Un macabro y despiadado crimen, en el que dos muchachas menores de edad fueron las víctimas, conmocionó a todo el país, al punto de que muchos, incluso, llegaron a pensar que se trataba del regreso del llamado Psicópata de la Cruz de Alajuelita.
Ese crimen ocurrió entre los años 2000 y 2001, cuando en distintos puntos de San José y La Unión de Cartago fueron encontrados restos humanos que pertenecían a dos muchachas apellidadas Rodríguez, de 17 años, y Badilla, de 14.
Las jóvenes, quienes también eran amigas, murieron, al parecer, a manos de un mismo asesino, el cual poco después fue bautizado popularmente como el “Descuartizador”.
Han pasado aproximadamente 26 años desde el homicidio de ambas muchachas y lo más devastador del caso es que este quedó impune, pues a la fecha las autoridades no han logrado determinar quién estuvo detrás de esos crímenes.
Una de las personas que estuvo más pendiente de este caso fue Gerardo Castaing, exjefe del OIJ y criminólogo, quien maneja sus propias hipótesis sobre el motivo detrás de las muertes de las jóvenes.
Pese a que el Descuartizador solo es vinculado con dos casos, para Castaing este sujeto califica como un psicópata, por la forma en la que operó en ambos ataques.
Aterrador hallazgo
El caso, que se convirtió en todo un rompecabezas para la Policía, tuvo su inicio en los primeros días del mes de diciembre del año 2000, cuando en la quebrada Los Negritos, en San Pedro de Montes de Oca, apareció un brazo izquierdo.
Pocos días después, una persona encontró la cabeza de una de las muchachas en el conocido botadero de Río Azul, en La Unión de Cartago.
El 10 de enero de 2001, en el río Cucubres, en calle Fallas de Desamparados, también se dio el hallazgo de una pierna derecha.
De acuerdo con publicaciones hechas por medios en aquella época, las autoridades confirmaron que los restos humanos eran de la joven de apellido Rodríguez, esto por medio de una prueba de ADN que se le realizó a su mamá.
Caso siguió empeorando
El país estaba conmocionado por el atroz crimen de la joven de 17 años, pero las cosas empeoraron en cuestión de poco tiempo, pues en febrero de 2001, en el río Agres, en San Antonio de Escazú, encontraron un torso y un brazo derecho, los cuales no le pertenecían a Rodríguez.
En el mes de marzo de ese mismo año, en el río Tiribí, a su paso por La Aurora de Alajuelita, se dio el hallazgo de un brazo izquierdo y, pocos días después, en el río Cañas, en el barrio Corazón de Jesús, en Aserrí, fue hallada una pierna derecha.
Tras un exhaustivo análisis, las autoridades judiciales lograron determinar que esos restos pertenecían a la muchacha apellidada Badilla, de 14 años, quien para ese momento se encontraba desaparecida.
El temor que había en aquel entonces es que siguieran apareciendo restos de nuevas víctimas; sin embargo, el tiempo pasó y no se reportaron más hechos del llamado Descuartizador.
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Temor por el psicópata
Castaing recuerda muy bien el ambiente que se vivía en el país en aquellos años, pues para ese entonces no era nada común que una persona fuera descuartizada. Lamentablemente, estos casos hoy se han vuelto más frecuentes debido a la guerra entre bandas narco.
Según el experto, luego de que se diera el hallazgo de los restos de las muchachas, muchas personas, incluso algunos de sus compañeros investigadores, pensaron en la posibilidad de que el Psicópata de la Cruz de Alajuelita hubiese regresado.
“Llamó la atención y mucha gente, o mucho compañero investigador, empezaron a pensar que podía haber sido acción de ese sujeto, que yo siempre he pensado que realmente se trataba de tres personas.
“El recién paso de los asesinos, en este caso llamado el Psicópata, hizo que el colectivo general, la mayoría de la población, empezara a reaccionar en el sentido de que ya había vuelto a actuar el Psicópata y eso, pues sí, conmovió socialmente al país”, recordó Castaing.
Sin embargo, para don Gerardo esa nunca fue una posibilidad, pues sus años analizando los casos del llamado Psicópata le permitieron determinar que el modo de operar no era el mismo que se había visto años atrás.
Muchachas muy vulnerables
Un tema que llamó la atención en aquel entonces es que ambas amigas que murieron a manos del Descuartizador eran jóvenes que vivían en una situación de mucha vulnerabilidad, pues prácticamente eran habitantes de la calle.
En el caso de la mayor de las muchachas, ella era vecina de Los Guido de Desamparados y se había fugado de su casa a los 13 años, para luego caer en el consumo de crack mientras deambulaba en zonas como Lomas de Ocloro y La Y Griega.
La historia de la otra muchacha no era muy diferente, ella se había fugado de su casa, en Tirrases de Curridabat, a los 9 años y también era consumidora de crack. Trascendió que la joven solía ser vista en Lomas de Ocloro, lugar donde habría hecho amistad con la otra muchacha.
“Hay que tomar el contexto de dónde ocurren los hechos, los escenarios, no las escenas, pues son cinturones de criminalidad y de pobreza. Esto posiblemente las llevó a involucrarse en alguna actividad que les pudiera generar dinero, como la venta de drogas; esa es una hipótesis”, explicó el experto.
Posibles razones
Basado en la situación de vulnerabilidad y pobreza en la que vivían ambas muchachas, Castaing generó sus propias hipótesis de lo que realmente pudo suceder para que sus vidas tuvieran ese final tan trágico.
“Yo pienso, y es una opinión basada en mi experiencia, que lo que sucedió es que ellas, de un modo u otro, se involucraron posiblemente en venta de drogas y llegó un momento en que ellas no devolvieron o no entregaron el dinero que tenían que entregar y ya en ese tiempo empezaba la criminalidad violenta y sangrienta.
“Creo que las personas dueñas de esas drogas, quienes a raíz de una falta de responsabilidad de las víctimas en devolver algún dinero o alguna droga, decidieron enviar un mensaje ejemplarizante a otras personas que estaban ejerciendo esa labor, para que no hicieran lo mismo”, explicó.
En cuanto al tema de que ambas muchachas fueron descuartizadas, Castaing dijo que, en su opinión, eso fue un método para tratar de que ninguna fuera identificada y que los responsables no fueran llevados ante la justicia.
El exjefe del OIJ fue claro al decir que esta es la hipótesis que él maneja, pero a la fecha tampoco se ha logrado comprobar si ese fue el verdadero motivo detrás de los homicidios.
Tuvieron en la mira a posible sospechoso
Un detalle que Castaing recordó es el hecho de que los investigadores del caso tuvieron en la mira a un posible sospechoso; sin embargo, nunca se logró comprobar que este tuviera relación con los crímenes.
Según el criminólogo, se trataba de un estudiante de medicina, quien posteriormente salió del país y nunca volvieron a saber nada de él.
“Llegó un momento en que salió algún dato de que él fumaba, usaba drogas y que, supuestamente, conocía a una de ellas. Entonces, empezaron las hipótesis de que podría ser él; no obstante, nunca lograron encontrar evidencia física que lo ligara”.
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Además de la posible amistad que, supuestamente, tenía con una de las víctimas, ese estudiante de medicina estuvo en la mira de las autoridades por un tema relacionado con los cortes que encontraron en los restos de ambas muchachas.
“Los cortes, de acuerdo con lo que dijo Medicina Legal, eran cortes limpios; o sea, eran de una persona que sabía hacerlos, eso llamó mucho la atención”, agregó Castaing.
Las autoridades usaron todos sus recursos para tratar de resolver el caso, pero los esfuerzos fueron en vano, pues las entrevistas a consumidores de droga de las zonas frecuentadas por las muchachas no fueron de ayuda, ya que todos daban testimonios muy diferentes.
Los años fueron pasando y el caso del Descuartizador ahora solo vive en la memoria de aquellos que en aquel entonces fueron impactados por los atroces crímenes que este cometió.





