Cuando una persona recibe la noticia de que padece cáncer, lo primero que piensa es cómo enfrentar la enfermedad y cómo iniciar un tratamiento que le permita salir adelante.
Sin embargo, para miles de pacientes, especialmente quienes no cuentan con un seguro médico, el diagnóstico también viene acompañado de una preocupación inmediata: el dinero.
El acceso a tratamientos oncológicos en el sector privado puede implicar gastos que superan con facilidad la capacidad económica de una familia promedio. Esta realidad no distingue nivel social ni fama pública.
Tal es el caso del actor estadounidense James Van Der Beek, quien falleció el pasado miércoles 11 de febrero a los 48 años debido a un cáncer colorrectal, una noticia que generó miles de reacciones alrededor del mundo.
Más allá del impacto por su muerte, llamó la atención de que su viuda y sus seis hijos quedaran sin fondos tras enfrentar el proceso de la enfermedad.
Cuando los costos superan cualquier previsión
Los altos costos de la atención médica y de los tratamientos contra el cáncer en Estados Unidos provocaron que la familia agotara sus recursos.
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Durante el proceso, el actor tuvo que vender objetos personales de alto valor sentimental y económico, como su icónica camisa de franela y una gargantilla que el personaje Dawson regaló a Joey en el baile de graduación, piezas reconocidas por seguidores de su carrera.
Ante los problemas económicos que atraviesa la familia, amigos cercanos iniciaron una campaña de recaudación a través de GoFundMe para cubrir gastos básicos y la educación de los hijos. Hasta ahora, se han reunido alrededor de dos millones de dólares (más de 970 millones de colones).
El cáncer como desafío de salud pública
Según el Observatorio Global del Cáncer, de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de seis mil personas mueren cada año en Costa Rica a causa de esta enfermedad.
Además, un informe reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), citado por la Universidad de Costa Rica, señala que el cáncer es la principal causa de muerte prematura en el país en personas menores de 75 años.
¿Cuánto cuesta tratarse de forma privada en Costa Rica?
Para dimensionar el impacto financiero, se consultó a centros médicos privados sobre los costos que enfrentaría una persona sin el respaldo del seguro público o que decide atenderse de manera privada.
El Hospital Metropolitano cuenta con un programa de detección y prevención temprana denominado OncoSmart de Medismart, cuyo costo mensual para los miembros es de $2,26 (₡1.200).
Un chequeo preventivo en este centro médico tiene un valor regular de ₡105.455, mientras que una cita oncológica ronda los ₡78.000. Las consultas de radioterapia cuestan ₡64.272 y los servicios de medicina paliativa alcanzan montos similares. Sin embargo, estos precios disminuyen si es parte de MediSmart.
De acuerdo con datos de Liv Hospital, una red internacional de hospitales, el costo total de un ciclo de quimioterapia en Costa Rica, que incluye varias sesiones y medicamentos, oscila entre los $10.000 y $20.000 (entre los cinco y diez millones de colones).
Tratamientos distintos, costos distintos
No hay un precio único para el tratamiento del cáncer, ya que depende del tipo de enfermedad, los medicamentos requeridos y si el paciente necesita cirugía, entre otros factores.
En el Centro Oncológico Costarricense, por ejemplo, servicios como psicología oncológica tienen un costo aproximado de ₡40.000, mientras que la consulta de oncología médica ronda los ₡60.000, dependiendo del especialista. Los estudios de imagen, como resonancias magnéticas, pueden variar entre ₡360.000 y ₡480.000, según la zona del cuerpo examinada.
Estos montos reflejan los gastos aproximados de la Caja Costarricense de Seguro Social cuando se trata de pacientes asegurados, evidenciando el alto costo real de combatir esta enfermedad.




