Hay herencias que no se ahorran en un banco ni se dejan escritas en un testamento. Se transmiten con el ejemplo, con la oración y, en el caso de la familia Córdoba, caminando juntos hacia los pies de la Virgen de los Ángeles.
Este año, por primera vez, tres generaciones de una familia talamanqueña emprendieron la romería desde Talamanca hasta Cartago, un recorrido de más de 200 kilómetros cargado de sacrificio, esperanza y agradecimiento.
Don Pedro Córdoba López, de 68 años; su hijo, Pedro Alexánder Córdoba Solano, quien recién celebró 50 años el 25 de julio, y la más pequeña de la familia, Auritz Amari Córdoba Cordero, de apenas dos años, forman parte de los 90 romeros de Talamanca que iniciaron su peregrinación el pasado martes 28 de julio rumbo a la basílica de Nuestra Señora de los Ángeles.
La caminata dura cuatro días hasta llegar el 1 de agosto a los pies de la Patrona de Costa Rica, donde presentarán sus peticiones, promesas y agradecimientos, así como los de varias comunidades.
Para don Pedro, la caminata tiene un significado muy especial. Después de muchos años de peregrinar y de confiar en Dios en los momentos más difíciles, siente una enorme alegría al compartir este recorrido junto a su hijo mayor y ver cómo la fe comienza también a sembrarse en su nieta.
“Dios siempre ha bendecido a nuestra familia y nos ha sostenido en medio de las dificultades. Llegar hasta la Basílica es una manera de agradecerle por todo lo que ha hecho por nosotros”, expresó.
Alexánder decidió realizar esta romería movido por un profundo sentimiento de gratitud. Asegura que su vida cambió gracias a la fe y que esta caminata representa una oportunidad para agradecer todo lo recibido.
“Quiero darle gracias a Dios porque me ha salvado la vida, me ha mantenido firme y me ha dado la fortaleza para transformar mi vida desde lo más profundo. Este camino es una forma de decirle gracias por nunca abandonarme”, manifestó.
Sin embargo, ambos coinciden en que el regalo más grande de esta experiencia no está únicamente en llegar a Cartago, sino en recorrer el camino juntos.
Para el abuelo, compartir esta romería con su hijo es un sueño que había esperado durante mucho tiempo. Para Alexánder, hacerlo acompañado por su padre y llevar consigo a su hija Auritz Amari significa comenzar a construir una tradición familiar que espera mantener durante muchos años.
La pequeña, quien cumplió dos años el 13 de julio, se convirtió en la romera más joven de la familia.
Aunque por su edad hará gran parte del trayecto en los brazos de su papá, su presencia simboliza el deseo de transmitir la fe desde los primeros años de vida y conservar viva una costumbre que ha fortalecido a la familia generación tras generación.
Más de 90 romeros unidos por la fe
La historia de los Córdoba también representa el sentir de los romeros de Talamanca, un grupo de peregrinos que mantiene viva esta manifestación de fe desde 2013.
En esta ocasión, 90 vecinos de diferentes comunidades del cantón emprendieron juntos el largo recorrido de más de 200 kilómetros hasta la Basílica, llevando en cada paso promesas, agradecimientos y la esperanza de encontrarse con la Virgen de los Ángeles.
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El cansancio, las ampollas y el esfuerzo físico pasan a un segundo plano cuando el corazón está lleno de gratitud.
Una camiseta llena de amor y unión
Para este 2026, los peregrinos de Talamanca mandaron a hacer una camiseta muy especial que demuestra el amor y la unión entre los pueblos talamanqueños, ya que tiene una hermosa leyenda en cuatro idiomas.
Es una sola oración, pero está cargada de igualdad: “Madre cuida mi camino”, en español. La misma en inglés criollo de Limón: “Mada, tek cyar a mi journey”; también está en cabécar: “Miwola sa ñala akonu” y en bribrí: “Mina sá ñala kónana”.
El pasado 28 de julio, vivieron un hermoso momento cuando los fieles de la iglesia de Limonal les hicieron un pequeño altar para recibirlos y les dieron cafecito, pan y un sabroso arroz con leche.
Hay de todo entre los 90 peregrinos. Está don Jesús Fernando Montiel Valladares, quien es de Guápiles, pero desde 2024 en Talamanca lo han adoptado para la romería. Tiene 62 años y es el romero de mayor edad del grupo.
“Trabajo en una llantera en Guápiles y eso me mantiene activo todo el día, además, para estar bien de salud me como un diente de ajo todas las mañanas”, dice.
Hay otra adoptada, doña Emma Marín Bonilla, quien es de Paraíso de Cartago y tiene 60 años: “por una petición especial hacia la Virgencita sentí en el corazón caminar desde Talamanca. Antes la hacía desde San José”, cuenta la mujer de mayor edad del grupo.
Heidelin Morales es una joven de Alto Arenal de Talamanca. Eso significa que para comenzar con los 90 peregrinos tuvo que caminar, luego tomar una lancha y volver a caminar. En total, el trayecto duró 6 horas solo para llegar a la parroquia San Antonio de Padua en Bribrí, de donde salieron.
“Es el segundo año que hago esta romería y me alegra mucho que mi mamá me regaló un rosario para que me acompañara. Le pido a la Virgencita por mis estudios y la bendición de mi familia”, asegura.
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Nosotros le agradecemos a la periodista de Talamanca, Andreas Cordero, por ayudarnos con las entrevistas y fotografías para esta nota.
Presentes desde el 2013
Vilmar Sánchez fundó esta romería talamanqueña en 2013. Tiene 60 años.
“Tenía una promesa que la Virgencita me cumplió y por eso me animé. Comencé con cuatro personas y cada año se suman más y más”, dice el papá fundador de los romeros de Talamanca.
El primer día, el 28 de julio, el trayecto fue de Bribrí a Cieneguita en Limón, unos 60 kilómetros. El miércoles 29 de julio caminaron de la catedral de Limón a la iglesia católica de Siquirres, otros 60 kilómetros. Ahí se quedaron incluso todo el 30 de julio.
El viernes 31 de julio salen de Siquirres hasta Turrialba para recorrer 47 kilómetros y el sábado 1 de agosto caminan de Turrialba hasta los pies de La Negrita en Cartago; ese trayecto es de unos 42 kilómetros, lo que hace un total de aproximadamente 210 kilómetros.
















