Ángela Aguilar Vargas es una de las diputadas que inició labores en la Asamblea Legislativa el pasado 1.° de mayo.
Pertenece a la fracción del Partido Liberación Nacional (PLN) y en La Teja conversamos con ella para conocer cuáles serán sus prioridades como legisladora.
También nos contó cosas de su vida personal, entre ellas que tiene un perro al que adora y ve como un hijo. Además, nos relató las situaciones tan curiosas que ha vivido por llamarse igual que la cantante Ángela Aguilar, la esposa de Cristian Nodal.
—¿Cómo ha sentido estas primeras semanas aquí en la Asamblea Legislativa?
Primero que todo, a nivel del ambiente, excelente; todas las personas son superamables. En la parte laboral, sí un cambio rotundo; me he tenido que acomodar.
—¿Cuáles van a ser sus prioridades como diputada?
Todo aquello que promueva la salud física y mental. También la parte de desarrollo socioeconómico para mí es fundamental. Soy economista e ingeniera industrial; me interesa la parte de la economía en el mejoramiento de la calidad de vida de las personas. La distribución de los recursos o los escasos recursos ante muchas necesidades es fundamental.
Costa Rica tiene que mejorar en seguridad, educación, salud. Igualmente, el agro, nuestros agricultores están pasando por situaciones muy difíciles.
—¿Ya tiene algún proyecto de ley encaminado?
Estamos trabajando en un proyecto de ley para las personas habitantes de calle. Es para dar normativa donde las policías, por ejemplo, o los gobiernos locales o las diferentes instituciones puedan tener un abordaje legal, porque en este momento las personas que están en situación de calle no pueden llevarse obligadamente a ser atendidas, a no ser que se demuestre que no tienen sus propias facultades mentales para poder tomar decisiones.
Un perrito le cambió la vida
—Cuéntenos sobre el perrito que le cambió la vida.
Vivo con un perrito que se llama Yoshi, lo adopté a los cuatro meses de nacido y me cambió la vida. Es como mi bebé; incluso tuve que cambiar de vehículo para que él pueda andar cómodo.
Por él cambiaron mis prioridades, mis horarios, mis rutinas. Antes iba a cualquier actividad y me quedaba tarde o, tal vez, me quedaba a dormir donde mi papá sin ningún problema; ahora, antes de tomar una decisión de esas, tengo que pensar que él está en la casa y que necesita vigilancia, alimentación, agua; es mi compañero y hasta duerme conmigo.
Cuando estaba cachorrito, se comió todos los sillones y todos los muebles; un día me desinfló las cuatro llantas del carro. Ha sido supertortero, pero igual lo amo.
—¿Qué siente usted que se podría mejorar en la legislación sobre la tenencia de mascotas?
Hay dos fases que yo considero sumamente importantes. Primero es la parte educativa, la capacitación, la sensibilización sobre lo que es la responsabilidad de tener a cargo una mascota. La otra parte ya es la sancionatoria con lo que es el maltrato.
Considero que la ley tiene algunos vacíos muy fuertes y también tenemos que ser realistas; hay una situación a nivel judicial que está atravesando el país. Si para las personas hay juicios que duran años en realizarse, ahora imagínese en el tema bienestar animal. El juzgado no está teniendo una unidad especializada para lo que es la parte de bienestar animal.
Estamos trabajando en un proyecto de ley que es una reforma al artículo 40 de la ley de planificación urbana. ¿Por qué? Porque este artículo hace la distribución de las áreas infantiles, parques, áreas comunales, pero la ley tiene años y no está apta a la realidad actual. Todas las municipalidades tienen un problema fuertísimo, que es que las personas están solicitando espacios para llevar a sus mascotas a que se desestresen, a que caminen, a que jueguen.
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Tiempo libre y anécdotas de su nombre
—¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?
Me gusta cocinar y cocino rico. Me encanta hacer espaguetis, lengua en salsa, olla de carne. Los fines de semana los utilizo cuando no tengo actividades, para dedicarme a la casa. Disfruto pasar tiempo en familia.
—Doña Ángela, usted tiene el mismo nombre de la cantante Ángela Aguilar, la hija del también cantante Pepe Aguilar. ¿Le hacen bromas por llamarse igual que ella?
Ay, siempre me molestan con eso, me preguntan: “¿Y usted también canta?”. Y les respondo: “Canto, pero no tan bonito”.
Me pasó una vez que llamé para hacer una solicitud de un servicio de comida express y el muchacho que estaba tomando el pedido pensó que lo estaba vacilando, me iba a cancelar el pedido, me decía: ‘No me vacile, no le voy a mandar nada, ¿cómo se va a llamar Ángela Aguilar?’, y yo le decía: ‘Sí, muchacho, me llamo Ángela Aguilar Vargas’.
Él me decía que seguro yo lo estaba molestando y que iba a cancelar el pedido, hasta que logré convencerlo. Como me llamo igual que la cantante, cuesta que a la gente se le olvide mi nombre.




