Las presas en Costa Rica son una tortura todos los días; eso le consta a todos los que tienen que andar a diario en bus o en carro.
Según el Estudio de Movilidad Segura hecho con datos del Programa Estado de la Nación, Tibás, Curridabat y Belén están entre los cantones que presentan mayor congestión vial.
Otros casos críticos de la Gran Área Metropolitana (GAM) son San José, Flores, San Pablo, Montes de Oca y Goicoechea. Estos alcanzan una saturación en horas pico de entre el 80% y el 90% de su red vial.
Ahora bien, fuera de la GAM también hay cantones que sufren por las presas, entre ellos: San Mateo, Naranjo, Orotina, Grecia, Sarchí y Palmares; ahí la saturación se localiza entre el 55% y el 66%.
El informe, dado a conocer en abril anterior, detalla que el 46% de la red vial nacional que se analizó muestra presas en las llamadas horas pico; es decir, de 6:00 a. m. a 9:00 a. m. y de 4:00 p. m. a 7:00 p. m.
Dos preguntas fundamentales
Ante la realidad que vive Costa Rica surgen dos preguntas importantes: ¿qué fue lo que hizo el país o se dejó de hacer para llegar a esta realidad? y ¿qué se puede hacer para reducir las presas?
Para hablar del tema, conversamos con Ana Luisa Elizondo Salas, coordinadora del Programa de Infraestructura del Transporte del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme).
Ella ha estudiado mucho el tema y explicó que durante los años 70 y 80 Costa Rica prácticamente ya tenía la infraestructura nacional que tenemos en la actualidad. Destaca que en aquellos tiempos hubo una visión muy buena y hasta se hablaba del anillo de circunvalación, que se debió haber construido hace décadas, no hasta ahora.
“También tenía que estar construido el anillo periférico; en ese momento la visión que se tenía era que la gente no tenía por qué llegar a la Gran Área Metropolitana si, por ejemplo, alguien venía de Cartago e iba para Heredia”, contó.
Falta de voluntad política
La experta señala que ya en los años 90 hubo una falta de política institucional de darles continuidad a proyectos que eran sumamente valiosos. Además, se descuidó demasiado el transporte público.
“Hace unos 26 años que venimos hablando de la sectorización; eso lo que quiere decir es que, por zonas, hablemos de Desamparados, que es uno de los lugares más congestionados, se establezca una ruta principal de alta capacidad que sería la troncal, la cual sería alimentada por rutas pequeñas. Entonces, si yo vengo de Aserrí, llego a un nodo, que es un punto de encuentro de diferentes buses, donde la gente hace transbordo y de ahí agarra el bus de la troncal.
“Entonces, ya a San José, en lugar de llegar los siete buses de esas líneas que llegan a ese nodo, llegaría solo un bus; eso tiene una ventaja enorme porque disminuye el congestionamiento en la GAM.
“También está el tema del pago electrónico; hace muchos años que se viene hablando de eso y todavía no se concreta en todo el país. Se han hecho esfuerzos, pero no se termina de aterrizar. Otro problema es que sé que hubo un descuido por parte de las instituciones responsables en el deterioro de la calidad de servicio del bus.
“Nos encontrábamos buses llenos de basura, sucios, con las sillas rotas, un bus que no respetaba el número de personas que podían ir de pie; entonces los asaltos eran muy frecuentes.
“El estado de muchas unidades es obsoleto, son muy viejas, entonces a cada rato se varan y la gente queda en medio camino y tiene que agarrar otro bus para llegar al trabajo.
“Hay una baja frecuencia de los buses, ¿por qué? Porque ya la gente no quiere andar en transporte público, entonces el concesionario tiene que poner menos buses y son más altos los costos operativos, entonces la tarifa tiene que ser más alta", detalló Elizondo.
¿Cómo se puede solucionar el caos de las presas?
La experta señaló que el Lananme participó en un proceso de dos años de mesas de trabajo en las que se involucraron instituciones relacionadas con el tema de las presas y el transporte público. También se tomó la posición de los autobuseros, personas con discapacidad, adultos mayores, entre otros. A partir de la información recopilada, emitieron una hoja de ruta con recomendaciones a mediano y largo plazo.
“En este momento, el MOPT, el Consejo de Transporte Público, la Aresep y otras instituciones se involucran como actores principales en lo que es el transporte público, pero no existe como una autoridad general como sucede en otros países. Hay una duplicidad de funciones entre Aresep y el Consejo de Transporte Público, hay un problema de gobernanza”, detalló.
Ella dijo que a lo primero que hay que entrarle es a mejorar la calidad del transporte público para que la gente vuelva a él.
Elizondo asegura que la tecnología puede ser una buena aliada y dio el ejemplo de crear una aplicación que les permita a los usuarios saber la hora exacta en la que el bus llegará a la parada para que no tenga que esperar 40 minutos, exponiéndose incluso a un asalto.
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“Que la aplicación incluso permita poner una denuncia inmediata de que el bus está varado, o que está sucio, para que el ciudadano pueda manifestar sus quejas o bien pueda felicitar al chofer, al concesionario.
“Todos sabemos que hay que hacer la sectorización; en eso no hay que inventar el agua tibia. Además, el transporte público tiene que ser intermodal; por ejemplo, viene alguien de Paraíso de Cartago que va a trabajar al Coyol. Entonces, de Paraíso sale en bicicleta o en moto y llega a un estacionamiento para esos vehículos, se sube al tren y llegan al Coyol. Al regreso, toma el tren, llega al parqueo, toma su vehículo y regresa a su casa en poco tiempo, con calidad de vida.
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También se destacó la importancia del tren rápido de pasajeros que ya va encaminado, pero este tiene que ser útil y accesible para la población para dar una solución real.
“Tenemos que culturalizarnos para ver el transporte público como un medio valioso. Hay gente que considera que viajar en un bus es caer bajo socialmente; hay que cambiar ese pensamiento, pero claro, de la mano de los transportistas, que renueven las flotillas y todo lo que se necesita para hacerlo atractivo", manifestó la experta.



