Yarold Cajina ya sabe lo que se siente tener un sueño prácticamente en las manos y verlo escaparse de repente.
Tenía la maleta lista, el uniforme preparado, los tiquetes comprados y la ilusión a tope. El joven de Rincón Grande de Pavas estaba a pocos días de viajar con la Banda Municipal de Zarcero al Desfile de las Rosas, en Pasadena, California, en 2024.
Pero el 9 de noviembre de 2023 sufrió un grave accidente de tránsito en Pavas y todo cambió.
Las lesiones fueron serias. Pasó por el Hospital San Juan de Dios y luego por el Hospital del Trauma, donde permaneció internado durante meses. Su recuperación se extendió casi 10 meses.
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Mientras sus compañeros viajaban a Estados Unidos, Yarold seguía luchando por recuperarse.
El 1 de enero de 2024 no estuvo marchando junto a ellos. Le tocó ver por televisión el desfile que tanto había soñado.
“Se salen las lágrimas con una situación así. Imagínese, ensayado todo, los sacrificios que hacía uno en la madrugada, tener todo listo, ya tener la maleta lista y en la forma que se dio el accidente”, recordó.
Pero la Banda Municipal de Zarcero nunca dejó de ser parte de su vida. Incluso durante su recuperación, Yarold buscaba la forma de ir a Zarcero. A veces, todavía muy golpeado por las lesiones, hacía el esfuerzo porque estar con sus compañeros le ayudaba a despejar la mente.
“Fue bastante duro, pero igual lo que me ayudó mucho fue la banda. A veces iba ahí todo quebrado, iba como podía a Zarcero, porque era lo único que me ayudaba como a seguir adelante y aliviar esa situación”, contó.
Una promesa en Pasadena
Yarold no fue el único que quedó con aquella espinita. Cuando la Banda Municipal de Zarcero terminó su presentación en el Desfile de las Rosas 2024, su director, Elesban Rodríguez, fue entrevistado y habló de aquel joven que había tenido que quedarse en Costa Rica.
En ese momento le hizo una promesa. “Le prometía que dentro de cuatro años íbamos a estar desfilando, cumpliendo el sueño que no había podido tener en su momento”, recordó Rodríguez.
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Y cuatro años después, la historia vuelve a ponerse en marcha. La Banda Municipal de Zarcero consiguió nuevamente la clasificación para el Desfile de las Rosas, una tercera participación que, para Rodríguez y toda la agrupación, representa una hazaña histórica.
“No es fácil clasificar al Desfile de las Rosas. Es un mérito muy grande. Hay que concursar y, como todo concurso, está la posibilidad de perder o ganar, clasificar o no entrar. Es algo muy motivante para los chicos, para las familias, para el comité y para todo el equipo de trabajo”, explicó.
La banda ya mira hacia Pasadena 2028 con orgullo y muchas expectativas. Y esta vez, el director está convencido de que Yarold podrá acompañarlos.
“Dios primero, ese sueño se va a cumplir y esta vez sí nos va a acompañar a Pasadena. Dios es justo, Dios es grande y él va a recibir lo que en su momento por un accidente no pudo cumplir”, dijo Rodríguez.
La noticia lo encontró haciendo compras
Yarold se enteró de la nueva clasificación de una manera muy familiar: estaba haciendo compras con su mamá y su papá cuando le mostraron el video de la transmisión en vivo.
La emoción fue inmediata. “Ahí mismo casi que me puse a llorar de la emoción y la nostalgia de poder volver a ir”, contó.
Yarold tiene clarísimo que si vuelve a Pasadena, quiere hacerlo con Zarcero.
“Yo, si vuelvo a Pasadena, es con Zarcero. Pueden ir 20.000 bandas más, pueden clasificar las bandas que sean, yo voy con Zarcero. Eso ya es como algo, es como la familia. Es como... no es revancha, pero sí es algo que uno desea cumplir como con la familia. Es un sueño, es un sueño”, dijo.
Para Yarold, Zarcero dejó de ser simplemente una banda. Es parte de su historia. Y también lo es el trombón, instrumento que aprendió a tocar siendo chiquillo y que, según cuenta, lo ayudó a mantenerse alejado de situaciones difíciles en un ambiente como el de Pavas.
“En mi caso fue la música, que me ayudó a seguir adelante y ser quien soy ahora”, afirmó.
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Después del accidente, tuvo momentos muy duros y se preguntó por qué le había ocurrido justamente cuando estaba tan cerca de cumplir su sueño. Con el tiempo, encontró una respuesta en su fe.
“Los tiempos de Dios son perfectos. No es cuando uno quiera, sino cuando Él quiere.
“Es para que la gente vea que todo se puede, que a veces hay segundas oportunidades y tal vez pueden haber terceras, pero Dios es el que decide cuándo son las cosas”, dijo.
El 1 de enero de 2028 podría ser el día en que aquel muchacho de Pavas deje de ver el Desfile de las Rosas por televisión y, por fin, marche con su trombón junto a su familia de Zarcero.






