Si usted es amante de las fresas, le tenemos malas noticias.
La Universidad Nacional (UNA) emitió un reporte en el que advierte que las fresas que se producen en Costa Rica están en riesgo.
Un hongo reportado por primera vez en Costa Rica y en Centroamérica está provocando pudrición de la corona de las plantas de fresa y podría representar un riesgo para la producción nacional.
Se trata del Neopestalotiopsis rosae, un patógeno asociado con marchitez progresiva y muerte de la planta.
José Calvo, coordinador del Laboratorio de Fitopatología de la Escuela de Ciencias Agrarias de la UNA, explicó que se ha detectado el hongo en tres provincias.
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“La enfermedad se detectó en plantaciones de fresa en zonas productoras de Alajuela, Cartago y San José, donde se observaron síntomas como clorosis en los bordes de las hojas, lesiones circulares, necrosis generalizada, oscurecimiento de la corona y marchitez gradual. En las plantas afectadas, la enfermedad puede progresar hasta provocar el colapso total de la planta”, detalló.
Según Calvo, este hongo puede causar pérdidas significativas en la producción.
“Aunque es la primera vez que se documenta oficialmente en Costa Rica, la enfermedad ha sido reportada en Estados Unidos y México, donde se ha investigado su comportamiento y manejo. En algunos casos, las pérdidas son superiores al 40%”, agregó el experto.
No hay productos para combatirlo directamente
En el país, la fresa es un cultivo agrícola permanente, que se concentra en pequeños productores de zonas altas como Poás, Coronado y áreas altas de Cartago. Está orientado al consumo local.
Debido a que este es el primer reporte que se tiene de este hongo en el país, no existen productos registrados de forma específica para su control. Por esa razón, las estrategias actuales se enfocan en métodos sostenibles.
“Lo más recomendable es utilizar estrategias de control biológico”, dijo el investigador.
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Entre las alternativas evaluadas se incluyen microorganismos benéficos como especies de Trichoderma y bacterias de los géneros Pseudomonas y Bacillus, capaces de inhibir el crecimiento del patógeno, estimular el desarrollo vegetal y reducir los efectos de la enfermedad.
“Este patógeno sobrevive en restos de las plantas, en hojas, en foliolos, en diferentes tejidos; actúa como saprófito; es decir, también se alimenta de materia orgánica en descomposición. Hay que enriquecer la microbiota, eliminar residuos de cosecha y aplicar microorganismos benéficos”, detalló Calvo.
El especialista dice que el reporte no pretende generar alarma, sino aportar información precisa para mejorar el manejo del cultivo.
Hongo podría afectar otras plantaciones
Además de afectar a las fresas, este patógeno podría adaptarse a otros cultivos de importancia económica, entre ellos arándanos, mango y especies ornamentales.
Su detección temprana permite orientar medidas de prevención y manejo antes de que su impacto sea mayor.
“Nosotros trabajamos muy de la mano con el Servicio Fitosanitario del Ministerio de Agricultura, y estamos anuentes en colaborar para preparar talleres de capacitación y manejo de esta enfermedad a la parte técnica y el sector productivo del país”, aseguró Calvo.



