El caso de Hanzel Steven Cubillo Valverde, el joven de 34 años que murió en el hospital de San Carlos luego de sufrir un terrible accidente de tránsito, deja en evidencia una terrible realidad que viven las personas con autismo.
Él había ido a pasear con sus papás y un tío aprovechando la Semana Santa y, cuando ya regresaban a la casa, un tráiler tomó mal una curva y les cayó encima.
Grettel Valverde, mamá del joven, contó que su hijo murió el lunes 6 de abril debido a las secuelas del accidente que sufrió dos días antes.
Carga un enorme dolor en el alma
Ella carga con un enorme dolor en el alma porque durante esos dos días estuvo en el hospital y luchó porque atendieran a su hijo, pero sostiene que esta llegó ya tarde.
Hanzel era autista y le costaba mucho expresarse. Por su condición, tenía algunas situaciones de conducta y usaba pañales, dependía de sus padres para todo.
Debido a los golpes que sufrió en el accidente, él sentía un gran dolor en el estómago, pero lo único que lograba decir era “panza, panza”. Su mamá entendía perfectamente que él estaba sufriendo y asegura que en varias ocasiones ella y otros familiares solicitaron al personal del hospital San Carlos que lo revisaran a fondo y le hicieran exámenes, pero, supuestamente, los funcionarios no le dieron la importancia debida al caso.
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En el accidente, Hanzel sufrió una perforación del intestino y eso hizo que su cuerpo se contaminara. Durante los dos días sufrió y, según cuenta su mamá, hasta se retorcía del dolor en el suelo mientras esperaba en el centro médico que lo atendieran; además, vomitaba un montón, pero ella dice que ni así le hacían caso porque creían que se comportaba así por ser autista.
El domingo 5 de abril en la tarde, un doctor examinó al joven y se dio cuenta de que estaba muy mal y lo operó de emergencia, pero el lunes temprano el muchacho falleció.
CCSS abrió una investigación
La Teja consultó a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) sobre el tema y en un primer momento la institución defendió el procedimiento que se llevó a cabo en el hospital San Carlos, argumentando que se siguieron los protocolos correspondientes.
Sin embargo, poco después la Caja agregó nueva información en la que indicaron que “conocidos los hechos, la dirección y la administración del hospital San Carlos, decidieron abrir una investigación preliminar, con el objetivo de conocer la versión real de lo acontecido”.
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El doloroso caso de Hazel deja en evidencia que urge la capacitación y la aplicación de protocolos especiales en los centros de salud para las personas con autismo.
Lorena Arias, de la fundación Mariposa Azul, la cual colabora con personas con el trastorno del espectro autista (TEA) y neurodiversidad, dice que es muy común que esta población no tenga la atención debida cuando asiste a los centros de salud.
No aplican protocolos
Lorena cuenta que, según experiencias de las familias que integran la fundación, todo parece indicar que las personas con autismo no reciben la atención debida en la Caja.
“Nosotros tenemos una organización en la cual contamos con un grupo de más de 300 familias y, por lo menos en la provincia de Heredia, lo que hemos visto es que no se lleva ningún protocolo en las atenciones de personas con autismo.
“Yo tengo una hija con autismo, tiene casi 20 años y cuando la llevo a emergencias o alguna cita médica, no existe ningún protocolo, me dicen: ‘Aquí todos vienen por emergencias, no hay prioridad en esos casos’”, relató la mamá.
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Lorena dice que ha tratado de investigar sobre si existen o no protocolos para la atención de personas con TEA en los centros de salud y, al parecer, sí hay unos, pero son muy básicos y no se aplican.
“Parece que hay un tipo de protocolo de manejo, pero que no se utiliza en ningún lado. Habla de que las personas con TEA tienen que tenerlas en un lugar aparte”, expresó.
Dificultad para procesar la información
Lorena enfatizó que las personas con TEA tienen una dificultad para procesar la información que reciben por medio de los sentidos.
“Cuando hay una saturación, es muy probable que puedan llegar a desbordarse. Si hay muchas personas, hay mucho ruido; si hay olores diferentes, si hay colores o luces que los lastiman, ellos pueden llegar a desbordarse.
“También tienen intolerancia a la frustración, intolerancia a la espera, pueden llegar a detonarse y generar una crisis que muchas personas pueden llegar a pensar que es por falta de límites, pero en realidad es por su condición”, explicó la mujer.
Ella asegura que urge que las autoridades de salud tomen el tema en serio y apliquen protocolos apropiados para las personas con TEA.
La Teja consultó a la Caja si la institución tiene y aplica protocolos para los pacientes con autismo y, pese a que la consulta se envió desde el miércoles 15 de abril, aún no hemos recibido respuesta.



