Rocío Sandí.5 julio

Carlos Dorich Blanco de 36 años y su esposa Franciny Zamora Zamora de 33, son dos oficiales de la Fuerza Pública realmente comprometidos con la seguridad ciudadana, tanto así que en su tiempo libre también se dedican a combatir el mal.

Ellos tienen una escuela de karate llamada Shotokan SKIF-CR con dos sedes, una en El Roble de Puntarenas y otra en Esparza, de donde clasificaron dos jovencitas a los Juegos Nacionales.

Carlos se siente muy orgulloso de ver a Saby (segunda de der. a izq.) ganar una medalla. Foto: Tomada del Facebook Dojo-keisho Roble Esparza.
Carlos se siente muy orgulloso de ver a Saby (segunda de der. a izq.) ganar una medalla. Foto: Tomada del Facebook Dojo-keisho Roble Esparza.

Una se llama Coraima Torres Gómez y participa en la categoría sub 17 y la otra es Saby Gordon Rauda, quien participa en la categoría sub 20 y este martes obtuvo medalla de bronce, lo que tiene a sus instructores muy orgullosos.

Carlos dice que ese deporte es parte de su vida desde que él tenía 15 años y hace tres se convirtió en instructor, ya que quiere compartir su conocimiento.

Franciny cuenta que antes de conocer a Carlos practicaba otros deportes, pero no karate; sin embargo, ahora también se siente enamorada de esa disciplina.

“A El Roble van 35 muchachos y muchos de ellos viven en barrios de riesgo social. Nosotros en nuestro trabajo vemos a diario muchachos delincuentes y eso nos impulsa a fortalecer la escuela de karate porque sabemos que los valores y la disciplina pueden evitar que otros muchachos caigan en las drogas y entren en el mundo criminal.

La pareja se conoció el primer día del curso básico policial. Foto: Cortesía de Carlos Dorich.
La pareja se conoció el primer día del curso básico policial. Foto: Cortesía de Carlos Dorich.

“En Esparza tenemos 15 personas que llegan a entrenar y este año nos sentimos muy contentos de que dos muchachas de ahí lograron clasificar a los Juegos Nacionales.

"El ver a Saby en el podio con la medalla que ganó nos da fuerzas para seguir con este proyecto”, agregó la oficial.

Franciny asegura que el deporte les permite a ella y al esposo liberar el estrés que acumulan en el trabajo, por lo que también se ven muy beneficiados con la iniciativa.

9 años tiene la pareja de trabajar en el Ministerio de Seguridad.
Amor a primera vista

Los uniformados cuentan que los dos soñaron toda su vida con ser oficiales de la Fuerza Pública y por casualidades de la vida llegaron al mismo Curso Básico Policial hace ya diez años.

“Desde el primer día del curso ella me llamó la atención, fue amor a primera vista, entonces traté de acercarme y así empezó todo.

El oficial entrena a los muchachos para inculcarles valores y disciplina. Foto: Tomada del Facebook Dojo-keisho Roble Esparza.
El oficial entrena a los muchachos para inculcarles valores y disciplina. Foto: Tomada del Facebook Dojo-keisho Roble Esparza.

“Al principio trabajamos juntos en la delegación de Puntarenas, ahora estamos en delegaciones distintas, pero en la misma zona, entonces nos ha tocado trabajar en operativos juntos y es una experiencia muy interesante.

“Al ser mi compañera y también mi esposa me preocupo mucho por Franciny, trato de cubrirla y protegerla siempre, pero ella es muy valiente y siempre le entra fuerte al trabajo”, relató.

Ella también recuerda con cariño la forma en la que se conocieron y con el pasar del tiempo cada día se enamora más de Carlos.

“Yo tengo una hija de doce años y al ver que los dos somos policías ella ha mostrado interés en el tema, también tenemos un bebé de dos añitos y aunque está muy pequeño él tiene claro nuestro trabajo y cada vez que ve una patrulla o escucha una sirena empieza a llamarnos porque nos relaciona con eso”, contó.

Esta es la primera vez que Esparza tiene representantes en karate en Juegos Nacionales. Foto: Tomada del Facebook Dojo-keisho Roble Esparza.
Esta es la primera vez que Esparza tiene representantes en karate en Juegos Nacionales. Foto: Tomada del Facebook Dojo-keisho Roble Esparza.

Los esposos coinciden en que lo que más les gusta de ser polícias es ayudar a la gente que más lo necesita y aunque son conscientes de que tienen un trabajo muy peligroso les apasiona.

“Me ha pasado que llego a la delegación y me está esperando alguien para darme las gracias por algún cumplimiento y eso me llena mucho. También siento satisfacción cuando atendemos un caso de violencia doméstica porque sé que el hacer ese tipo de trabajos salva vidas”, expresó.

Los policías esperan seguir cosechando éxitos, tanto en su vida profesional, como en la escuela de karate para ayudar a otros jóvenes a alcanzar su sueños.

Coraima Torres Gómez y Saby Gordon Rauda son de las karatecas más nuevas del grupo de Esparza, tienen apenas un año de formar parte de la escuela, pero la valentía y el esfuerzo de ambas les permitió clasificar a los Juegos Nacionales y hacer historia, ya que esta es la primera vez que el cantón puntarenense tiene representantes en las justas en la disciplina de karate.