La tecnología se ha convertido en uno de los principales desafíos para los cajeros de supermercados y restaurantes de comida rápida; este avance ha puesto dicha ocupación en una situación de vulnerabilidad, acercándola a lo que algunos expertos consideran un “peligro de extinción”.
Cada vez es más común que, al realizar una compra, el cliente se encuentre con una terminal automatizada en lugar de un colaborador humano. Este fenómeno no es exclusivo de Costa Rica; surgió en mercados internacionales y se consolidó en naciones de Europa y Norteamérica. No obstante, la tendencia de las cajas de autopago (o self-checkout) se intensifica ahora en el territorio nacional.
Aunque muchos usuarios prefieren este sistema por la agilidad que ofrece al evitar las filas convencionales, otros experimentan incomodidad y evitan su uso a toda costa. Además, para los sectores de la población con menor alfabetización digital, como algunos adultos mayores, el uso de estas estaciones tecnológicas representa una barrera significativa y una complicación en su experiencia de compra.
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A cada rato se presentan complicaciones
Ana Morales, vecina de San Francisco de Dos Ríos, mantiene una lucha constante con las terminales de autopago. Cada vez que acude a realizar las compras para su madre en un supermercado cercano, se enfrenta a dificultades técnicas que la obligan a solicitar ayuda externa.
“Cuando los productos son muy livianos, parece que la máquina no detecta que uno los ha colocado en el área de empaque; entonces hay que pedir asistencia. A veces, la terminal se bloquea repentinamente y emite un mensaje automático solicitando ayuda del personal. Siempre surge algún inconveniente, y un proceso que debería ser ágil y amigable termina siendo tedioso”, manifestó Morales.
“Tampoco me gusta cuando voy a un lugar de comida rápida y tengo que ordenar por medio de una máquina porque, si le quiero quitar la lechuga a la hamburguesa, por ejemplo, ya se complica el asunto; prefiero mil veces tratar con una persona y pedirle a ella lo que quiero”, agregó.
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Un ahorro para las empresas
El economista Fernando Rodríguez explica que este tema de la automatización de las estaciones de atención al cliente en los restaurantes de comida rápida empezó incluso desde antes de la pandemia. Con todo el tema del covid-19 se frenó un poco, pero se ha ido generalizando.
“Esto es parte de que algunos empleos se van reduciendo en función de los procesos de automatización... La mayoría de la gente ya utiliza medios electrónicos de pago y eso ha facilitado mucho este proceso”, explicó el experto.
“Para las empresas significa un beneficio económico, hay que decirlo, lo están implementando no porque sea una moda, sino porque precisamente les genera un ahorro”, añadió el economista.
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Menos empleo debido a las máquinas de autopago
Ana Morales dice que una de las cosas que menos le gustan de los puestos de autopago es que ocupan el lugar de personas; es decir, les quitan el empleo.
Eso lo confirma el economista, quien dice que en casos como estos la tecnología automatiza procesos y eso reduce los puestos de trabajo.
“Para los trabajadores implica menos opciones de empleo. Desgraciadamente, yo creo que esto es uno de los fenómenos que nos va a esperar; ya ha venido pasando en otras cosas; por ejemplo, en los parqueos de los centros comerciales y algunos edificios, ya no hay personas cobrando el parqueo; uno entra, toma un tiquete y después este lo cancela en una máquina, pasa y listo.
Pero el tema de verdad se las trae porque, según explica el economista, sale afectada hasta la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
“Hay un impacto en las cotizaciones de la seguridad social; si una persona pasa a ser sustituida por una máquina y esa persona deja de recibir un ingreso económico, pues tampoco cotiza a la CCSS, entonces es un doble problema porque ya no aporta ni al seguro de salud ni al régimen de Invalidez Vejez y Muerte (IVM) y, evidentemente, es un problema para la persona porque se queda sin cobertura de salud y no cotiza para la pensión”, detalló el experto.
¿Es un proceso irreversible?
Dicen que solo los ríos no se devuelven y, en este caso de las máquinas de autopago, hay compañías, en otros lugares del mundo, que han echado para atrás: hasta han quitado algunas.
El medio de comunicación El Cronista, de España, hizo una publicación sobre el caso de las tiendas Eroski. Muchos clientes se han quejado de que han tenido que pasar por cajas de autopago con sus carritos llenos y que han tenido problemas y poca asistencia.
No les gusta tener que hacer “el trabajo” de escanear los productos y eso ha hecho que los supermercados bajen las ventas.
En el artículo también se hace referencia a un estudio hecho en Estados Unidos en el que se detalla que las personas evitan ir a comercios en los que hay este tipo de máquinas.
El INEC detalla que en Costa Rica 147 mil personas están desempleadas.



