Las creaciones folclóricas del nicaragüense Keylor Ponce hoy día cruzan fronteras y visten a bailarines de varios países y hasta a la miss Universo Nicaragua 2026.
Antes de que sus manos confeccionaran el traje “Esencia Afrocaribeña”, que lució Jasmine Blandford, miss Universo Nicaragua 2026, esas mismas manos hicieron trabajos muy distintos para ganarse la vida.
Keylor Noé Gaitán Ponce, conocido como Keylor Ponce, es originario de La Concepción, Masaya, Nicaragua. Su historia está marcada por el esfuerzo desde muy joven, pues para terminar el colegio tuvo que trabajar en lo que apareciera.
“Cargaba canastos de madrugada en el Mercado Oriental, me pagaban 10 córdobas. También vendí helados en las calles y hacía lo que saliera. Uno tiene que buscar cómo salir adelante”, recordó.
En el 2018 arribó a Costa Rica y “cuando llegué trabajaba como ayudante de construcción. Yo no conocía la moneda de Costa Rica, no sabía cuánto valían las cosas, cuánto eran ¢10.000 o 20.000 colones”, nos contó.
Lejos de rendirse, buscó nuevas oportunidades. Trabajó lavando carros y en restaurantes como salonero y misceláneo. Uno de los lugares que recuerda con especial cariño es la panadería San Juan, en Tibás.
Una panadería también fue una escuela
Keylor entró a trabajar limpiando, pero su curiosidad lo llevó a observar a los panaderos y aprender de ellos.
“Soy muy curioso y miraba cómo hacían las cosas. Gracias a Dios, doña Elizabeth Arauz, la dueña, que también es nicaragüense, me dio la oportunidad de aprender. Empecé a hornear pan, hacer queques, decoración, tamales y un montón de cosas”.
Estuvo dos años en ese negocio y guarda un agradecimiento especial para doña Elizabeth.
“Siempre me tendió la mano, me ayudó y me aconsejaba. Pienso que fue hasta como una madre para mí, porque me orientaba y me decía que hiciera las cosas bien. Yo siempre le voy a agradecer esa oportunidad”.
El folclor le despertó el talento
Aunque tenía cierta experiencia con una máquina de coser porque en Nicaragua trabajó durante un año confeccionando camisetas, todavía no sabía hacer una prenda desde cero.
La pasión por la cultura de su país lo acercó a una agrupación folclórica nicaragüense en Costa Rica. Entró para mantener vivas sus raíces y bailar, pero terminó encontrando una nueva vocación.
“El grupo tenía poquitos trajes y eran bastante sencillos. Yo los veía y decía: yo puedo hacer algo mejor. Me ponía a estudiar las telas, los estampados, los colores y cómo estaban confeccionados. Me nació querer aprender para ayudar al grupo”, comentó.
En el 2023 comenzó a experimentar con la costura. Primero intentó copiar una camisa en otra tela, aunque el resultado no fue el esperado.
Después llevó un curso para aprender las bases para hacer patrones y moldes.
“La primera vez me salió horrible, espantosa, pero yo decía: no sé cómo, pero voy a aprender. Siento que el 80% de lo que sé lo aprendí empíricamente, echando a perder tela, probando y preguntando a personas que saben más que yo”.
Esa agrupación fue su escuela y también el impulso para que otras personas comenzaran a buscarlo.
Un traje que cruzó fronteras
Su trabajo empezó a llegar a bailarines y agrupaciones de Nicaragua, Costa Rica, España, Estados Unidos, Panamá y Suiza.
Una de las oportunidades más especiales llegó cuando el grupo Nicaragua Baila, de Estados Unidos, lo contactó para que le hiciera un traje a Jasmine Blandford, miss Universo Nicaragua 2026.
La creación se llama “Esencia Afrocaribeña” y celebra las raíces de la reina de belleza, cuyos padres son originarios de Kukra Hill, en el Caribe nicaragüense.
El diseño combina naranja, negro y verde tropical para representar la alegría del Caribe, la herencia afrodescendiente y la naturaleza de sus costas. Lleva encajes dorados, cintas de colores, una falda amplia, mangas voluminosas y un turbante a juego.
Keylor tuvo libertad creativa y apenas contó con un día y medio para confeccionarlo.
“Cuando me dijeron que era para miss Universo Nicaragua me emocioné muchísimo. Yo estoy empezando y que confiaran en mí para hacerle un traje a una persona tan importante fue algo muy bonito. Cuando vi el video y la vi luciéndolo, me sentí demasiado orgulloso”, asegura casi sin palabras para explicar su emoción.
Trabajar hasta la medianoche por sus sueños
Durante mucho tiempo combinó la confección con su trabajo en una macrobiótica. Llegaba a la casa cerca de las 7 p. m. y pasaba desde las 8 p. m. hasta la medianoche o la 1 a. m., trabajando en sus diseños.
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Actualmente, la cantidad de pedidos ha crecido tanto que decidió dejar su empleo y valora dedicarse por completo a la costura.
“Gracias a Dios, hay mucho trabajo y el tiempo ya no me da. Tengo muchas ganas de salir adelante. A partir del traje a Miss Universo se me están abriendo muchas puertas más. En nombre de Dios, que así sea”, dice, ilusionado, de cara al futuro.








