El Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) habilitó el 3 de junio el nuevo puente peatonal ubicado frente a la plaza de deportes en Hatillo 8 e inmediatamente se armó el vacilón porque quedó un toquecillo largo, por lo que La Teja alistó botella con agua, tenis y fuimos a cruzarlo.
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Nos preparamos bien porque el puente mide 385 metros de largo, no es jugando la cosa, estamos hablando que cruzarlo ida y vuelta ya es casi un kilómetro.
Mientras recorríamos el puente, nos topamos con varios vecinos, quienes no se quedaron callados. Hubo de todo, opiniones positivas, mientras que otros sí consideraron que el nuevo puente no está bien acondicionado a sus necesidades.
Guillermo Meléndez, vecino de Hatillo, comentó que la gente teme ser asaltada en el puente, porque lo que sobra es chance para un asalto.
“Un día de estos asaltaron a una muchacha. Ese es el miedo. Antes había un puente pequeño y ahora, con este puente grande, para un adulto mayor es pesado”, dijo.
El vecino señaló que el trayecto es muy largo y, además, la situación se vuelve peligrosa cuando llueve.
También nos encontramos con Rafael Ángel González, presidente del concejo municipal de San José, quien llegó a ver el puente tras escuchar comentarios de la gente.
“A un paso normal, se necesitan más o menos 3:30 minutos para recorrer el puente de un lado a otro y tenemos casi 300 metros de infraestructura, lo cual, desde nuestro punto de vista, es muy poco eficiente porque le complejiza un poco el tránsito a los peatones. Al final seguimos priorizando el tráfico vehicular”, dijo.
González señaló que no se exploraron otras opciones, como el aprovechamiento de espacios para hacer bulevares o parques.
“Hay otros ejemplos de puentes que son mucho más eficientes en el sentido de que requieren menos espacio y menos esfuerzo para las personas con algún tipo de movilidad reducida”, comentó.
Esto encontramos al cruzar el puente
Hicimos el ejercicio de cruzar el puente dos veces porque nos dimos cuenta, a medio camino, de que caminamos muy rápido. La primera vez, o sea, a nuestro ritmo, duramos 3 minutos y 10 segundos. En la segunda, aunque igual no caminamos tan despacio, sí bajamos revoluciones y tardamos 3 minutos con 50 segundos. Sin embargo, vimos a un adulto mayor cruzarlo y calculamos que, a su ritmo pudo durar entre 5 y 6 minutos.
El puente es largo, sí, pero curiosamente solo de un lado: el sur. Nosotros llegamos a él por el lado opuesto, o sea, el norte. En ese costado parece un puente peatonal normal, porque la rampa está en una zona más elevada y es mucho más corta que la otra. Por eso, cuando empezamos a subirla, casi ni se sintió y se hizo rápido. El tramo que une las dos rampas es normal, tampoco es largo, pero cuando uno llega al otro extremo y empieza a bajarlo es cuando dice: “Opa, este sí es más larguillo”.
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Esa rampa se hace larga, tanto para bajar como para subir, pero la inclinación no es tan pronunciada, por lo que tampoco se siente mucho. Ahora, como el día estaba frío, íbamos con suéter, pero con cruzarlo ida y vuelta tuvimos que quitárnoslo porque ya habíamos sudado bastante. O sea, que si usted va a ir a comprar pan y devolverse, téngalo por seguro: ya hizo el ejercicio del día.
Les vamos a ser sinceros: no criticaríamos el puente porque cumple su función, que es evitar accidentes. Pero hablamos desde nuestros privilegios, ya que no tenemos ninguna discapacidad física ni tampoco somos adultos mayores. Además, que el puente sea transitable (aunque se dure bastante en cruzarlo) no quiere decir que algún ingeniero, que sí tiene más conocimiento sobre el tema, no pueda determinar si la infraestructura pudo ser mucho más práctica o no, precisamente para todo tipo de peatones y no solo para quienes podemos cruzarlo sin problema.
Contactamos al Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) de la Universidad de Costa Rica (UCR) para conversar con un ingeniero y que nos compartiera su punto de vista sobre el nuevo puente, pero nos indicaron que están terminando el informe de auditoría del proyecto, por lo que no podían referirse al tema por el momento.
También consultamos al Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos (CFIA); sin embargo, nos comentaron que aún no tenían un vocero disponible, por lo que al cierre de esta nota seguimos esperando una respuesta.
Otros vecinos aplaudieron la obra
Mientras algunas personas expresaron su descontento por el nuevo puente peatonal, otras hablaron maravillas sobre él.
José Carlos, quien no mencionó su apellido, comentó que el puente nuevo, a diferencia del anterior, está bien iluminado.
“El puente es bonito, es cómodo. Siempre veo a la gente pasando allá al otro lado. Este es mejor, hay luces y me gusta”, dijo.
Otro vecino, Marvin Hernández, señaló que los vecinos están contentos con el puente porque es “excelente”. Él afirmó que se dura mucho cruzándolo, pero es muy seguro y uno no se cansa.
“El puente está muy bien en todo sentido”, expresó.
Sin embargo, admitió que la situación puede complicarse cuando tiene que tomar el bus.
“Si vengo del otro lado porque ahí no hay bus, no tengo tiempo para tomarlo. Ese es el único problema”, dijo.
“El puente viejo era más fácil, pero era muy inseguro. Los carros chocaban contra él”, añadió.
Eduardo López comentó que le parece un puente muy bonito y fácil de cruzar, especialmente para los adultos mayores.
El proyecto de las obras viales en Circunvalación, donde recientemente se puso en servicio un paso elevado que une Hatillos 7 y 8, tuvo una inversión de 5.189 millones de colones, según una publicación del MOPT en abril.
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