Johnson Urbina tenía apenas 12 años cuando una madrugada se levantó y descubrió que su mamá se había ido de la casa para siempre.
“Yo tenía mucho, mucho ejemplo de mi mamá. Éramos como uña y carne. Un día me levanté, la busqué y ya no estaba. Solo estaban mis hermanitos, mi papá y yo”.
Aquel golpe le provocó un tremendo dolor. A los 13 años, cuando estaba en sexto de la escuela, unos amigos lo invitaron a la Banda Comunal de La Fortuna. Primero entró a bailar, pero un año después descubrió que lo suyo estaba en los instrumentos de viento.
“Yo nunca había visto un instrumento de esos en mi vida. Don Erick (Quesada, director de la banda) me preguntó si me gustaría tocar y yo le dije que sí, obvio. Siempre había querido hacer algo así”.
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La música terminó siendo mucho más que una actividad. Fue una manera de levantarse.
“Yo ensayaba casi todos los días. Siempre que podía ensayaba hasta la noche. Ahí fui mejorando hasta el día de hoy que me convertí en líder de mi sección musical”.
No se quedó quedito
Mientras estudiaba en el CTP de La Fortuna, Johnson también buscó cómo ganarse la vida. A los 14 años comenzó a barrer en una barbería después del colegio. Un día le preguntaron si quería aprender a usar la rapadora.
“Me dijeron: ‘Johnson, ¿a usted no le gustaría cortar el pelo?’. Y yo: claro, obvio. Siempre los veía y me gustaba. Me dijeron que al otro día tenía que llevar una persona para usarlo de modelo. Le corté el pelo a un amigo y desde ese momento me gustó”.
Hoy, cuatro años después, tiene su propio negocio, King of Styles (Reyes del estilo), en La Fortuna.
“A los 16 años una amistad me habló de activos y pasivos y me dio libros para leer sobre cómo hacer un negocio desde cero. Yo no tenía ni un cinco. Empecé con un préstamo de 200 mil colones y fui muy disciplinado. El negocio nunca lo quité”.
La barbería creció y ahora tiene dos trabajadores. También vende colonias, camisas y otros productos.
Su esfuerzo tiene una razón todavía más grande: sus dos hermanos menores.
“Mi papá ahora tiene cáncer. Yo vivo con mi papá y mis hermanos, entonces la cabeza ahorita soy yo. Cuando mi mamá se fue yo intentaba ser fuerte para ellos. A veces los miraba y era inevitable llorar. Yo estuve por lo menos un año llorando todos los días, pero sí se puede salir adelante”.
Le toca conocer Brasil
Durante años, Johnson vio cómo sus compañeros viajaban con la banda mientras él se quedaba en Costa Rica por no obtener el permiso necesario para salir del país porque nunca supo dónde estaba su mamá y ella debía firmarle el permiso de salida porque él era menor.
“Mis amigos salían del país y yo no podía. Fueron a Londres y no pude ir; fueron a Colombia y tampoco. Uno dice: ya desmotivado, todos mis compañeros salen y yo no”.
Johnson abordará un avión por primera vez junto a una delegación de 240 personas de la Banda Comunal de La Fortuna, entre integrantes, padres de familia y el director.
Viajarán en tres grupos los días 6, 7 y 8 de octubre para competir en el Festival Internacional Imagination Marching Concepts, en Mairiporã, São Paulo, del 9 al 11 de octubre.
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“He pasado viendo todo lo que puedo de Brasil en las redes sociales. Estoy demasiado emocionado e ilusionado. Será, por fin, mi primera salida del país. Un sueño cumplido”, dice Johnson.
Un ritmo muy tico
Erick Quesada, director de la banda, explica: “Al ser una competencia, con la sección de folclor presentaremos una propuesta muy costarricense que incluye el característico swing criollo. Por otra parte, la percusión competirá con cadencias vibrantes en las batallas, mostrando la energía y disciplina de nuestros jóvenes”.
Agrega el director que en la categoría de desfile interpretarán piezas tradicionales como El Torito, Playa, Montaña y Sol, El Sapo, entre otras que reflejan nuestra identidad musical.
Mientras tanto, el espectáculo principal de la banda estará inspirado en una temática popular que mantienen como sorpresa y que será revelada únicamente en el momento de la competencia.
“Queremos que ese instante sea inolvidable y que represente la esencia de Costa Rica ante el público brasileño”, expresa Quesada.
Por medio de rifas, ventas de comida, el apoyo de padres de familia y de algunas empresas locales, 170 jóvenes viajarán con sus instrumentos y maletas llenas de ilusión representar a Costa Rica. Para algunos de ellos, será la primera vez que se suban a un avión.
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Proyectando el país
Desde la Asociación de Desarrollo Integral de La Fortuna (ADIFORT) celebra que esta sea la primera vez que una banda costarricense de marcha se presente en este tipo de competencia en Brasil.
“La música de La Fortuna no sólo refleja nuestra identidad y orgullo nacional, también abre puertas para que turistas brasileños descubran nuestro distrito como destino turístico”, dice ADIFORT.
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