Costa Rica registra una fuerte disminución en la tasa de natalidad, según Naciones Unidas y el Instituto Nacional de Estadística y Censos.
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De acuerdo con los datos, Costa Rica tiene una tasa de natalidad de 1,12 hijos por mujer, colocando al país en niveles “ultra bajos”. Especialistas y organismos internacionales consideran que una tasa cercana a 2,1 hijos por mujer permite la estabilidad poblacional.
El INEC informó en 2025 que la tasa de fecundidad bajó a 45.821 nacimientos en 2024 comparado al 2023 con 50.205 nacimientos.
La caída en la cantidad de nacimientos puede traer problemas a las futuras pensiones; la preocupación surge porque menos fecundidad implica menos personas cotizando en el futuro para sostener el sistema de pensiones.
Sin embargo, los jóvenes prefieren no tener hijos por razones que van desde el alto costo de vida, experiencias vividas en la infancia, o simplemente tienen otros objetivos.
Este medio conversó con una pareja que decidió no tener hijos y ser una familia de dos personas y varios peluditos.
Valeria Esquivel y Diego González llevan varios años casados, viven una vida tranquila y siguen sus sueños a nivel profesional. Ambos disfrutan el estilo de vida que tienen y quieren mantenerlo así.
Ellos consideraron no tener hijos por varios factores, entre ellos, no contar con personas que puedan cuidarlos cuando tengan que trabajar.
“Cuando estaba joven decía: ‘Quiero tener un hijo joven y compartir con él’, pero conforme fui estudiando, trabajando y ayudando a mi mamá y mi abuelita decía: ‘Soy hija única y me toca cuidar a mi abuelita y a mi mamá, pero ¿quién va a cuidar a mis hijos?’”, comentó Valeria.
La joven contó que no le gustaría que cualquier persona cuide a sus hijos ni enviarlos a una guardería a muy temprana edad.
Asimismo, aseguró que disfruta el estilo de vida que tiene actualmente.
“Tengo gatos; en la noche les dejo la comida, pero con un bebé no se puede hacer eso. Nos vamos de paseo y no pasa nada. Con un bebé hay que pensarlo: que si se enferma”, dijo.
Tampoco le gustaría que su hijo pase tiempo separado de sus papás, pues ella fue criada por sus abuelos porque su mamá trabajaba como guardacostas en Golfito.
“Siempre le reclamaba la ausencia. No quiero tener un hijo que me reclame a mí lo mismo que yo sufrí”, contó.
Tendrían que sacrificar
Si eventualmente tuviera un hijo, la pareja tendría que sacrificar tiempo, estilo de vida y dinero, pues uno de los dos tendría que quedarse en casa.
“Tener animales no es jugando; hay que limpiarles y comprarles comida. Pienso que con un bebé es todavía más difícil porque implica más cuidados y atención”, dijo Diego.
“Quizás uno de los dos tendría que sacrificar algo, tal vez el trabajo. Es como: okey, yo me quedo cuidando al bebé porque no quiero pagar una guardería o que alguien lo cuide”, añadió.
El joven comentó que tanto él como Valeria son demandantes de la atención del otro.
Han recibido comentarios incómodos
Como pareja que no piensa tener hijos, Valeria y Diego reciben comentarios incómodos sobre su decisión.
“Hemos recibido muchos, empezando por: ‘¿Y para cuándo van a pedir bebé?’ y uno es como... ‘Pero es que no quiero’”, contó la joven.
También han recibido críticas por el hecho de que tienen mascotas y no hijos.
“Hay gente que nos dice: ‘¿Cómo tienen animales y no un hijo?’ o ‘No sean raros y pidan un hijo de verdad’”, comentó Esquivel.
La pareja tampoco se salvó de comentarios cuando se iban a casar.
“Un padre me dijo que los hijos son la base del matrimonio, pero yo no lo considero así. Para mí son el respeto, el amor, la confianza y lo que se construye juntos. Si viene un chiquito, bueno, pero si no quiero y lo puedo evitar, no lo voy a tener”, dijo.
La joven aseguró que su mamá y su abuela aceptaron que no tendrán nietos y que ella es feliz con su esposo, sus gatos y ahijados.
No quieren depender de la pensión
Ambos tienen claro que las futuras pensiones están en riesgo por la baja natalidad y por eso se han dedicado a ahorrar para generar una pensión propia.
“Desde un inicio casi que ni la contábamos (la pensión). Pagamos el seguro porque hay que hacerlo, pero mejor ni contar con la pensión”, dijo González.
“Hay que ver la manera de generarnos nuestra propia ‘pensión’ para mantenernos cuando lleguemos a viejos”, añadió.
Diego mencionó que hay adultos mayores que reciben montos insuficientes. Por ejemplo, la abuela de su esposa recibe 80.000 colones por mes.
Por su parte, Valeria pidió al Estado herramientas para que niños y jóvenes desarrollen habilidades empresariales y financieras.
La Caja Costarricense de Seguro Social anunció hace unos días una serie de iniciativas para fortalecer el régimen del seguro de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) ante el riesgo que enfrentan las pensiones.
Entre las propuestas están aumentar el requisito de cuotas de 300 a 360 (5 años más de trabajo), redistribuir el 0,25% del Banco Popular y las cargas patronales de otras instituciones hacia el IVM, hacer ajustes en la tasa de reemplazo integral, en la pensión anticipada y en las compensaciones para las mujeres y más.
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