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Cuchillos y hasta espadas: el curioso negocio que nació en una clase de gastronomía

Taylor Mora, un estudiante de gastronomía, se dedica a restaurar, pulir y afilar cuchillos y otros objetos

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El pulido, afilado y restauración de cuchillos y otros objetos punzocortantes es un negocio poco común en Costa Rica, pero Taylor Mora, un joven de 24 años y estudiante de Amura Centro Culinario, supo cómo aprovecharlo para salvar no solo objetos regulares, sino también aquellos que tienen valor sentimental.

Mora inició este negocio llamado Spa del Cuchillo hace diez meses y desde entonces le han llegado diferentes tipos de objetos desde cuchillos de cocina hasta herraduras.

“Estudiaba gastronomía y me topaba con el problema de que a veces llegaba a la clase y el cuchillo no me funcionaba. (...) Entonces pensaba en que, pucha, las herramientas que necesito para trabajar no me están funcionando correctamente y empecé a comprarme piedras para tener el cuchillo en condiciones más óptimas”, contó.

Joven y estudiante de gastronomía restaura y afila cuchillos
Taylor Mora, un joven de 24 años, restaura, afila y pule cuchillos, tanto comunes como de valor sentimental. Él abrió el negocio hace 8 meses (Taylor Mora/Taylor Mora)

Luego, una compañera le pidió que le afilara el cuchillo, pues le gustó cómo le había quedado el suyo. A partir de ese momento, le vino a la mente abrir un negocio y así ayudarle a otras personas a afilar y restaurar este y otros objetos punzocortantes.

Mora no solo restaura objetos punzocortantes de profesionales en gastronomía, sino también de personas que quieren arreglar los cuchillos para usarlos en la cocina.

Joven y estudiante de gastronomía restaura y afila cuchillos
Taylor Mora, un joven de 24 años, restaura, afila y pule cuchillos, tanto comunes como de valor sentimental. Él abrió el negocio hace 8 meses (Taylor Mora/Taylor Mora)

Le han llegado cuchillos oxidados, rayados en la hoja, con mordiscos (como huecos en el filo por un golpe o quiebre), entre otras malas condiciones.

Para este negocio, él se capacitó de forma autodidacta, a punta de investigación y viendo videos en YouTube y foros.

“No todos los cuchillos son iguales ni tienen la misma proporción de metales. Trato de hacerles un grado mayor a los que tienen un mal metal. Puedo sentir si tienen un metal muy blando y los afilo con un grado menor. También depende mucho de factores como dónde pica, ya sea en tabla de madera, plástico o sobre la mesa”, explicó.

Joven y estudiante de gastronomía restaura y afila cuchillos
Taylor Mora, un joven de 24 años, restaura, afila y pule cuchillos, tanto comunes como de valor sentimental. Él abrió el negocio hace 8 meses (Taylor Mora/Taylor Mora)

No es un cuchillo normal de cocina, sino un hacha: ese fue el objeto que más disfrutó restaurar.

“Es el que más contraste ha tenido. Entre más desastroso está el cuchillo, entre más roto, más despedazado, más me emociona. Porque los clientes que tienen los cuchillos en pésimas condiciones, al ver el contraste, me quedo satisfecho con mi trabajo”, dijo.

Mora comentó que el hacha era un objeto de valor sentimental, pues era de los papás de una señora.

De hecho, el joven ha recibido otros artículos de valor sentimental, como una herradura.

Joven y estudiante de gastronomía restaura y afila cuchillos
Taylor Mora, un joven de 24 años, restaura, afila y pule cuchillos, tanto comunes como de valor sentimental. Él abrió el negocio hace 8 meses (Taylor Mora/Taylor Mora)
Joven y estudiante de gastronomía restaura y afila cuchillos
Taylor Mora, un joven de 24 años, restaura, afila y pule cuchillos, tanto comunes como de valor sentimental. Él abrió el negocio hace 8 meses (Taylor Mora/Taylor Mora)

Además de cuchillos y el hacha, también trabajó en una espada que era una reliquia de 150 años.

“He aprendido sobre la diferencia entre el valor de mercado y el valor sentimental. Me llegan objetos que yo simplemente compraría nuevos porque no pagaría todo un servicio por uno que está todo oxidado y dañado, pero las personas están dispuestas a pagar por ello por el valor sentimental de volver a verlo como cuando eran pequeñas, que estaba limpio y en buen estado”, contó.

Además de la restauración y afilar cuchillos, el joven está buscando un nuevo servicio para su negocio: la impresión.

“Estoy aprendiendo a diseñar en 3D estuches personalizados. En la hoja imprimo un logo, un nombre o un símbolo”, contó.

También quiere expandir su negocio hasta restaurantes para ayudar a afilar los cuchillos que se utilizan de forma cotidiana en la cocina.

Joven y estudiante de gastronomía restaura y afila cuchillos
Taylor Mora, un joven de 24 años, restaura, afila y pule cuchillos, tanto comunes como de valor sentimental. Él abrió el negocio hace 8 meses (Taylor Mora/Taylor Mora)

“Estoy planeando llegar a ofrecer un servicio que sea mejor que comprar individualmente los afilados para que los restaurantes puedan pagar un tipo de suscripción y yo, cuatro veces al mes o cada semana, iría al restaurante a hacerle el mantenimiento a los cuchillos”, comentó.

El tiempo de trabajo depende del objeto y las condiciones en que se encuentra. Actualmente, dura máximo una semana en restaurar, afilar o pulir algún cuchillo.

“Hubo objetos que logré terminarlos como en dos días. (...) La primera espada que me llegó tardé como dos semanas en restaurarla”, dijo.

Mora comentó que una restauración puede durar tres horas o dos horas y media, según las condiciones.

Con el tiempo, el joven fue adquiriendo más habilidad y además, con ayuda de equipos y herramientas, su trabajo se ha agilizado.

El mejor consejo que dio el joven para que no se deterioren tan rápido los cuchillos es invertir un poco más en uno de mejor calidad y no meterlos en lavavajillas.

Joven y estudiante de gastronomía restaura y afila cuchillos
Taylor Mora, un joven de 24 años, restaura, afila y pule cuchillos, tanto comunes como de valor sentimental. Él abrió el negocio hace 8 meses (Taylor Mora/Taylor Mora)

A Mora, quien está culminando sus estudios en Amura, le gustaría abrir una cafetería con su pareja y además continuará con el spa de cuchillos.

Sin embargo, algo que le gustaría hacer es expandir el negocio de los cuchillos al punto de convertirse en un proveedor.

“La meta del negocio es ser proveedor de buenos cuchillos, ofrecer la información con fichas técnicas de los cuchillos y no solo eso, también delantales, tablas de picar, tijeras y más”, dijo.

Si usted quiere que el joven le afile, restaure y pula sus cuchillos, puede contactarlo al 7281-8233. Él tiene su taller en San Pedro, Montes de Oca. Puede ver su trabajo a través de Instagram.

Ingrid Hidalgo

Ingrid Hidalgo

Periodista de Nacionales. Licenciada en Comunicación de Masas de la Universidad Federada San Judas Tadeo.

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