El sistema de salud enfrenta un desafío importante debido al incremento sostenido de virus respiratorios, situación que se agrava con los cambios de temperatura provocados por los empujes fríos.
Ante este escenario, las autoridades médicas hacen un llamado urgente a las familias, especialmente a las madres de recién nacidos, para extremar los cuidados de estos, cuyo sistema inmunológico aún se encuentra en etapa de maduración.
Los datos oficiales reflejan la vulnerabilidad de la población infantil. Según el informe epidemiológico del Ministerio de Salud, divulgado a finales de diciembre de 2025, el impacto en los lactantes es severo:
- Entre 1.500 y 1.700 menores de un año sufrieron infecciones respiratorias agudas graves (IRAG).
- Se diagnosticaron entre 40.000 y 60.000 casos de Infecciones Respiratorias Agudas (IRAS).
- Cerca de 600 bebés se vieron afectados por enfermedades tipo influenza.
Este panorama es especialmente crítico si se considera que, según el INEC, casi el 43% de los nacimientos en el país corresponden a madres que viven esta experiencia por primera vez, lo que refuerza la necesidad de educación preventiva.
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Prevención desde el embarazo y vacunación
La protección del bebé se debe iniciar antes del parto.
La doctora Milena Vega Villalobos, enfermera obstetra y profesora de la Universidad Hispanoamericana (UH), enfatiza que el cumplimiento del esquema de vacunación durante la gestación es fundamental.
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Las vacunas contra el virus respiratorio sincitial, el tétano, la difteria y la tosferina (Tdap) generan anticuerpos que se transmiten al feto.
Asimismo, se recomienda que todos los adultos que convivirán de forma cercana con el recién nacido cuenten con sus vacunas al día para crear un “efecto capullo” de protección.
Recomendaciones para el manejo de visitas y ambiente
La vulnerabilidad de un bebé menor de tres meses exige medidas estrictas en el hogar:
- Lavado de manos frecuente: Es la medida más sencilla y eficaz antes de tocar al recién nacido.
- Restricción de visitas: Los expertos sugieren ser rigurosos con las personas que ingresan al hogar, ya que un resfrío común en un adulto puede derivar en una complicación grave para el lactante.
- Evitar lugares concurridos: Durante los primeros días, no se debe exponer al bebé a sitios cerrados con mucha gente o espacios con contaminantes como el humo de tabaco.
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Protección ante los cambios bruscos de temperatura
El sistema de regulación de temperatura de los recién nacidos es inmaduro, por lo que los empujes fríos representan un riesgo directo. La recomendación técnica es vestir al bebé con varias capas de ropa y utilizar cobijas más gruesas durante las noches.
Al realizar el cambio de ropa o el baño, es importante hacerlo en lugares cerrados para evitar corrientes de aire. Si la madre presenta síntomas de resfriado, debe evitar la automedicación, ya que muchos fármacos pueden pasar al bebé a través de la leche materna.
Importancia de la lactancia materna y controles médicos
La lactancia materna es la principal fuente de defensas naturales. Las madres deben contar con apoyo constante para establecer este vínculo lo antes posible. En casos de dificultad, los bancos de leche humana se presentan como una alternativa vital para garantizar la nutrición y protección del menor.
Finalmente, el cumplimiento de las citas de control es innegociable para valorar el desarrollo del niño y detectar enfermedades a tiempo.
Finalmente, el cumplimiento de las citas de control es innegociable para valorar el desarrollo del niño y detectar enfermedades a tiempo.



