Cuando Keiner Torres se suba al avión que lo llevará a China dentro de unos meses, sabe que no viajará solo.
A más de cinco años de la muerte de su mamá, Aracelly Meneses Jarquín, el joven asegura que ella será la principal compañera en una aventura que jamás imaginó vivir cuando era un niño que corría entre árboles, animales y ríos en Guácimo de Limón.
El estudiante de la Universidad Nacional (UNA), de 23 años, representará a Costa Rica en Beijing tras ganar el concurso nacional Puente Chino Universitario, una competencia que premia el dominio del idioma mandarín y el conocimiento de la cultura china.
Sin embargo, detrás del triunfo hay una historia mucho más profunda que un reconocimiento académico.
“Decidí dedicarle mi participación a ella (a la mamá) porque siempre estuvo orgullosa, siempre estuvo para mí, siempre me apoyó.
“No logró verme ganar, pero sí es para ella. Con ella en vida gané dos segundos lugares y siempre me felicitó y animó”, contó con emoción.
El apoyo que nunca olvidó
La historia de Keiner comenzó lejos de las grandes ciudades. Aunque nació en Alajuela, creció en Guácimo y desarrolló gran parte de su vida en el Caribe, rodeado de naturaleza y de las enseñanzas de una familia trabajadora. “Soy guacimeño 100%” dice con orgullo.
“Fue una crianza rural. Fue una crianza en el campo, subiendo a árboles, con los animales y nadando en ríos”, recordó.
Fue precisamente durante sus años en el Colegio Técnico Profesional(CTP) de Guácimo cuando apareció una oportunidad que cambiará su vida para siempre.
Una amiga lo invitó a matricular unas clases de mandarín y aceptó sin imaginar todo lo que vendría después.
En ese momento en el CTP de Guácimo había un programa de mandarín impulsado por Ministerio de Educación Pública (MEP) y el Centro Cultural Chino. Fue en el 2017 que inició, el guacimeño arrancó un año después.
“Comencé por pura curiosidad. Una amiga que llevaba un año en clases de mandarín me invitó. No conocía de idiomas asiáticos, solo fue por curiosidad a ver qué.
“Cuando comencé a llevarlo entendí que era un gran desafío, es diferente al español. No eran solo clases de idioma sino de cultura. En las clases me enseñaban a cocinar como la cultura china. Eso me envolvió y me conquistó”.
Mientras descubría un idioma completamente distinto y una cultura que lo fascinaba, su mamá seguía de cerca cada uno de sus pasos. Por eso su exposición que le hizo ganar el concurso fue dedicada a esa madre que siempre creyó en él.
Ella lo acompañó cuando participó en las competencias colegiales de Puente Chino y celebró cada avance que lograba.
Cuando falleció hace cinco años, Keiner se afectó mucho porque una de las personas más importantes de su vida no alcanzaría a ver hasta dónde podía llegar aquel sueño que apenas comenzaba en aquel momento.
Cinco años de esfuerzo silencioso
Después de graduarse del colegio recibió un curso adicional de mandarín, pero las dificultades económicas le impidieron continuar pagando clases. Lejos de abandonar el idioma, decidió seguir estudiando por cuenta propia.
Durante cinco años utilizó redes sociales, materiales gratuitos y cualquier recurso disponible para continuar practicando.
Ahora ganó una beca completa en el Instituto Confucio de la Universidad de Costa Rica, una ayuda que fortalecerá aún más su preparación.
Este año decidió participar en el concurso nacional Puente Chino Universitario y acepta que sus expectativas eran modestas.
“Cuando me inscribí en el concurso no pensé que iba a ganar. Lo hice por participar, conocer personas, hacer amigos, pero jamás pensé en ganar”. Pero el esfuerzo acumulado durante años terminó dándole la razón a quienes siempre creyeron en él.
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De Guácimo a Beijing
El premio obtenido le permitirá viajar a China a finales de agosto para competir en mandarín durante tres semanas con estudiantes de diferentes partes del mundo.
Se ganó, además, una beca de por vida para estudiar mandarín en el Instituto Confucio, certificaciones oficiales en mandarín, un incentivo económico que le dará la Embajada de China en Costa Rica.
Además, una beca de seis meses para estudiar en una universidad de China la cual le abre la posibilidad de realizar estudios de posgrado en el país asiático.
“Nunca me imaginé que estas puertas se iban a abrir. Entré por curiosidad y me terminé enamorando de China”, asegura el estudiante de último año de la carrera de Administración en la UNA
Mientras se prepara para el viaje, continúa disfrutando de actividades sencillas como conectarse con la amada naturaleza con la que creció yendo a hacer caminatas al bosque, andar en bicicleta, visitar los ríos de la zona y hacer ejercicios.
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Pronto estará a miles de kilómetros de Costa Rica, en una de las naciones más grandes del planeta.
Pero, sin importar la distancia, habrá algo que permanecerá muy cerca de él: el recuerdo de la mamá que creyó en sus sueños desde el primer día.




