La violencia se ha agravado en Costa Rica, al punto que muchos han tomado la decisión de comprar armas para usarlas como defensa o incluso para amenazar o ahuyentar a otras personas en un problema.
Su uso puede provocar graves consecuencias, tal y como ocurrió en Cartago el martes 12 de mayo, donde un hombre de 33 años murió después de desangrarse por un disparo en una pierna. En un pleito que inició tras un choque.
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Pero, ¿por qué las personas deciden comprar un arma? El presidente de la Asociación de Empresas de Seguridad de Costa Rica y de la Asociación Centroamericana y del Caribe, Johan Vargas, comentó que muchos compran estos artefactos porque consideran que el Estado no puede garantizarles seguridad.
“Cuando el Estado no puede garantizar su seguridad, las personas tienen que buscar herramientas o mecanismos para sentirse seguras, entre esos están las armas de fuego”, dijo.
“La gente quiere agarrar la justicia por sus manos y entonces, si tengo un revólver 38, una 9 mm, alguien se mete a robar a mi casa o hay una balacera, yo tengo con qué defenderme”, añadió.
Vargas destacó que actualmente la sociedad costarricense tiene un grave problema en cuanto al uso de las armas.
“Hay que estar capacitado; usar un arma de fuego tiene una responsabilidad. Si usted tiene un arma, sabe en qué lugares puede disparar y en cuáles no. Nuestra sociedad costarricense hoy no sabe cuál es la diferencia entre una cosa y otra. Se llama estado de emoción violenta”, dijo.
El experto comentó que, cuando una persona llega a un momento donde la tensión aumenta, la adrenalina sube y responde con el arma, el problema es que si no está capacitada sobre su uso, utiliza este artefacto de forma irracional.
De acuerdo con la Dirección General de Armamento del Ministerio de Seguridad Pública, en 2024 se inscribieron 7.078 armas y, en 2025, 7.051 artefactos.
En lo que va de este año, al 14 de mayo, se han reportado 3.358.
El sicólogo Marco Vinicio Fournier señaló que la inseguridad es el principal problema para, al menos, el 70% de la población.
“La gente está asustada. Desgraciadamente eso produce un clima en donde la gente, entre otras cosas, busca seguridad en un arma.
“Hay un contexto social de un enorme enojo, que viene acumulándose en la población desde hace más de una década. Es un enojo que viene alimentándose por una sensación de estar mal representados, la gente siente que su calidad de vida y del sistema político ha decaído y eso hace que se refugien en figuras de autoridad y en posiciones que no son las más adecuadas para la convivencia”, agregó.
Fournier comentó que la gente se vuelve impulsiva, agresiva e individualista.
Al igual que Vargas, el sicólogo afirmó que en Costa Rica se vive una cultura violenta muy generalizada.
Peligro de tener un arma en casa
Tener un arma en una casa, donde conviven niños puede resultar peligroso si no se tienen las medidas de seguridad adecuadas, por ejemplo, que tenga seguros y candados.
“El problema es sobre todo cuando el arma está al alcance de los niños y, sobre todo, que no tengamos las medidas de seguridad necesarias para eso. Costa Rica perdió esos parámetros de seguridad, es un país hoy violento”, dijo Vargas.
Por su parte, Fournier opinó que llevar un arma al hogar es llevar más inseguridad.
“En principio podría trasladar esa sensación de seguridad al resto de los miembros del hogar; sin embargo, la frecuencia con que se está usando el arma para violencia fácilmente demuestra que la presencia del arma, en muchos casos, implica más bien inseguridad porque se utiliza como medio de amenaza y dominación”, comentó.
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El arma no es para amenazar
Vargas comentó que las personas deben ser muy responsables al usarlas, tanto a nivel civil como penal.
Él recomendó que no se debe usar un arma para amenazar, sino cuando se necesita defensa.
“Para usar un arma, hay que saber en qué condiciones está usted de ventaja porque, si está en desventaja, no la use nunca porque lo pueden matar. Es importante saber en qué condiciones la va a usar”, señaló.
Fournier insistió en que las personas se pongan a analizar el enojo que arrastran.
“Todos y cada uno de nosotros somos agresores en potencia por ese enojo que estamos arrastrando. Con una mano en el corazón, tenemos que convencernos de esa realidad para comenzar a cambiar. Hasta que no comprendamos que estamos manejando un enojo enfermizo, vamos a poder cambiar y promover una cultura de paz y de respeto”, opinó.
El lamentable caso
Dos conductores tuvieron una discusión en la carretera hacia Paseo Metrópoli, en Cartago, después de un choque en medio de una presa.
Tras el choque, la tensión escaló al punto de que uno de los conductores, Francisco Granados López, agarró el mango y el palo de una pala, mientras que el otro, de apellidos Mora Cubero, sacó un arma de su vehículo.
Mora Cubero le disparó a Granados en la pierna, ocasionando que se desangrara y muriera en el sitio.
Las autoridades están investigando los hechos. Tras el incidente, el hombre que utilizó el arma fue detenido, pero quedó en libertad después, con medidas cautelares.



