El objetivo de la propuesta de reforma constitucional que pretende cambiar la Constitución Política para permitir la reelección presidencial continua no sería lo que parece, según afirman algunos expertos.
Quienes entienden de política aseguran que esa iniciativa nació muerta y que los diputados oficialistas que presentaron la reforma la saben perfectamente, pero que la intención de ellos sería usar el tema para hacer ruido político y distraer a la gente de lo que realmente está pasando.
Y es que, si usted ha estado al tanto de las noticias, esta semana ha sido un verdadero dolor de cabeza para el oficialismo. Lo han criticado mucho por casos polémicos en los que ha quedado mal parados.
Una cortina de humo
Para que se haga una idea, todavía circulan fuertes cuestionamientos sobre la aparente cercanía del chino-tico extraditable Guobin Tam Zhang con la campaña de Fernández y el gobierno de Rodrigo Chaves, ya que el Partido Pueblo Soberano (PPSO) sigue sin dar explicaciones claras sobre el tema.
También recibió fuertes críticas la legisladora Marta Esquivel por una actividad que se llevó a cabo en el salón de Expresidentes de la República en el Congreso, en el que estuvo su hija y en la que se habrían grabado videos publicitarios. Muchos calificaron el tema como un descaro y una falta de respeto al recinto.
A esto hay que sumar el escándalo que se destapó hace unos días al salir a la luz que la diputada oficialista Mayuli Ortega anda en un carro BMW de lujo para su uso personal, por el que el pueblo de Costa Rica paga cerca de 1.200.000 colones al mes a través del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) con fondos públicos.
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Y como si fuera poco, a los diputados del PPSO los denunciaron por “robar” proyectos de ley de la oposición. Los legisladores de oposición denuncian que los copian, les ponen su nombre, los presentan y les dicen a los autores reales que retiren las iniciativas originales porque ellos, que son mayoría, las votarán en contra, todo con el fin de quedarse con los aplausos y los créditos.
Justo después de que les destaparan todas estas “tortas”, ¿qué hicieron los diputados oficialistas? Convocaron una conferencia de prensa con bombos y platillos para anunciar un proyecto de reforma constitucional que busca la reelección presidencial continua.
La propuesta permitiría que un mandatario fuera reelegido de forma inmediata al terminar su periodo y, luego de eso, tendría que estar fuera del poder durante cuatro años. Si quisiera, posteriormente podría volver a ser candidato a la presidencia y, en caso de resultar elegido presidente, optar nuevamente por la reelección inmediata para luego descansar cuatro años, y así sucesivamente.
La “política del titiritero”
Hablamos con el politólogo y sociólogo Francisco Barahona y sus palabras fueron claras. Él nos dijo que esta era como la “política del titiritero”.
¿Y qué es eso? Se trata de una tradición artística milenaria que recorre plazas, ferias y pueblos para llevar entretenimiento, humor y crítica social a las comunidades.
“El titiritero es un hombre que va por la calle de un pueblo y tiene un aparato que emite música. Delante tiene algunos muñequitos y se va parando en las esquinas y va haciendo lo que sabe hacer, imita con las voces a personajes públicos para entretener a las personas”, explicó Francisco.
En palabras sencillas, asegura que quieren distraer a la gente de los cuestionamientos al gobierno. Barahona dice que estos proyectos son como nubes o escenarios falsos que se utilizan a propósito para hacer ruido porque en el fondo no tienen proyecto político.
“No tienen ni compromiso ideológico”, asegura el experto y, además, agrega algo muy duro: “No practican ningún tipo de ética”. Por eso, dice él, se animan incluso a dejarse proyectos de otros diputados.
Una reforma que nació muerta
Pero, ¿qué tan en serio debemos tomar este plan de reelección? Le preguntamos al abogado constitucionalista Rubén Hernández y su respuesta fue contundente: “Ese proyecto nació muerto, política y jurídicamente”.
Rubén aclaró que según la jurisprudencia de la Sala Constitucional, un cambio tan grande solo lo podría aprobar una Constituyente y jamás la Asamblea Legislativa, incluso si tuviera los 38 votos (que de por sí, dice él, jamás los van a conseguir).
Además, el abogado advirtió que la propuesta es peligrosa porque es una “forma indirecta de violar la prohibición que estableció la Corte Interamericana de la reelección indefinida”.
Cuando le preguntamos si este tipo de propuestas podría abrirle la puerta a la dictadura, Rubén respondió sin pelos en la lengua: “Desde luego, eso es lo que persigue, en pocas palabras”, aseguró.


