Laura Elena Fernández Vargas, conocida en el mundo literario como “Le Fernández”, tiene 35 años y una historia que demuestra que algunos sueños pueden esperar, pero no desaparecer.
Hoy, con cuatro libros publicados y lectores que la siguen en Costa Rica y desde otros países, puede mirar hacia atrás y darle una respuesta a aquella colegiala que soñaba con ser escritora.
“Yo le diría que lo logramos, que nos tomó mucho tiempo, pero lo logramos. Ahora estamos viviendo nuestros sueños y, además, estamos inspirando a muchas otras personas a cumplir los suyos.
Un sueño que guardó durante 16 años
La aventura comenzó cuando cursaba el noveno año en el Colegio Superior de Señoritas. Laura leía historias de aventura, fantasía y romance, pero no siempre quedaba satisfecha con las decisiones de los personajes.
“Yo tal vez leía una historia y decía: ‘¡Uy, me encanta esta historia, pero yo hubiera hecho esto otro!’. Entonces, para descubrir hacia dónde me llevaba ese otro camino que estaba imaginando, comencé a escribirlo. Un grupo de compañeras empezamos a escribir novelas y nos las compartíamos. Ahí nació todo, en el colegio”, recordó.
Su primera novela fue Essence, una historia de magia, familia y secretos ambientada en Montezuma. La inspiración llegó, en parte, de su fascinación por el anime, los mangas y la fantasía, pero también de la belleza de Costa Rica.
Cuando conoció el cementerio de la isla de Cabuya quedó maravillada con aquel lugar al que se puede llegar caminando durante la marea baja y al que, cuando sube el mar, hay que llegar en lancha.
“Me pareció mágico. Yo leía historias que ocurrían en lugares muy lejanos, en Europa o Estados Unidos, y quería algo mío, algo que estuviera ambientado en Costa Rica.
“Entonces empecé a soñar y a escribir sobre un muchacho que vivía en Montezuma, estaba muy enfermo y descubría que tenía poderes mágicos”, explicó.
Sin embargo, cuando le llegó el momento de elegir una carrera universitaria, el consejo que recibió fue que estudiara algo que le garantizara un futuro económico.
Laura ingresó a la Universidad de Costa Rica, se graduó en Ingeniería en Sistemas y trabajó en eso durante años. La escritora quedó guardada, pero nunca se marchó.
“En ese momento yo sentía que me estaban guiando, que tenían razón. Pensaba que tal vez debía dejar eso y dedicarme a algo que de verdad me mantuviera”.
La maternidad le abrió la puerta
En 2019, durante la licencia de maternidad de su primera hija, la escritora volvió y se preguntó qué quería hacer realmente. Con tiempo para reflexionar sobre sus prioridades, retomó los manuscritos que había guardado y decidió buscar opciones para publicarlos.
La decisión no estuvo libre de temores. Mientras se preparaba para lanzar su primera novela, se enteró de que estaba embarazada de su segunda hija.
“Me asusté montones. Pensé: ‘No, esto no es posible, ¿qué voy a hacer ahora? Con dos hijas no creo que lo logre’. Pero de todo ese impacto nació también una nueva historia: empecé a escribir Silencio, que se convirtió en uno de mis libros más exitosos”, aseguró.
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En el proceso contó con un apoyo fundamental: su esposo, Francisco. Él leyó Essence antes de que fuera publicado y la animó a preparar más historias porque seguramente le iban a pedir más.
La primera novela salió en el 2023 y ese mismo año publicó Enlace, una fantasía romántica en la que un sistema determina quién debe ser la pareja de cada persona.
En el 2025 llegó Silencio, una novela de fantasía e inclusión protagonizada por Benjamín, un príncipe sordo que lucha contra los prejuicios que amenazan con arrebatarle su derecho al trono. En 2026 publicó Única, la segunda entrega de su serie Enlaces.
En Silencio, además, se acercó a la comunidad sorda costarricense y aprendió sobre la Lengua de Señas Costarricense (LESCO) para representar con respeto las señas que aparecen en la historia.
De ingeniera a escritora
Durante cinco años combinó la ingeniería con la literatura, mientras criaba a sus hijas Ruth y Victoria. Ahora, con cuatro libros publicados y una respuesta positiva de sus lectores, decidió dedicarse a escribir.
Sus historias han llegado a lectores de Costa Rica, Estados Unidos, México, Argentina y Chile, entre otros lugares, mediante plataformas como Amazon. Silencio, además, llegó a estar entre los libros más leídos de Costa Rica en septiembre del año pasado.
“Yo disfrutaba la ingeniería y no descarto hacer algún trabajo ocasional, pero lo que me apasiona es escribir. Durante muchos años puse a descansar a la escritora y ahora puse a descansar a la ingeniera. Estoy viviendo de algo que me encanta y eso es muy bonito”, dijo.
Si pudiera volver a los pasillos del “Seño” y sentarse frente a aquella Laura que escribía historias, “le contaría que ahora no solo estamos cumpliendo nuestro sueño, sino que también podemos inspirar a otras personas para que crean en los suyos”.
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