El Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) de la Universidad de Costa Rica (UCR) se refirió al hundimiento que ocurrió este miércoles 27 de mayo en la ruta 27.
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Los expertos señalaron que no habían identificado, previamente, como problemático el sitio donde se abrió la carretera.
Sin embargo, el Lanamme informó en febrero que había inestabilidad geotécnica a lo largo de la ruta.
El informe, que se trató de una inspección y monitoreo de taludes que se hizo en junio de 2025, señaló que había deslizamientos de material, presencia de árboles inclinados, acumulación de material en la base de los taludes, caída de bloques en taludes rocosos, entre otros hallazgos.
También se determinó que había ausencia o deficiencia de sistemas adecuados para el control de la escorrentía superficial.
En febrero también compartió los resultados del estudio que hizo sobre los 21 puentes que cruzan sobre la ruta 27.
Los expertos comunicaron que 12 puentes requerían la aplicación de un programa de mantenimiento, enfocado en atender daños recurrentes como grietas, filtraciones en juntas, obstrucciones de drenajes y deterioro de sistemas de contención vehicular.
Por otro lado, Lanamme inspeccionó el pavimento de la ruta. El 83% de la carretera presentaba una regularidad superficial que impactaba el confort y los costos de operación vehicular.
Asimismo, señaló que más del 30% de la vía presentaba condiciones “muy deslizantes”, lo que incrementa el riesgo de accidentes en pavimento mojado.
También encontró condiciones críticas en las radiales El Coyol, Atenas y Turrúcares, donde se requerían intervenciones mayores para garantizar su vida útil.
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¿Qué habría provocado el hundimiento?
El ministro de Obras Públicas y Transportes (MOPT), Efraín Zeledón, explicó que el hundimiento ocurrido en el kilómetro 56, en el sector conocido como Las Fruteras, 500 metros hacia San José, habría sido provocado por un taponamiento de troncos y agua mientras se hacían trabajos de sustitución de una alcantarilla.
“El concesionario estaba trabajando en la sustitución de una alcantarilla de mayor diámetro; la que existía era de dos metros, estaban colocando una de tres metros y, por las lluvias, hubo una especie de taponamiento y al final una cabeza afectó la mitad de la alcantarilla”, dijo.
Lanamme explicó que una alcantarilla colapsa debido a un problema de capacidad hidráulica.
“Es importante recalcar la importancia que tienen las estructuras de paso, ya sean mayores como puentes o menores como alcantarillas, en la integridad de las infraestructuras viales. (...) Sobre las causas, esta alcantarilla, o en general las alcantarillas, cuando colapsan se debe a un problema de capacidad hidráulica; es decir, en una serie de eventos, se excede la capacidad de diseño de las alcantarillas”, dijo Roberto Villalobos, vocero de Lanamme.
“Cuando un sistema de alcantarilla empieza a trabajar a presión, comienza a generar problemas, entre ellos filtraciones de agua dentro del relleno de la carretera, ya sea a lo largo de la estructura de la alcantarilla o alrededor de ella”, añadió.
Villalobos comentó que cuando una alcantarilla está presurizada, ocurre que los rellenos de la carretera no están diseñados para operar como represas y el agua, al intentar pasar a través del relleno, genera un arrastre de sedimentos y material fino hasta provocar un hundimiento, obstruyendo el paso de los vehículos.
“Es importante tener un programa de mantenimiento y de inspección que nos asegure que las alcantarillas estén en buena condición; es decir, que no tengan obstrucciones ni que estemos viendo ninguna señal de un problema de capacidad, como hundimientos o depresiones en la capa superficial o grietas en el relleno de la carretera”, dijo.
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