El Día de las Madres 2026 amaneció con un tremendo aguacero que comenzó en la madrugada. Por dicha, escampó a eso de las 9 de la mañana y muchas familias pudieron ir sin paraguas a visitar a sus mamitas ya fallecidas en los cementerios.
Nosotros visitamos tres camposantos: el Central de Desamparados, el Obreros y el General. Pudimos comprobar que ni siquiera la lluvia iba a impedir la visita a la madrecita que ya no está, pero a quien tanto se ama y se amará para siempre.
Futuro ingeniero
Antes de entrar al cementerio desamparadeño, nos encontramos en la entrada con Joseph Poveda, un joven de 17 años que estudia Electromecánica en el Colegio Técnico Profesional de Hatillo y sueña con ser ingeniero; de hecho, asegura que lo será con gran propiedad.
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“Aquí estoy aprovechando el Día de las Madres para ganarme una platica vendiendo flores. Me apareció la oportunidad con un amigo y la aproveché. Siempre es bueno ganarse algo para ayudar en la casa y en los estudios.
“Es la primera vez que me tiro a vender rosas y la lluvia afectó la mañana, pero ya va calentando mejor”, nos explica el futuro ingeniero, quien tenía los ramitos de rosas a dos mil colones y espera algún día llegar a trabajar a su empresa preferida, Durman Esquivel.
Abrazo de puro amor
Ya adentro del cementerio de Desamparados, realmente nos conmovimos al ver a doña Deborah Ureña Arias bien abrazadita a la tumba de su mamita, doña Dinora Arias, quien falleció en 2022.
“Siempre que vengo abrazo su tumba y nunca dejaré de hacerlo”, nos dijo con los ojos llenos de lágrimas. “Fue mi mamita quien me heredó esta bóveda. Siempre venimos en familia”, asegura.
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Nos contó que su mamá siempre vivió en San Ignacio de Acosta. Era una señora de campo a la que le encantaba cultivar todo tipo de hortalizas y verduras, coger café y, ni que se diga, cocinar. Tenía una cuchara supersabrosa.
“Mamá tuvo el comisariato de Monterrey de Aserrí y ahí vendía de todo porque era bar, ferretería, restaurante, en fin, de todo. Era muy inteligente y todo terreno porque siempre se levantaba con gran energía. Ella no le tenía miedo a nada”, nos contó.
Una lavadita llena de cariño
También en Desamparados vimos a doña Natalia Grant Vega y a doña Marta Vega junto a don Xavier Vargas y la pequeñita Emma Vargas lavando la lápida de la abuela, doña Eduvina Alfaro, quien falleció en 1988.
La familia siempre llega unida y siempre saca el ratico para lavar la tumba y dejarla preciosa. Llega bien preparada con balde, jabón, esponjas, trapos y hasta guantes. Recuerda a doña Eduvina con demasiado cariño y amor.
La mamá fue por su hija
Mientras don Nelson Mejías adornaba una cruz blanca con rosas rosadas, doña Maricruz Agüero nos contó que ella siempre va al cementerio de Desamparados el Día de las Madres para compartir con su hija, María Laura Lépiz.
“Mi bebé se me murió de 14 días de nacida. Este 2026 tendría 18 años. Siempre vengo a pasar un ratico con ella porque me gusta como madre compartir con mi hija que está en el cielo. Es un amor puro de mamá”, comentó.
Amor en rojo y negro
Pocos minutos hablamos con un hijo que estaba sentadito en el zacate del cementerio General, viendo la tumbita de su mamita. No nos dijo el nombre, pero sí nos explicó por qué andaba con la camiseta de la Liga Deportiva Alajuelense justo el Día de las Madres.
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“Mi mamá se llamó Elizabeth Cedeño, se me murió en febrero pasado. Es mi primer Día de la Madre sin ella. Vine para acompañarla un ratico. Ella era demasiado manuda, amaba a su Liga. Cuando la Liga ganaba al otro día se vestía toda contenta de rojo y negro.
“Voy hoy (sábado 15 de agosto) para el estadio porque juega la Liga y como homenaje a mi mamá. Sé que ella estaría muy feliz de verme en el estadio y ojalá le ganemos a Puntarenas. Ya me la imagino vestida de rojo y negro si ganamos”, comentó el hijo que nos demostró tremendo amor en rojo y negro.
Familia pagó hasta buseta
Varias voces nos llamaron la atención en el Cementerio General y nos fuimos a ver. Era una familia de 14 integrantes que estaban visitando a su hermana, mamá, abuela y bisabuela, todas en una misma persona, doña Margarita Reyes Brenes, quien falleció hace 5 años.
“Mi hermana siempre nos traía a ver a una hermana nuestra que falleció (María de los Ángeles Chacón) hace 17 años. Antes de fallecer nos pidió que por favor nunca dejáramos de visitar a nuestra hermana y ponerle flores.
“Aquí estamos Sandra, Yanira, Vilma, Sonia, Yamileth y Jeannette que son gemelas, Nelsy, la bisnieta, María Ángel, Ligia Núñez y el hijo Rafael Gerardo. Mi hermana era de La Uruca y era puro amor de madre. Una mujer ejemplar con un corazón enorme”, nos contó doña Sonia.
Ejemplo de amor
A doña Cristina Solís y a don Carlos León, en el cementerio Obreros, los encontramos bien atareados y muy concentrados, poniendo la tumba muy hermosa donde están la abuela (Maclovia Rojas), la tía (Marita Céspedes) y la mamá (Elizabeth Céspedes) de él.
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Lo hermoso de todo era que les estaban enseñando a sus hijos, Elizabeth y Carlos, a sembrar flores alrededor de la tumba. En verdad que los pequeñitos estaban bien comprometidos con dejar todo bien bonito. La pequeñita ayudaba a enterrar las flores que su hermanito, con una pala, estaba escarbando junto con el papá.
“Le puedo decir que mi mamá era dulce, inteligente, muy creativa. Era una persona muy noble y muy trabajadora. Todo el mundo la quería”, asegura Don Carlos, quien nos explicó que su mamá era vecina de Hatillo 3.












