Sentado con la tranquilidad que dan los años, don Jorge Asimbaya Rodríguez guarda una historia que parece sacada de una película.
Antes de que Chuck Norris conquistara Hollywood junto a Bruce Lee y se convirtiera en una de las mayores leyendas del cine de acción, este maestro venezolano de las artes marciales ya sabía de primera mano lo duro que era pelear contra Norris.
Corría la década de los setenta cuando ambos coincidieron en una competencia abierta disputada en Los Ángeles, California. En aquella época, Norris ya era tricampeón mundial de karate y comenzaba a construir el prestigio que lo llevaría a convertirse en una figura histórica de las artes marciales.
Don Jorge representaba a su academia El Gran Tigre Chai Do Kwan, de Venezuela. Era apenas un joven cinturón negro , primer dan, convencido de que podía medirse con cualquiera.
“Eso fue por allá de 1975. Me tocó pelear con él porque por el peso estábamos en la misma categoría. Recuerdo muy bien que el primer round lo manejé muy bien, me defendí excelente. Terminé ganando ese primer round 1-0 y estaba muy contento”, aseguró.
Llegó el segundo asalto y todo cambió en menos de un segundo.
“Con una velocidad impresionante de la cual no me di ni cuenta, Chuck Norris giró y me pegó una patada en la cabeza…y no me acuerdo de nada a partir de ahí.
“Cuando reaccioné y me desperté estaba en la ambulancia en donde me estaban revisando la cabeza. Fue un nocaut fulminante e instantáneo. Perdí, pero tuve el privilegio de enfrentar a uno de los grandes maestros de las artes marciales”, nos contó cuando lo visitamos en Ciudad Quesada.
Con los años vio cómo aquel rival se transformó en una estrella del cine y en un fenómeno mundial.
“Después Hollywood lo contrató y se hizo todavía más famoso. Mucha gente habla de él por las películas, pero antes de todo eso ya era un extraordinario artista marcial”, afirma.
Don Jorge es cinturón negro octavo dan en Taekwondo; cinturón negro cuarto dan en Hapkido; y Dragón Dorado en Kung Fu, estilo Garra de Tigre.
La pelea más dura no fue contra Chuck Norris
Sin embargo, aquel nocaut quedó pequeño frente a la batalla que la vida le tenía preparada décadas después.
Tras vivir en Venezuela y Ecuador, donde dirigió su propio gimnasio de taekwondo, decidió emprender el viaje hacia Estados Unidos junto a su hijo, su nuera y sus pequeños nietos. Para lograrlo tuvieron que atravesar el Tapón del Darién.
Fue en esa selva donde una bacteria le cambió la vida.
“Sufrí como una picadura, fue en el tobillo. Yo seguí caminando porque pensé que no era nada. Me lavaba la herida, pero cada día me sentía peor, con mareos y la pierna cada vez más inflamada.
“Cuando llegué a Costa Rica ya estaba muy grave. Los médicos hablaron con mi hijo porque pensaban que no iba a sobrevivir. Me dijeron que la única manera de salvarme era amputándome la pierna”, cuenta.
El viaje terminó en el Hospital de San Carlos. La bacteria avanzó con tanta rapidez que los especialistas no tuvieron otra opción que amputarle la pierna derecha.
El maestro no deja de enseñar
Lejos de rendirse, don Jorge encontró un nuevo propósito en Costa Rica. Desde hace varios años vive en el Hogar de Ancianos San Vicente de Paúl, en Ciudad Quesada, donde volvió a hacer lo único que ha sabido durante toda su vida: enseñar artes marciales.
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Con una prótesis continúa impartiendo clases de taekwondo y defensa personal, prepara alumnos para competencias nacionales y sigue soñando con formar nuevos talentos.
“Aquí me han tratado muy bien. Estoy agradecido con Costa Rica porque me salvaron la vida. Mi sueño sigue siendo enseñar artes marciales. Quiero sacar talentos. Mientras Dios me dé fuerzas voy a seguir dando clases”, asegura.
La vida le permitió enfrentarse a Chuck Norris cuando era uno de los mejores karatecas del planeta. Como casi todos, ha escuchado las leyendas que le han inventado a la figura de Chuck Norris (quien falleció el pasado 19 de marzo) como aquella de que hasta los tigres le tienen miedo y que derrotó de una sola patada a un león.
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“Algunas me dan risa, pero cuidado y muchas son verdad porque Chuck Norris era un verdadero experto de las artes marciales”, explica.
Sí le alegra que en su vida se haya cruzado un grande como Norris, pero la victoria que más orgullo le produce no es la de levantarse después de perder una pierna y demostrar que un verdadero maestro de las artes marciales nunca deja de luchar.






