Jurgen Calderón recibió una inesperada y triste noticia hace unos meses que le cambió la vida completamente: le encontraron varios tumores en la uretra y los riñones.
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Debido a los dolores que le provocan estos tumores, dejó de trabajar, cuyo ingreso le daba sustento a él y a sus cuatro hijos. Se dedicó a la construcción, soldadura, fontanería, electricidad, entre otros trabajos informales, pues no tiene estudios.
Él pasa días con mucho dolor, al punto de que queda postrado en la cama y no puede caminar. Otros días el dolor es un poquito más soportable.
Mientras el vecino de Alajuelita trata de sobrevivir cada día, está esperando la cita para que le digan qué se puede hacer por su condición.
Casi cae en depresión
Cuando le dijeron que tenía tumores cancerígenos, don Jurgen se puso muy triste, al grado de que sentía que iba a caer en depresión.
Su principal preocupación eran sus hijos, pues sin los ingresos no podría atender sus necesidades.
Él es papá de una niña de 12 años, un chico de 11 y otras menores de 4 y 2 años.
“En octubre del año pasado sentí un ardor al orinar. Fui a la clínica y me mandaron a hacer exámenes de orina y salió que tenía infección en los riñones.
“Por más medicamentos que tomara, no se me quitaba el dolor. No podía orinar bien y fui a la clínica de nuevo”, añadió.
Una doctora le dijo que podía tener piedras en los riñones y le mandó un ultrasonido para comprobar qué le pasaba. Se lo habían programado para el 2030.
Sin embargo, averiguó que lo podían atender lo más pronto posible. Le dijeron que podía ir a una clínica de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en la madrugada, pero que debía esperar campo, porque solo daban un total de diez.
“Mi hermana se vino de San Vito y me llevó a las 2:00 a. m. y me hicieron el ultrasonido. Ahí aparecieron los dos tumores. Me pusieron cita para agosto”, comentó.
Al principio, don Jurgen no aguantaba el dolor que sentía; iba día de por medio a la clínica, donde le ponían vías de tramadol para calmar la molestia.
El dolor era tan intenso que un día se desmayó en la casa y lo llevaron al hospital San Juan de Dios, donde le indicaron que sacara una cita en la clínica del dolor.
Un doctor de ese centro médico le dijo que recogiera sus cosas personales para internarlo el mismo día.
“En ese tiempo que estuve internado, el dolor me bajó; ahora es más soportable gracias al tratamiento”, asegura.
Don Jurgen no está recibiendo quimioterapia ni otro tipo de tratamiento para los tumores; mientras tanto, toma pastillas de morfina para el dolor.
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Al papá, de 43 años, le hicieron una cirugía para colocarle unos separadores en su sistema urinario, pero no se logró.
“Para dormir es una penitencia porque me levanto hasta 10 u 11 veces a orinar, pero ayer (martes 21 de abril) me tomé un fresco de limón que me dijo el doctor y me levanté solamente cuatro veces”, contó.
Su único apoyo son su mamá y hermana
Desde que le dijeron que tiene los tumores y no puede trabajar por el dolor, su mamá y su hermana le ayudan con la atención de sus hijos, así como con la alimentación del hogar.
Aunque ellas lo ayudan, don Jurgen se siente muy presionado por los gastos de luz, agua y la educación de sus pollitos.
“Mi hermana me ayuda con la alimentación y con unos ejercicios que necesito hacer todos los días. También me lleva a cualquier lado; va conmigo a las citas”.
Su mamá, quien es una adulta mayor, deja y recoge a las niñas de 4 y 2 años del CEN-CINAI.
“Las trae a la casa y se queda cuidándome. Debería ser lo contrario, que yo cuidara a mi mamá, pero por cuestiones de la vida, nos tocó esto”, lamenta.
Actualmente, vive con su mamá porque su casa tiene un problema de humedad y él no está en condiciones de exponerse a algún virus y comprometer aún más su salud.
“Se mete mucho el agua, entonces nos tocó irnos”, relata.
Agradece cualquier ayuda
Don Jurgen expresó que cualquier ayuda que le puedan dar es bienvenida, pues en estos momentos tiene mucha necesidad.
Por ejemplo, la comida para sus hijos, pues al no tener ingresos, se ve limitado para darles lo que necesitan.
“Dios sabe que con cualquier cosita que me puedan ayudar, me va a servir de mucho porque ahorita no tengo plata”.
El vecino de Alajuelita comentó que tiene problemas con el colchón y por eso no puede dormir cómodo.
También reveló que la está pulseando para que les den una beca a sus hijos mayores.
Si usted quiere ayudarle a don Jurgen, puede contactarlo al 6362-5232.
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