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El agotamiento laboral que deja despiertos a miles de ticos: testimonios y cifras que alarman

Las exigencias laborales actuales, sumadas a las presas de no acabar y el estrés del día a día, han provocado que el costarricense sufra de un insomnio crónico que parece no tener solución..

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Dormir menos no siempre implica un peor descanso. Un estudio halló que el consumo frecuente de cafeína se relaciona con un sueño más profundo.
Exigencias laborales extremas sumadas a presas y estreses del día a día han provocado que los casos de insomnio a nivel país aumenten dramáticamente. (ChatGPT/Generada con IA)

Entre las exigencias laborales, las largas jornadas frente a la pantalla y las presas interminables, el descanso del costarricense se ha convertido en una misión imposible.

Y es que las preocupaciones no se quedan en la oficina, sino que persiguen a la persona hasta la cama, provocando irritabilidad, insomnio y, en los casos más graves, cuadros severos de depresión.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó la alerta: cerca del 40% de las personas en el planeta no logran descansar bien o sufren algún problema para dormir.

Para rematar, las investigaciones revelan que uno de cada tres adultos terminará padeciendo insomnio en algún momento, convirtiendo esta falta de sueño en una auténtica crisis de salud.

Pasar la noche en vela pasa una factura severísima al cuerpo. Este padecimiento dispara las posibilidades de sufrir enfermedades del corazón, presión alta, diabetes y fallas en el metabolismo, además de debilitar las defensas. Por si fuera poco, abre la puerta a la ansiedad, la depresión, el estrés al límite y hasta a serias dificultades para controlar los colerones.

Es un hecho que dormir bien se ha convertido en un problema para miles de costarricenses. Entre 2021 y 2025, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) registró 197.984 atenciones por insomnio en consulta externa; es decir, un promedio de entre 147 y 163 consultas diarias.

El impacto del trastorno también ha saturado los servicios de emergencias, donde se han contabilizado 26.818 atenciones en cinco años; solo en 2024 se han registrado 5.381 casos en urgencias, a razón de 15 eventos al día.

Y es que el insomnio no es simplemente “no tener ganas de dormir”. Así lo confirma William Giralt, joven de 25 años, quien ya ha experimentado la falta de límites entre el empleo y la vida personal, afectando gravemente su descanso.

“Es horrible, la gente no sabe lo difícil que es el insomnio como tal. Se puede pensar que se da por no tener sueño, pero no, el sueño está, aunque de cualquier forma no se concilia, o no se calman los pensamientos lo suficiente para poder dormir.

“En mi peor época estaba trabajando de forma remota, y gracias a esto mi horario estaba completamente desfasado. Me dormía a las cuatro de la mañana, me despertaba a las siete para empezar a trabajar, tomaba un descanso a las dos de la tarde y al final terminaba durmiendo tres o cuatro horas al día. Intenté de todo, pero el cerebro se mantenía activo y en alerta. Es una situación muy complicada”.

Los trastornos relacionados con la salud mental no siempre se manifiestan con síntomas emocionales: también pueden provocar migrañas, insomnio, fatiga o problemas digestivos.
Para quien sufre de insomnio el problema no es "no tener sueño", sino tenerlo pero a la vez lo calmar suficiente el cerebro para poder conciliarlo. (Canva/Canva)

En La Teja, le consultamos a la psicóloga María Ester Flores sobre las tendencias que observa durante las consultas clínicas, confirmando que la sobrecarga de tareas y el querer hacer más cuando se debe descansar provocan efectos terribles en la salud física y mental.

“En la consulta clínica se percibe una gran dificultad para dormir y una de las principales razones es el estrés laboral, el tráfico en carretera y la incertidumbre sobre lo que va a suceder.

“Todas esas preocupaciones cotidianas llegan al inconsciente y se quedan guardadas en una especie de “gaveta abierta” en la que seguimos metiendo y metiendo información. Cuando llega la noche, son tantas las ideas que la mente no se apacigua lo suficiente.

“A esto se suma que el trabajo de la mayoría de las personas se realiza a través de pantallas, ya sea computadoras, tabletas o celulares. La luz azul de estos instrumentos evita que el cerebro determine cuándo es de día y cuándo es de noche, alterando directamente el ciclo natural del sueño”.

Burnout judicial, agotamiento de jueces, cansancio, estrés
Para la psicóloga Maria Ester Flores las autoexigencia laboral, la necesidad de trabajar de la mejor manera y las pantallas azules de los dispositivos electrónicos provocan graves daños en la higiene del sueño. (Shutterstock/Foto)

Además de esto, la falta de descanso pasa una factura directa en el desempeño individual. Para Flores, una persona con poca calidad del sueño tiende a ser menos eficiente en sus labores diarias e incluso a fallar en sus relaciones interpersonales.

“Hay quienes optan por hacer incluso más cosas por la noche: se levantan, caminan y hacen más trabajo en su empleo, lo que desgasta aún más.

“El miedo viene de la idea de no volver a tener un sueño normal, y esto a su vez provoca efectos secundarios como irritabilidad, intolerancia e incapacidad de desempeñarse bien en el trabajo.

“Además, las relaciones interpersonales y laborales se dañan porque no se piensa igual; todo está congestionado y la persona se vuelve intolerante o ‘chichosa’. Esto puede llevar a un cuadro de burnout (agotamiento profesional extremo) y, finalmente, a una depresión profunda”.

Muchas personas recurren a la automedicación con fármacos o ansiolíticos, una práctica que puede generar dependencia química sin resolver el problema de fondo.

Para Flores, una mejor opción es trabajar en una verdadera higiene del sueño a través de acciones como meditar, leer antes de dormir, acudir a la medicina natural o ayudas recetadas por un médico especialista. Pero sobre todo es de vital importancia: “mantener una buena dieta, hacer ejercicio y fijar horarios de trabajo realistas.”

El uso excesivo de suplementos para dormir puede enmascarar trastornos de ansiedad no diagnosticados.
Para Maria Ester Flores es de vital importancia “mantener una buena dieta, hacer ejercicio y fijar horarios de trabajo realistas" para poder conciliar el sueño. (Canva/Canva)

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