El monseñor Javier Román, obispo de la Diócesis de Limón, dio un discurso en la misa celebrada este sábado 9 de mayo en la Basílica Nuestra Señora de los Ángeles, en Cartago.
En su discurso, dedicó unas palabras a la presidenta Laura Fernández, quien se encontraba presente en la iglesia junto con su esposo y algunos diputados del oficialismo.
“Desde la fe sencilla de esta nación, que el Señor la acompañe y le conceda fortaleza en esta responsabilidad porque detrás de toda investidura sigue habiendo una persona, un corazón, que necesita serenidad y paz para no endurecerse en medio de tantas presiones”, dijo.
Mencionó la inseguridad y las listas de espera
El monseñor aprovechó el momento para pedir por las familias golpeadas por la violencia que se ha agravado en el país.
“Cristo resucitado nos deja además un regalo inmenso: la paz les dejo, mi paz les doy. No se trata de una paz superficial o pasajera. Es la paz que nace de saber que Dios camina con nosotros aun en medio de las pruebas. Cuánto necesita nuestro pueblo esa paz. La necesitan las familias golpeadas por la violencia; nuestros jóvenes, muchas veces tentados por caminos equivocados o por el desánimo”, indicó Román.
“La necesitan nuestras comunidades marcadas por la inseguridad, el narcotráfico y los homicidios. La necesitan también quienes sienten que el país ha ido perdiendo poco a poco la capacidad de escucharse y de caminar unidos”, añadió.
El monseñor pidió a Dios que le conceda “sabiduría para decidir, prudencia para escuchar y claridad para actuar” por el bien del país.
Las listas de espera en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) son otro tema que el monseñor mencionó en su discurso.
Él señaló que hay familias que esperan años para ser atendidas por los médicos.
LEA MÁS: Casos de chikungunya aumentan en el país: confirman nuevo contagio en mujer de 53 años
“Estoy seguro de que, si se deja guiar por la luz y la sabiduría del Espíritu Santo, podrá ayudar a conducir al país hacia decisiones que devuelvan confianza, trabajo y dignidad a nuestras familias”, dijo.
“Necesitamos también mirar con responsabilidad el sufrimiento de quienes esperan durante meses y años una cita, una operación o un tratamiento médico, llevando sobre los hombros el dolor y la incertidumbre; las listas de espera son un dolor nacional y una herida al corazón”, agregó.
Familias necesitan empleo
El monseñor no olvidó mencionar que hay familias que necesitan empleo y además pidió respeto para los agricultores y las personas adultas mayores.
“Nuestro país (...) necesita una política capaz de mirar a las familias que luchan cada día, a quienes buscan oportunidades, a los adultos mayores que merecen respeto, a nuestros agricultores que sostienen la tierra y llevan alimento a tantos hogares, al sector pesquero del que viven tantas familias de nuestras costas, al turismo que muestra al mundo la belleza de nuestra patria, a los pequeños emprendedores y productores que trabajan con esfuerzo para salir adelante y también a quienes generan empleo y desarrollo desde mayores responsabilidades empresariales”, señaló.
“Y cómo no pensar también en tantas familias trabajadoras de la zona del Caribe, que hoy viven con preocupación e incertidumbre ante el cierre de plantaciones bananeras y la pérdida de empleo. Detrás de cada despido hay hogares, niños, adultos mayores y personas que miran el futuro con angustia”, añadió.
LEA MÁS: Gerardo Castaing es nombrado como viceministro de Seguridad


