salud
Según explica Angie Jiménez, presidenta del Colegio, cuando la plata escasea en la casa, lamentablemente lo primero que solemos sacrificar es la calidad de lo que comemos.
“Esto puede traducirse en un menor consumo de frutas, vegetales y proteínas, y en una mayor dependencia de productos ultraprocesados más económicos", detalló la experta.
A veces toca llevar lo que alcanza, pero la doctora nos recuerda algo que no se nos puede olvidar: “La alimentación saludable no debería ser un lujo”. Comer bien tiene que ser una posibilidad para todos los ticos, sin importar cuánto ganen.
Un peligro invisible para nuestros niños y abuelos
Esta situación podría pasarle una factura carísima al país, especialmente a los más chineados de la casa: los niños y los adultos mayores.
El Colegio alerta de que una mala alimentación afecta directamente el desarrollo de los más pequeños, dispara el riesgo de sufrir enfermedades crónicas y reduce la calidad de vida de los abuelos.
Además, provoca una trampa muy dolorosa. Una familia puede sentir que comió bastante y tener calorías suficientes, pero estar mal nutrida. Por eso vemos la triste paradoja de personas con exceso de peso, pero con deficiencias nutricionales importantes.
¿Qué podemos hacer para estirar la plata y comer mejor?
Para no tirar la toalla en esta lucha diaria, los nutricionistas dan bolados para hacer rendir el presupuesto sin descuidar la salud.
Primero que todo, recomiendan planificar las compras con lista en mano. Así se evita gastar de más en antojitos que no alimentan.
Segundo, busque siempre priorizar los alimentos de temporada, que por estar en cosecha suelen ser más amigables con la billetera.
Y por último, aproveche los mercados locales o las ferias del agricultor y mantenga viva la bonita y sana costumbre de preparar las comidas en casita.
¡Ojo! No es solo culpa de las familias
Eso sí, el Colegio es muy enfático en que la responsabilidad de esta realidad no debe recaer solo en las familias. Hay factores económicos y sociales en el país que condicionan a los ciudadanos todos los días.
Incluso la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) ha advertido que millones de personas en el mundo tienen dificultades para acceder a dietas nutritivas.
Si las personas se siguen viendo obligadas a cambiar la buena nutrición por la opción barata, en los próximos años se verá una lluvia de casos de obesidad, diabetes e hipertensión.
Angie hace una pregunta muy sencilla, pero que debe hacernos reflexionar a todos: ¿Está comiendo mejor o peor Costa Rica? De esa respuesta dependerá la salud de nuestro país en los próximos años.



