Hay historias que a uno le inflan el corazón de pura alegría y esta es, sin duda alguna, una de esas que vale la pena contar.
Se trata de la vida de Michi Bustamante Álvarez, una gatita costarricense que pasó de nacer en una humilde camita de La Guácima de Alajuela a convertirse en toda una “ciudadana norteamericana”, con derecho a todas las comodidades en los Estados Unidos.
Su mamá humana, doña Leonor Álvarez, costarricense de pura cepa, recuerda como si fuera ayer el día exacto en que la conoció.
“Michi nació el 27 de diciembre del 2014 en La Guácima Abajo de Alajuela. Nosotros fuimos de visita dos días después y vimos a una gatita blanca con gris que estaba acostada con cuatro gatitos bebés, y entre ellos una mechudita, una gatita hermosa... esa fue la que nos flechó el corazón”.
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A los dos meses la llevaron formalmente a la casa, aunque la bienvenida no fue precisamente un cuento de hadas.
“La recibió Mini, la gata ‘hermana mayor’, pero como que a Mini no le gustó mucho la idea, no fue como esperábamos”, cuenta entre risas al recordar aquellos primeros choques entre las gatas.
Michi creció como una hermosa gata criolla, o sea, raza zaguatica, y con un carácter firme. “Es de temperamento fuerte, no le teme a los perros y el cariñito es solo cuando ella quiere, ella manda en la casa”, afirma doña Leonor. Además, como padres responsables, al cumplir apenas los seis meses, la llevaron a esterilizar para asegurar su bienestar.
Viajó pura vida
El gran salto internacional ocurrió en 2019, cuando la vida llevó a la familia a mudarse a Estados Unidos.
Antes de alzar vuelo, Michi visitó al veterinario para aplicarse todas las vacunas pedidas por la Embajada Americana y le compraron su tiquete aéreo.
“En el vuelo venía muy cómoda en su transportador, siempre bajo el cuidado de su hermano humano Sebastián, que no la descuidó ni un solo segundo durante todo el viaje”.
Al principio vivieron en Miami, donde la peludita disfrutó de lo lindo bajo el sol, jugando en las zonas verdes y entreteniéndose con las lagartijas del patio.
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Antes del viaje, la mamá humana recuerda cuando, todavía en Costa Rica, les dio un susto enorme porque se perdió durante cuatro días.
“Llegó después sin collar ni placa y entró a la casa como si nada hubiera pasado”, recuerda doña Leonor. Antes de eso, en Costa Rica ya había demostrado ser una guerrera tras superar una bacteria muy dura en el Hospital de Especies Menores de Heredia.
Ciudadana gringa en Atlanta
Hace casi un año, Michi y su familia se mudaron a Atlanta, Georgia, y les tocó llegar en pleno invierno. Ahí su vida dio otro giro fascinante con el ambiente natural que rodea la casa.
“Disfruta de otra realidad más llena de naturaleza, hay un bosque en la parte trasera del apartamento y ha visto ardillas, tortugas y venados”.
Eso sí, se puede decir que ya es una “ciudadana norteamericana”, pero el chip del trópico no se le quita con nada. Al frío y a la nieve les hizo la cruz de inmediato.
“Con el frío no se lleva. La nieve la vio, pero no salió. Yo le abrí la puerta e inmediatamente se devolvía. Ella y la nieve no, solo la ve por la ventana”.
A punto de cumplir sus 12 años en diciembre, esta peludita costarricense de pura cepa sigue siendo la mimada del hogar. Es la compañerita tierna que ronca sabroso cuando duerme en su camita, pide puerta para salir a caminar y exige siempre sus atuncitos en salsa y sus galletitas preferidas.
Cuidados en la edad de oro
Historias como la de Michi nos recuerdan la enorme responsabilidad de acompañar a nuestras mascotas en todas las etapas de la vida. Cuando los felinos superan los 10 o 12 años, entran oficialmente en su etapa de adultos mayores, un periodo donde sus necesidades biológicas cambian y el metabolismo se vuelve más lento.
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Alimentarlos con porciones controladas de comida húmeda en salsa aporta una hidratación extra fundamental para proteger sus riñones.
Asimismo, colocarles camas abrigadas cerca de las ventanas les permite disfrutar del sol y observar la naturaleza sin exponerse a fríos intensos que afecten sus articulaciones. Las visitas, como cada tres meses al veterinario, serán siempre la mejor herramienta para asegurarles una vida larga, sana y feliz.






