Cuando Juan Diego Ramírez encontró en Facebook un cachorro salchicha que llevaba semanas buscando, tenía clarísimo que no sería para él, pero que era el regalo perfecto para su novia.
El plan era sorprender a su pareja con el regalo, disfrutar unos días del pequeño y luego despedirse de él. Pero Draco tenía otros planes.
Hoy, casi cuatro años después, Juan Diego sonríe al recordar aquella decisión que cambió por completo su rutina. El cachorro que iba de visita terminó adueñándose de la casa, del patio... y sobre todo de su corazón.
“Yo realmente lo había adquirido porque se lo iba a regalar a mi pareja. Lo tenía unos días conmigo, después se lo llevaba, luego volvía a quedarse unos días y así fue pasando. Sin darme cuenta me fui encariñando muchísimo con él.
LEA MÁS: ¿Un hámster criado con la ayuda de la inteligencia artificial? Esta es la historia de Gus Gus
“Llegó un momento en que dije: ‘No, me lo voy a dejar yo’. Además, donde yo vivo tiene un patio grande para correr y jugar, algo que también era importante para un perro tan activo como él”, contó entre risas al explicar la excusa perfecta que encontró para dejárselo.
Nombre mágico
El nombre tampoco fue casualidad. Juan Diego es un apasionado del “niño que sobrevivió” y quiso que su nuevo compañero llevara el nombre de uno de los personajes más recordados de la saga: Draco Lucius Malfoy, un verdadero representante, por su maldad y por ser hijo de un mortífago, de la casa Slytherin.
“Soy muy fanático de Harry Potter. De ahí salió el nombre. Incluso, siempre ando buscando ropa de Slytherin para ponérsela porque casi todo lo que venden es de Harry y cuesta encontrar cosas de las otras casas”, comentó el papá humano (y muggle, o sea, gente que no tiene magia).
Aunque comparte nombre con uno de los personajes más polémicos del mundo mágico, este Draco tiene muy poco de villano. Su mayor obsesión no son los hechizos, sino una pequeña bola que lo acompaña a todas partes.
“Nosotros le enseñamos a traerla cuando era cachorro y ahora no puede vivir sin ella.
“Come con la bola al lado, duerme con la bola al lado y cada vez que quiere jugar llega, la pone frente a uno y espera que se la tiremos. Puede pasar horas haciendo lo mismo y nunca se cansa”, asegura.
LEA MÁS: Bobby, el perro que sabe cuándo alguien en su casa está enfermo y hasta “estudia” con su mamá
Excelente hechicero
Además de futbolista de tiempo completo, Draco también es amante de las caminatas. Ha conocido playas, ríos, parques y montañas, aunque si pudiera escoger, siempre elegiría recorrer senderos antes que mojarse las patas en el mar.
Si lo pensamos bien, este Draco también nos salió un excelente hechicero. En la casa todos terminaron rindiéndose ante sus encantos y su magia.
Su abuelita humana, doña Hilda, se convirtió en la abuelita más chineadora y, aunque Juan Diego a veces la regaña de mentirillas, no puede evitar sonreír cuando descubre que lo chinea al máximo tanto así que parece que Draco le dio a doña Hilda la poción Amortentia, esa que crea una obsesión poderosa en quien la bebe.
Pero hay un detalle que hace especial la relación entre ambos y que Juan Diego jamás imaginó cuando decidió quedarse con aquel cachorro.
Hace un tiempo empezó a sufrir episodios de ansiedad y ataques de pánico. Desde entonces descubrió que Draco parece entender perfectamente cuándo algo no anda bien.
“Él siente cuando uno está mal. Si me enfermo o paso todo el día acostado, deja hasta la bola botada y se queda conmigo en la cama.
LEA MÁS: Mack, bulldog inglés que es influencer y nació para sanar la salud y los corazones de los humanos
“No hace nada, simplemente está ahí acompañándome. También cuando me siento muy estresado él se mantiene tranquilo, como si supiera que ese no es momento para jugar. Parece mentira, pero ellos sienten lo que uno está viviendo”, aseguró.
Tal vez sí es magia pura
No nació de una varita, ni de un hechizo aprendido en Hogwarts. Surgió el día en que un pequeño perro salchicha apareció en la vida de un herediano que creía estar comprando un regalo y terminó encontrando un amigo incondicional.
Porque, al final, Draco nunca necesitó lanzar un solo encantamiento para demostrar que la magia sí existe. Le bastó mover la cola, cargar siempre su inseparable bola y estar presente cada vez que su humano más lo necesite.
Por eso, cuando le preguntamos a Juan Diego qué significa Draco para él, lo resume muy simple y poderosamente: “Todo. Me alegra la vida, los días y hasta los momentos más tristes”.
Y cuando le consultamos qué significa Draco para el hogar, también asegura que todo. “Mi mamá lo ama y todos lo amamos. Draco es una gran luz en el hogar”, concluye.





