“Desde pequeña siempre quise bailar, pero allá no tuve la oportunidad. Fue hasta que estuve aquí cuando vi un anuncio de un grupo cultural nicaragüense, llamé y así comenzó todo. Con ellos aprendí a bailar. Jamás pensé que el sueño que no pude cumplir en Nicaragua lo iba a hacer realidad en Costa Rica”.
Cada vez que doña Carla Mesa Sánchez recuerda esa parte de su historia, vuelve a sonreír. Hace 34 años salió de Managua con una mochila llena de ilusiones y la esperanza de encontrar un mejor futuro.
Como miles de migrantes nicaragüenses, dejó atrás a su familia y llegó a Costa Rica sin saber que este país terminaría regalándole mucho más que un trabajo: aquí encontraría el escenario donde cumpliría el sueño que la acompañaba desde niña, bailar la pura esencia del folclor nicaragüense.
Sus primeros años no fueron del todo fáciles. Empezó trabajando en casas de habitación, pero una familia herediana le tendió la mano, la motivó para estudiar de noche y terminar la secundaria. Aquella oportunidad cambió el rumbo de su vida.
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Más adelante trabajó durante siete años en la recordada Librería Lehmann, un lugar que recuerda con enorme cariño porque ahí conoció a Alexander Morales, el hombre con quien formó su familia.
El sueño seguía esperando
Primero integró Raíces de mi Tierra, considerado el primer grupo de folclor nicaragüense formado en Costa Rica. Después pasó a Xolotlán, agrupación que durante 25 años ha mantenido vivas las tradiciones pinoleras en el país.
Con el nacimiento de su familia dejó temporalmente los escenarios. Pensó que aquella etapa había terminado, pero el llamado del folclor fue más fuerte.
A sus 50 años volvió a ponerse el traje típico y, junto con el personaje cultural El Macho Ratón, dio vida al colectivo El Macho Ratón y el Jolgorio Folclórico Nica, con el propósito de compartir las raíces de su país con quienes viven en Costa Rica.
“Nosotros nos enfocamos en llevar nuestra alegría, nuestro calorcito de hermandad por medio de la cultura. Hemos bailado en sodas, restaurantes, ferias de emprendedores, proyectos sociales y eventos privados.
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“Vemos personas llorar, otros cantan y terminan bailando. Eso es lo que como artistas nos llena de alegría, porque sentimos que llegamos al corazón de la gente. Se crea un ambiente muy bonito donde se unen el sabor y la cultura nicaragüense”, explica.
Puertas abiertas
Ese proyecto también abrió una puerta para quienes creen que ya es demasiado tarde para perseguir el sueño del baile folclórico nicaragüense.
“Hay personas que dicen: ‘Siempre quise bailar y nunca pude’. Nosotros les decimos que sí pueden. Mientras el cuerpo y la energía den, nunca es tarde.
“Tenemos una señora que siempre soñó con bailar folclor y hasta ahora se está integrando con nosotros y supera los 55 años. Ese también es el mensaje que queremos dar”.
También visitan comunidades donde muchas familias migrantes vuelven a sentirse cerca de su tierra.
“Lo más bonito es compartir y llevar ese calorcito. Hay lugares donde los artistas de, por así decirlo, mayor peso, quizá nunca llegan y nosotros sí vamos.
“La semana pasada estuvimos en La Carpio y a la gente le gustó muchísimo. Hay muchas personas nicaragüenses que no tienen acceso a estas actividades culturales y nosotros queremos acercárselas”.
Bien pulseadora
Pero Carla no solo mantiene vivo el folclor sobre un escenario. También impulsa un emprendimiento de artesanías, accesorios típicos, decoración para fiestas y espacios fotográficos.
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Con ese trabajo ayuda a financiar el colectivo, adquirir vestuarios, crear accesorios y cubrir parte de los gastos de transporte para que la cultura nicaragüense siga llegando a más comunidades.
Su hija, Angie Morales, nacida en Costa Rica, heredó el amor por las raíces de su mamá y también baila folclor nicaragüense, demostrando que las tradiciones pueden cruzar fronteras y pasar de una generación a otra.
Para esta folclorista, cada presentación es una forma de agradecerle a Costa Rica por las oportunidades que encontró hace más de tres décadas y, al mismo tiempo, decirle a Nicaragua que su cultura sigue viva, aunque muchos de sus hijos estén lejos de casa.
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Quienes deseen contratar las presentaciones de El Macho Ratón y el Jolgorio Folclórico Nica, o conocer los trabajos artesanales y de decoración que realiza Carla, pueden comunicarse al 7140-4709.







